Otra «fortaleza» similar a Anfield para el Real Madrid.
No es Anfield, es Vallecas. El Rayo Vallecano logró desdibujar la identidad del Real Madrid y consiguió un empate sin goles, a pesar de contar con sus ocasiones. El planteamiento táctico de Iñigo Pérez hizo padecer a un equipo blanco que nunca se sintió a gusto durante el encuentro. Los jugadores del Rayo mostraron una gran intensidad en la presión, fueron incisivos con el balón y muy competitivos en los duelos. Justo lo que le faltó al equipo de Xabi Alonso. Thibaut Courtois y Augusto Batalla realizaron varias intervenciones destacadas que mantuvieron el marcador en cero antes del parón por selecciones.
Iñigo Pérez no se reservó nada al inicio del encuentro. Sacó a su once titular, salvo por Alemão, quien ingresó en la segunda mitad. Los dos días de descanso que separaban al Real Madrid del Rayo, no se notaron en el campo. Los jugadores rayistas parecían tener una energía adicional y donde había un jugador de azul (ya que jugaron con el uniforme visitante) lo rodeaban dos de franjirrojo.
El primer jugador que destacó desde el inicio fue Andrei Ratiu. El rumano tenía una misión complicada, detener a Vinicius Jr. Y lo hizo de manera sobresaliente. En una de las primeras jugadas, cuando el brasileño logró adelantarse, el lateral tuvo que hacer una falta que le costó una tarjeta amarilla en el minuto 15. Pese a estar condicionado, elevó su rendimiento y no volvió a bajar su nivel. No necesitó hacer más faltas. Esa tarea fue asumida por Pacha Espino, quien entró en el minuto 27 debido a la lesión de Pedro Díaz, logrando controlar el lateral izquierdo donde el balón apenas circulaba.
En el lateral izquierdo, Pep Chavarría volvió a ofrecer un recital. Ganas, esfuerzo y un gran criterio. La temporada de reivindicación del lateral catalán está siendo impresionante. Contuvo a Brahim, Fede, Camavinga y Rodrygo. Todos pasaron por caja y salieron perjudicados. No tuvo tanta intervención en ataque porque el juego del Rayo no lo requería.
Pep Chavarría (27) disputando un balón con Camavinga (22). Denis Doyle
La dupla de centrales fue muy resolutiva. Lejeune destacó como uno de los mejores del partido. Una nueva exhibición del zaguero, siempre un pilar seguro. Un muro ante los remates de Bellingham y Trent. Capaz de detener esos duelos limpiamente y ralentizar los contragolpes de los velocistas merengues. A su lado, Nobel Mendy, que inició el partido con algunas dudas con el balón. Batalla tuvo que intervenir y darle una reprimenda para enfocarlo. Otra muestra de contundencia y poderío. Menudo portento físico.
En el centro del campo, Unai López estuvo correcto, sin errores, pero tampoco brilló, mientras que Pathé Ciss fue de menos a más. Volvió a tener dificultades con el balón y en la colocación. En un partido complicado para Isi Palazón, que no mostró su mejor versión (ante el Lech Poznan tuvo problemas estomacales), fueron De Frutos y Álvaro García quienes tuvieron que esforzarse. Al inicio del partido, el utrerano fue reconocido por sus 28 goles en Primera División.
Este gran resultado ante el líder de la competición reafirma al Estadio de Vallecas como un fortín. Un estadio donde han jugado Barcelona y Real Madrid esta temporada, y en el que solo el Sevilla ha logrado ganar.



