Paradoja de Bellingham reformulada.


Jude Bellingham está listo para volver.

Tres victorias seguidas contra Osasuna, Oviedo y Mallorca, permitiendo solo un gol de estrategia: una estadística que cualquier entrenador desearía. Sin embargo, irónicamente, justo cuando todo estaba en su punto, el Real Madrid se preparaba para recibir de nuevo a su estrella de 100 millones de euros. Y con la llegada de Bellingham, todo estaba configurado para cambiar.

Un Real Madrid que sorprenderá

Sin Bellingham, el Real Madrid de Xabi Alonso parece haber adoptado una nueva identidad: disciplinado, sólido y con control. La defensa, criticada en la temporada anterior, se ha convertido en un pilar fundamental.

Courtois ha realizado un 44% menos de paradas que bajo el mando de Carlo Ancelotti, una clara señal de que el sistema ha mejorado la zaga, limitando los espacios para los adversarios. Incluso el Barcelona, en el mismo lapso, ha concedido 12 oportunidades claras, un contraste notable.

Hay un aspecto positivo: la falta de Bellingham ha empujado a Xabi Alonso a reestructurar su defensa y organización. El Real Madrid ya no depende de las acciones individuales del mediocampo, sino que ha evolucionado hacia un equipo más cohesionado.

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Jude Bellingham ha anotado goles cruciales para el Real Madrid.

Sin embargo, nadie puede poner en duda la relevancia de Bellingham. La temporada pasada, el centrocampista inglés firmó 15 goles en 58 partidos. En la temporada 2023/24, la exestrella del Borussia Dortmund marcó 23 goles en 42 partidos, liderando las ofensivas del club en numerosas ocasiones.

Es el «paquete premium» por el que el Real Madrid pagó más de 100 millones de euros al Dortmund, y esa posición implica que Alonso no puede permitirse dejarlo en el banquillo. El dilema es que la vuelta de Bellingham podría romper el equilibrio que el Real Madrid ha logrado recientemente.

La pregunta es: ¿quién será la víctima? ¿Mastantuono, la joven promesa que ha causado sensación, o Arda Güler, el mediocampista creativo que poco a poco gana el cariño de la afición?

Dos caminos tácticos

Alonso enfrenta dos alternativas, cada una con su particular riesgo. La primera es un 4-3-3, con Bellingham ocupando un rol más profundo junto a Tchouameni y Valverde. Esto lo convierte en un mediocampista de área a área, alejándolo del gol, lo que reduce su peligrosidad. A cambio, Mastantuono podría integrarse en un trío de ataque junto a Mbappé y Vinicius, mientras que Güler tendría un papel de rotación.

Alternativamente, un 4-4-2 podría acercar a Bellingham a la portería. Valverde, Tchouameni y Güler formarían una línea defensiva sólida, permitiendo que Bellingham penetre en el área, donde fue devastador la temporada pasada. Sin embargo, esto implicaría que el joven argentino Mastantuono prácticamente desapareciera del once inicial.

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El regreso de Jude Bellingham es un «agradable» dolor de cabeza para el técnico Xabi Alonso.

En realidad, el Real Madrid no puede prescindir de Bellingham. No solo es una estrella, sino también un ícono de inversión y expectativas a futuro. El desafío radica en cómo Alonso lo integrará sin desestabilizar la sólida base recién establecida.

El Clásico del 26 de octubre podría ser el momento clave que responda a todas las incógnitas: ¿regresará Bellingham a su forma más efectiva de la temporada pasada -un líder integral- o se convertirá en la variable que desequilibre al Real Madrid?

Esa es la paradoja del Real Madrid: su mayor figura puede ser tanto su mejor recurso como una amenaza para la estabilidad. Pero en el fútbol, ese lujo también es privilegio de los grandes clubes.

Cuando Bellingham regrese, Xabi Alonso deberá demostrar su capacidad para mantener un bloque defensivo sólido y sacar el máximo provecho de las cualidades del jugador conocido como «el centrocampista más versátil de su generación». Y así, como bien tituló el diario AS sobre este jugador: «Bellingham lo cambiará todo».

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