Rubilio Castillo rememora su salida de Motagua, revela la sanción económica que enfrentó y ¿celebrará si marca un gol?


San Pedro Sula, Honduras.– Es una persona sencilla y de pocas palabras, pero cuando decide hablar, se extiende y abre su corazón. Nos referimos a Rubilio Castillo, delantero del Marathón, quien se prepara para enfrentarse a su amado Motagua.

El máximo goleador histórico de las águilas confesó que no continuó en el club azul debido a la directiva, pero nunca ocultó que su cariño por la institución capitalina permanece intacto, especialmente por el afecto que siempre recibió de los aficionados emplumados.

Rubilio Castillo, en la entrevista, compartió cómo le impactó la muerte de su hermano René Agapito, quien era su alma gemela, y la madurez que ha ido adquiriendo a lo largo de su carrera deportiva, a pesar de las adversidades experimentadas en su trayecto como futbolista profesional.

Ahora, vestido de verdolaga, se prepara para enfrentar al club que durante muchos años fue su equipo y con quien mantuvo una relación especial. Este sábado a las 3:00, se verá cara a cara en el Yankel Rosenthal, un estadio donde, paradójicamente, causó mucho daño al club al que ahora pertenecen sus goles… y llega con ganas de demostrarlo.

— Entrevista —

¿Qué tal, Rubilio? ¿Cómo te ha recibido San Pedro Sula?​​​​​​
Excelente, creo que me han tratado muy bien, la ciudad también, el equipo. Con altas expectativas, sabiendo que vengo de una institución grande, se me abrieron las puertas. Hay muchos jóvenes y experiencia, así que estamos ilusionados en campeonar y hacerlo mejor.

¿Cómo te has sentido vistiendo la camiseta verdolaga?
Me siento muy bien. Es un nuevo trabajo, una nueva oportunidad para sobresalir en el fútbol hondureño. Agradezco a Dios por estar aquí; la directiva confió en mí y tenemos un cuerpo técnico capaz que está implementando su idea. Es un equipo que ya estaba avanzado, pero estoy contento aquí.

¿Cuál es tu rol en Marathón?
Ser un jugador experimentado que viene a aportar lo que he aprendido en otros clubes. Vengo a dar lo mejor de mí, a ser un referente en todos los sentidos, para que el cuerpo técnico pueda hacer un gran trabajo y lograr los objetivos. Mi deber es contribuir y ser parte de la institución.

Tuviste que esperar cuatro fechas para hacer tu debut…
Así es. Teníamos ganas de jugar y ahora fue la oportunidad. Me alegra haber podido anotar en mi debut, aunque la prioridad siempre es que el equipo sume los tres puntos. Fue un buen gol, por cierto.

¿Qué representó ese gol para ti? Venías de un tiempo fuera de Honduras, en un nuevo equipo, con varias cuestiones antes del partido.
Significó mucho. Personalmente, fue un desahogo por todo lo que pasé. Cuando no dejas de luchar, las cosas se facilitan. Ese gol fue perfecto, una motivación para un delantero, que ahora necesita marcar. Otros jugadores en la institución han tardado más en adaptarse, pero yo lo he hecho bastante bien.

¿Estás compitiendo por el puesto con Messiniti? ¿Cómo es la relación ahí?
No, creo que con Messiniti tenemos una buena relación. No lo vemos como competencia negativa, sino como una competencia sana donde cada uno debe dar su mejor versión. Si él rinde, es bueno para el equipo; y si yo lo hago, también. Para mí, Messiniti es un gran delantero y merece todo mi respeto. Valoramos nuestro rol en el equipo y sabemos asumir la responsabilidad. Nos llevamos muy bien por eso.

Solo jugamos juntos contra Victoria y funcionó muy bien. Fue útil para mí ya que no venía con ritmo competitivo, pero me sentí a gusto. Tuvimos buena comunicación y esperamos que nuestra conexión rinda frutos.

¿Sientes una responsabilidad especial en este año del centenario?
Claro, hay una gran expectativa. Todos somos responsables. Para mí, es clave hacer un buen torneo, guiar a mis compañeros y avanzar juntos hacia el objetivo. Desde que firmé, asumí la responsabilidad. El centenario es un sueño tanto para la afición como para nosotros, y debemos avanzar paso a paso junto con el cuerpo técnico y los hinchas.

¿Qué crees que pudo ser un problema en el pasado?
Quizás, falta de humildad y otros aspectos de actitud. Pude haber actuado de una manera que no es aceptable. Sin embargo, vengo con la ilusión de mejorar y traer lo que se me mencionó al hablar con los entrenadores. El equipo ya estaba bien preparado, así que ahora solo trato de adaptarme para hacer lo mejor posible. No sirve de nada ser un fichaje importante si no aportas en el campo. Estoy agradecido y hasta ahora todo marcha bien.

Tienes 141 goles y pronto podrías alcanzar 155, que te pondría en el tercer lugar de goleadores de la Liga Nacional. ¿Tienes un número específico en mente para cerrar tu carrera?
No, no tengo un número definido. Para mí, el éxito siempre ha sido partir del sacrificio y ayudar al equipo. Cuando haces eso, los goles llegan solos. Si solo piensas en marcar, a veces no vienen. Lo primordial es satisfacer las necesidades del equipo, y los goles llegarán. Estoy trabajando para eso y cada vez me siento mejor.

¿Cómo se vive el año del centenario en Marathón con tus compañeros y el técnico?
Es un año importante, se siente especial. Intentamos no dejar que eso nos afecte en los entrenamientos y partidos, pero sabemos que hay una expectativa. Se vive un buen ambiente y todos estamos comprometidos.

¿Se menciona mucho la palabra campeón?
Sí, claro, es nuestra meta. Trabajamos para ello porque tenemos un grupo muy talentoso. Transmitimos la ilusión de levantarnos como campeones, pero también entendemos que necesitamos luchar para lograrlo. Todo tiene que ir de la mano.

¿Vivirás tu centenario con Marathón y no con el equipo donde eres máximo goleador histórico?
Sí, claro, así es el fútbol. Ahora estoy aquí. Mi carrera en otros clubes es historia. Este es un momento importante y valioso para mí, y quiero integrarme con el equipo para alcanzar nuestro objetivo.

¿Cómo te gustaría que te recuerden aquí?
Como un jugador profesional que dio lo mejor por los colores del Marathón, sin importar las circunstancias. Que me recuerden como alguien que se esforzó al máximo por el equipo.

¿Qué conversaste con Orinson en esa última conversación?
Se intentó que viniera a Marathón el año pasado, pero no se dio. Se decía que no llegaría, hasta que finalmente se concretó. Fue espontáneo, siempre mantuve abiertas las puertas. Sabía que querían contar conmigo, y se dio. Siempre hablé con sinceridad, y eso me mantuvo las puertas abiertas.

¿Te hicieron sentir que te rogaban un poco?
No, en absoluto. No hubo ruegos de su parte. Simplemente les expresé mi situación con sinceridad. Tenía otras opciones con condiciones mejores en ese momento. Siempre mantuve la claridad y la lealtad, y creo que eso ayuda a mantener abiertas las puertas.

¿Qué tiene Marathón para que los referentes de Motagua se vengan aquí?
No sé qué es, pero Marathón es una institución que te abre las puertas y te hace sentir bien. Aquí comienza una nueva historia. Tal vez sea el trato que recibes y el respeto que te brindan. Eso es todo.

¿Qué diferencias has encontrado entre un lugar y otro, una ciudad u otra?
Marathón es un equipo grande y las expectativas son elevadas. Ya sé lo que significa jugar estos partidos con camisetas de gran tradición. La ilusión y la mentalidad son las mismas. Estoy aquí para dar lo mejor, y son aspiraciones similares.

Se viene tu primer clásico en el Yankel y contra Motagua. ¿Cómo lo vives?
Es un partido muy especial para mí. Estoy eternamente agradecido con Motagua y con todos sus miembros. Guardaré gratitud, me llevo bien con muchos de ellos y los enfrentaré. Será un espectáculo emocionante; sin embargo, cuando pite el árbitro defenderé los colores del Marathón, aunque con respeto a la afición de Motagua que me brindó oportunidades. Sabemos cómo se dio mi salida, pero respeto el pasado. Todos estamos ahí para luchar por lo que queremos. El clásico es un partido diferente y daremos lo mejor para sacar una ventaja en casa.

¿Te has imaginado lo que pueda pasar?
Sí, claro, me visualizo antes de los encuentros y durante los entrenamientos. Me imagino ganando, anotando un gol. Debo lo mejor a la camiseta de Marathón, al equipo que me da trabajo, y quiero ser lo más profesional posible para aportar la mejor versión de mí y ganar, sin importar el rival.

¿Seguirá la celebración si anotas un gol?
No sé, tengo un gran respeto por Motagua, lo que hice no se olvida de la noche a la mañana. Veremos qué sucede, y si celebro, lo haré con respeto, buscando siempre lo mejor para mí, mi familia y el Marathón. No lo he pensado, pero si celebro, será con consideración.

¿Un gol o celebración podría ser un desahogo por molestias o rencores de lo que pasó en el pasado?
No lo pienso así. Aunque mi salida no fue ideal, Motagua seguirá siendo Motagua y Marathón será Marathón. Pasan directivos, jugadores y cuerpos técnicos, pero la afición permanece y merece respeto. No lo veo como un rencor o resentimiento.

¿Celebrarías o no, por respeto a la afición?
Sí, por respeto a la afición que me apoyó y a lo que logré. Es un honor ser el goleador histórico de Motagua y guardo mucho cariño y respeto hacia la institución. Siempre entraré buscando ganar, aunque busque mi propio camino.

¿Te has comunicado con algún excompañero de Motagua antes del partido?
No, no he hablado con nadie. No quiero fomentar el morbo; he mantenido comunicación con el Droopy Gómez. Espero que seamos los ganadores, y hemos acordado intercambiar camisetas, pero este encuentro abarca muchas emociones, ya que dejé amigos allá y será un juego emocionante.

¿En qué momento de tu carrera te encuentras?
En un momento de madurez, en el que doy lo mejor de mí y veo las cosas desde otra perspectiva. Me considero más que solo un jugador; he estado involucrado en muchas situaciones. La madurez me ha llevado a decidir actuar de forma diferente.

¿Qué sería para ti un golpe de la vida?
Un golpe de la vida es perder a un ser querido, vivir situaciones difíciles y aprender de ellas en el camino. He enfrentado muchas experiencias en mi vida futbolística, y aunque a veces no han sido positivas, siempre busco lo mejor.

Después de todo el tiempo transcurrido desde la muerte de tu hermano, ¿cómo lo recuerda tu familia y tú?
Aquellos que fallecen siempre se recuerdan. Él siempre sigue presente en mis decisiones, en beneficio de mi familia, así que le rindo tributo. Su muerte fue un duro golpe, pero también es una motivación que me impulsa a dar lo mejor en cada partido.

¿Qué crees que te diría ahora, después de todo lo vivido?
Que diera lo mejor de mí, que soy el mejor, que no ha visto delanteros como yo. Siempre comentaba que admiraba mis movimientos y que continuara en esa dirección. Esas palabras son valiosas y siempre las llevo conmigo.

Me llamó la atención lo que mencionas sobre la madurez. Recuerdo tus impulsos, como llantos en el campo y molestias en varias ocasiones. ¿Por qué sucedía eso?
Fue especialmente debido a la pérdida de mi hermano; eso me afectó bastante. Hubo momentos en los que actuaba de forma inmadura ante ciertas situaciones. Pero ahora, como te dije, he reflexionado y siento que no vale la pena repetir esos comportamientos.

¿La afición rival se aprovechaba de eso, no?
Sí, se aprovechaban porque antes era muy explosivo. Era un jugador que se metía en problemas en ese entonces, pero ahora pienso: ‘no, eso no vale la pena’. Aprender de esos errores es parte de la madurez y ser un ejemplo para muchos jóvenes.

Entonces, ¿consideras que tu comportamiento problemático ha quedado atrás?
Para mí es fundamental ver el lado positivo y aprender de los errores. Mi familia me apoya y me hace ver la realidad; es fundamental escuchar y reconocer cuando te equivocas para poder mejorar.

Muchos equipos establecen cláusulas disciplinarias; ¿hay alguna en tu contrato?​​​​​​
No, en mi contrato no hay tales cláusulas. En Motagua, hubo una durante una renovación. Si no te das cuenta de tus errores, seguirás haciéndolo. Hubo reducciones económicas, pero eso me enseñó mucho. Lo importante es asumir la responsabilidad y querer cambiar.

¿Esa cláusula te pareció correcta o incorrecta?
Considero que era adecuada. Era un costo que asumía yo, pero si no aprendes a responsabilizarte, no habrá beneficio alguno en eso.

¿Cuánto es lo máximo que pagaste por situaciones de ese tipo?
No recuerdo la cifra exacta, pero pagué bastante. Eso me llevó a reflexionar y, aunque no se me cerraron puertas, la gente no me veía de la misma manera a causa de mi actitud dentro y fuera de la cancha.

¿Podríamos catalogar que has sido un jugador que ha sufrido en el extranjero? Problemas en Colombia, un impasse en China, poca participación en Tondela, y un fichaje frustrado en Grecia.
La verdad, no siempre se me dieron las cosas fácilmente. No todo fue negativo. Fui el máximo anotador en Bolivia, pero también enfrenté situaciones que quizás ahora manejaría de otra manera. En resumen, no todos los equipos pudieron ofrecerme oportunidades, pero en algunos sí.

¿Hay episodios que recuerdes con cariño de tus aventuras en el extranjero?
Todo. Aprendí a ser más profesional, no solo en el entrenamiento, sino también en lo que haces fuera. Aprendí a nutrirme, tomar mis suplementos, descansar bien y enfocarme en lo positivo. Todo eso me ha impactado de manera positiva.

Y como anécdota, ¿hay alguna de China, Europa… que recordarías?
Cuando íbamos al supermercado en China, a veces era extraño, con ranas y otros productos inusuales. Pero era una hermosa cultura que me gustó. Tienes que adaptarte para poder vivir en cualquier lugar.

Rubilio, ¿ves complicado volver al extranjero?
Sinceramente, siempre tengo la ilusión de regresar, pero mi regreso fue más por motivos familiares. Hubo opciones para continuar afuera, pero decidimos que lo ideal era volver y estar con la familia. No descarto la posibilidad de irme nuevamente en el futuro, ya que antes de unirme a Marathón también recibí otras ofertas.

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