Real Madrid y Atlético apuestan por una hidratación inteligente.
Existen viejos proverbios en el mundo de los runners que afirman que “un corredor no simplemente come, se nutre; un corredor no solo bebe, se hidrata”. Esta frase se dice en tono de broma, pero la realidad muestra que para los atletas (y, en general, para cualquier persona) hidratarse es una decisión mucho más inteligente que solo beber. No es lo mismo. Hidratarse de manera inteligente significa implementar una estrategia que tiene como finalidad preparar tanto nuestro cuerpo como nuestra mente para rendir al máximo en cada momento. Beber es un acto automático que, si se realiza con criterio, se convierte en una herramienta de rendimiento: se transforma en hidratación.
La elección del agua que consumimos debería ser parte de nuestra rutina diaria: no es solo cuestión de estética o de imagen, sino de la composición y funcionalidad de dicha agua. Es fundamental evaluar qué minerales y propiedades aporta cada agua, y así transformar la hidratación en una decisión inteligente con el objetivo de lograr un resultado óptimo. Clubes legendarios como el Atlético de Madrid y el Real Madrid ya lo hacen al optar por Solán de Cabras, y nosotros también podemos implementarlo tanto para entrenar como para mejorar nuestro bienestar diario.
El hábito de los profesionales
Los futbolistas de élite no esperan a tener sed para beber. Estructuran su ingesta de líquidos como parte de una estrategia para mejorar su rendimiento. Esta planificación incluye conocer el tipo de agua que consumen, así como el momento y la manera en que los electrolitos y minerales presentes en el agua pueden afectar su capacidad física y mental. Un nivel de hidratación inadecuado se traduce en una menor tolerancia al esfuerzo, en la aparición prematura de la fatiga y en una disminución de la claridad mental durante momentos cruciales. Imagina a una estrella del fútbol lanzando un penalti deshidratado en el instante decisivo de la temporada. No, ¿verdad? Nadie llegaría a ese instante con un déficit en su balance hídrico.
En el alto rendimiento, esas diferencias sutiles se notan en la velocidad de reacción, en la recuperación fundamental después de un partido, y en la capacidad de mantener la intensidad durante 90 minutos (más el tiempo de descuento). A esto se suma que todo lo que sucede en el campo también puede ser aplicado a una jornada laboral exigente. Más aún si se culmina con una sesión de entrenamiento.
Es crucial también reconocer que no todas las aguas son iguales: el agua mineral Solán de Cabras, por ejemplo, contiene calcio, un mineral vital para mantener el balance hídrico. Reponer las dosis adecuadas de estos minerales apoya el funcionamiento celular, asegura una contracción muscular efectiva y disminuye la sensación de fatiga. Es esencial seleccionar un agua con estos minerales como parte de una hidratación alineada con nuestra actividad física.
Del campo a la oficina
Los principios de hidratación que aplican los jugadores del Real Madrid o del Atlético pueden adaptarse fácilmente a un ejecutivo, a un estudiante, o a quien entrena a media tarde. Establecer horarios de ingesta, optar por agua con un perfil mineral adecuado y prestar atención a señales como la fatiga o la falta de concentración son prácticas sencillas que pueden mejorar nuestra cotidianidad. Así, la hidratación deja de ser un gesto pasivo para convertirse en una rutina consciente de autocuidado.
No pospongas más y empieza desde ahora a realizar un acto tan sencillo, y a la vez tan poderoso, como hidratarte de forma consciente. Incorpora a tu rutina diaria un enfoque estratégico hacia el alto rendimiento. Notarás cómo mejora tu capacidad física y mental, ya sea en el campo, en el asfalto o en el gimnasio, así como en tu vida cotidiana. Beber con criterio es una pequeña decisión que marca la diferencia: hidrátate con inteligencia. Es la acción más sencilla que puedes tomar para alcanzar tu mejor versión.

Juan Pelegrín es fotógrafo y redactor desde hace más de veinticinco años y, debido a su necesidad y pasión, se ha convertido en un experto en las tecnologías que optimizan su trabajo desde que dejó de utilizar carretes. O quizás un poco antes. En los lejanos años 80, algunas de las primeras unidades de los legendarios ZX-81 y ZX-Spectrum llegaron a sus manos.
Juan ha escrito o fotografiado, a veces ambas cosas a la vez, sobre deportes, viajes, información general, cultura y sociedad. Recuerda con alegría los años en que fue crítico de ópera, para al día siguiente estar en primera fila fotografiando un partido de baloncesto o volar a cualquier parte del mundo. “En África siempre es mejor”, afirma.
La tecnología le permite ahorrar tiempo, optimizar su flujo de trabajo y enviar sus fotos y textos lo más rápido posible (y con la mejor calidad) desde donde esté trabajando.
Además, por supuesto, le permite conectarse con el mundo, aprender sobre diferentes temas o, ¿por qué no?, disfrutar de un rato de juego en consola con su hijo (o en solitario, porque enfrentarse a los zombies, dice, suele ser bastante relajante).
Juan estudió Ingeniería Informática en la UPM, pero rápidamente se dejó seducir por el periodismo. Con el tiempo, también cursó Filología Hispánica en la UCM. En 2021 comenzó a colaborar con diversas publicaciones de Hearst. Juan ha editado varios libros de fotografía y lleva más de dos décadas publicando en distintos medios españoles e internacionales.



