Sixth Street desafía a Florentino por el nuevo estadio Bernabéu.
El desarrollo del nuevo Santiago Bernabéu se encuentra en una etapa crítica. Lo que se esperaba como una fuente de ingresos continua se ha convertido en un entramado de disputas legales, reclamaciones vecinales y silencios inquietantes. Esta inestabilidad ha llevado a que el socio estratégico del club, el fondo estadounidense Sixth Street, exija una renegociación total de las condiciones de su contrato.
Para comprender este tumulto, es importante recordar que el acuerdo original de 2022 prometía una inyección de capital a cambio de gestionar los eventos del estadio durante dos décadas. Sin embargo, el club ha enfrentado una feroz oposición vecinal que ha logrado detener los grandes conciertos debido al ruido excesivo y ha paralizado la construcción de los aparcamientos subterráneos. Sin eventos ni infraestructuras clave, el plan de negocio que Florentino Pérez presentó a los inversores ha colapsado, forzando una nueva ronda de negociaciones bajo condiciones mucho menos favorables para la entidad de Madrid.
La reacción de Sixth Street
A pesar de estos contratiempos, el club está intentando mantener un sentimiento optimista en sus presupuestos para esta temporada, donde han establecido un objetivo de ingresos de 394 millones de euros provenientes del estadio. Esta cifra está cerca de los 400 millones anuales que se fijaron como meta ideal, pero los detalles del acuerdo con Sixth Street son los que realmente influyen en la situación. Actualmente, el fondo estadounidense tiene derecho a recibir un 30% de los ingresos del Bernabéu una vez que el club alcance los primeros 150 millones de euros. Con la expectativa de que la explotación plena no comience realmente hasta 2026, ambas partes han tenido que ajustar sus previsiones financieras para evitar que la falta de ingresos por retrasos afecte severamente su relación comercial.
Esta revisión del contrato es un duro golpe para el Real Madrid. El fondo estadounidense ha logrado extender su derecho a participar en los beneficios del estadio durante casi una temporada más, alargando su presencia en el negocio hasta marzo de 2043. Además, el club ha dejado de percibir cerca de 30 millones de euros que estaban pactados. Entre ellos, destaca un pago de 32,5 millones que Sixth Street debía hacer tras una «inauguración oficial» del estadio que, debido a retrasos y problemas técnicos, nunca se ha realizado de manera satisfactoria para los inversores.
La llegada de inversores y el temor a la S.A
No obstante, el problema va mucho más allá de las instalaciones del Bernabéu. Sixth Street no solo busca asegurar su inversión en el estadio, sino que también está presionando para involucrarse en el núcleo del club. El fondo ha mostrado un interés estratégico en participar como socio inversor una vez que se materialice la controvertida reforma societaria que el Madrid tiene planeada. Este plan, impulsado por Anas Laghrari, mano derecha de Florentino, aspira a crear una estructura empresarial que separe la gestión del negocio para permitir la entrada de capital privado, algo que muchos consideran el primer paso hacia la transformación del club en una Sociedad Anónima.
A pesar de la urgencia del fondo estadounidense, Florentino Pérez ha decidido congelar el plan por el momento. La razón principal es la delicada situación deportiva que atraviesa el primer equipo, por lo que convocar una asamblea extraordinaria para pedirles a los socios que acepten la entrada de inversores extranjeros sería un movimiento de altísimo riesgo político. Florentino es consciente de que, con el equipo luchando en el campo y el estadio bajo la mirada de la justicia, el clima social no es propicio para experimentar con modelos financieros que puedan comprometer la propiedad del Real Madrid.


