Silencios, maestros en metafísica y susurros de Medea.
1. Buscamos el miedo.
¿Por qué no guardan silencio los presidentes del Real Madrid y del Barça? ¿Por qué hablan tanto y con tanta intensidad? ¿Por qué hacen afirmaciones tan evidentemente exageradas, como cuando Donald Trump asegura que reducirá el costo de los medicamentos un 600%? Ni los madridistas conseguirán títulos de Liga bajo la protección de Negreira, ni los culés se sentirán más orgullosos de su equipo cuanto más rojo de ira se ponga Laporta, ni los estadounidenses recibirán dinero por comprar medicamentos en las farmacias. ¡Cuánto ruido alrededor de un balón! Se ha repetido hasta la saciedad que el mejor destino para un árbitro tras un partido es que nadie hable de él. ¿Eso no aplica también a los presidentes del Real Madrid y del Barça? Cuando Arnold Böcklin presentó su obra «La isla de los muertos», un cuadro que muestra un barquero remando hacia una isla inquietante, afirmó que su obra debería ser tan silenciosa que uno debería asustarse al escuchar un golpe en la puerta. Todas las intervenciones de Pérez y Laporta deberían ser así, tan silenciosas que los aficionados al fútbol deberíamos asustarnos al escuchar que una nueva jornada de Liga se acerca.
2. Pollock y un sándwich entran en un bar.
El Villarreal, que está realizando un buen campeonato de Liga pero también quedó eliminado en la Liga de Campeones y sufrió una gran derrota en la Copa, se asemeja a una obra de Jackson Pollock porque el equipo de Marcelino juega de manera controlada, aunque también influenciada por la casualidad. ¿Qué versión del Villarreal veremos? Quién sabe. Un partido del Villarreal no es completamente caótico, pero tampoco resulta predecible. Como en el cuadro «Número 32» de Pollock. En una obra de Pollock, el observador puede identificar sus propias figuras precisamente porque no hay formas definidas en el cuadro. Al igual que en los partidos del Villarreal. Un equipo maduro o inmaduro. Muy preparado o a merced de cualquier contingencia. Un equipo de autor o con identidad difusa. Aspirante a competir en la Liga contra un Real Madrid y un Fútbol Club Barcelona, o tal vez un accidente en la parte alta de la tabla que será absorbido por la zona media en la segunda mitad de la Liga. El chiste perfecto diseñado científicamente por Sheldon Cooper en «Big Bang» empieza así: «Un sándwich, un rabino y tu madre entran en un bar…». Me estoy riendo a carcajadas, mientras otros miran con cara de catedrático de metafísica viendo a Fernando Esteso en «Pepito piscinas». Así es. Como las obras de Jackson Pollock y como el Villarreal de Marcelino.
3. Silbidos mal enfocados.
Los silbidos con los que una parte del Santiago Bernabéu despidió a Vinícius Jr. al ser sustituido en el partido Real Madrid-Sevilla reflejaron juicios particulares, pero no podemos considerarlos juicios fiables dado que no son juicios bien fundamentados. Un juicio bien fundamentado, decía el filósofo John Rawls, es aquel planteado bajo condiciones que favorecen el sentido de la justicia. Estas condiciones permiten que quien emite el juicio tenga la capacidad, la oportunidad y el deseo de llegar a una decisión correcta. ¿Permiten las circunstancias en las que se encuentra el Real Madrid de Xabi un juicio bien fundamentado en el Bernabéu? ¿Los silbidos hacia un futbolista como Vinícius Jr., que, más allá de sus exabruptos, puede decidir cualquier partido con una asistencia extraordinaria, provienen de aficionados con la capacidad, oportunidad y deseo de alcanzar una conclusión correcta? Depende de las circunstancias. El Camp Nou llegó a pitar a Messi, amigos y amigas. El Camp Nou también silbó a Ronaldinho cuando alguien decidió que el magnífico futbolista brasileño estaba pasado de peso. Piqué fue abucheado repetidamente por su propia afición cuando era el defensa de la selección español, aparentemente por ser partidario de la independencia de Cataluña. Nunca deberíamos considerar los juicios de las aficiones como verdades absolutas porque en el fútbol una verdad eterna dura tanto como las huellas en el mar, pero tampoco podemos confiar demasiado en los juicios emitidos en condiciones desfavorables, ya que es probable que no sean juicios bien fundamentados. En el Bernabéu, como en tantos estadios y en la tragedia de Medea, la pasión supera a la reflexión.
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