Sorloth revela el distintivo enfoque de Noruega, donde los niños se divierten en lugar de competir y se dedican a dos deportes.
Diego Simeone, luego de vencer 4-2 al Espanyol, reveló un secreto. “Hablé con Sorloth después del partido contra el Brujas y le dije, en 20 minutos tuviste tres oportunidades. Y hoy (refiriéndose al sábado) anotó dos y casi logra la tercera”, comentó. Detrás de Sorloth, como de Haaland, del campeón de ajedrez Magnus Carlsen, de los atletas Jakob Ingebrigtsen (aunque su padre lo entrene) y Karsten Warholm, del tenista Casper Ruud o de la futbolista del Barça Caroline Graham Hansen, se encuentra el método noruego, actualmente en auge en el ámbito deportivo tras conseguir nuevamente la mayor cantidad de medallas en los Juegos Olímpicos de Invierno. Su población es de 5,6 millones, menos que la provincia de Barcelona.
Es necesario viajar a Lillestrom, en las afueras de Oslo, donde se encuentra Gerard Gomis, entrenador de balonmano del Romerike Ravens. Lleva cuatro años en su puesto y tiene una visión clara. “El deporte es una religión. Los niños van a la escuela caminando, en bicicleta o esquiando, y el deporte es parte de sus vidas. Un fin de semana ideal es hacer deporte en sus segundas residencias. Hay una cultura muy arraigada”, señala. Toni Ordinas, ex director de la Lillestrøm Football Academy y ahora a cargo de un equipo femenino, lo respalda: “Lo que destaco aquí es que el multideporte es esencial. No hay especialización temprana, los niños practican varios deportes, como fútbol y balonmano, lo que les proporciona una base sólida”.
A esto se suma la cultura formativa. En Noruega, la competición se elimina hasta los 13 años. “No hay ligas estatales hasta los 15”, indica Gomis. “El lema es fútbol para todos. Hasta los 13 años se evitan las clasificaciones y la competitividad. La federación establece la metodología, a diferencia de España, donde cada club actúa de manera independiente. Aquí hay respeto. No se concibe que un niño cambie de club cinco veces; confían en el mismo”, agrega Ordinas. “Un dato interesante es que, en balonmano, Noruega no está en el top 10 en categorías inferiores en Europa; sin embargo, en la categoría absoluta, el femenino es el mejor y el masculino siempre se sitúa entre los siete u ocho mejores”.
La financiación se distribuye de forma equitativa a la base (el 60% de los ingresos de los juegos de azar), aunque a partir de los 14 o 15 años los talentos suelen dar un salto. “Hay centros de alto rendimiento en todo el país que ayudan a compatibilizar la escuela y el deporte”, explican ambos. “Un futbolista, quizás, hasta los 13 años juega por diversión. Haaland lo hacía con tres chicas en su equipo. Pero luego, a diferencia de España, es fácil que los mejores avancen rápidamente. La atención es personalizada”, añade Ordinas.
“Hay menos despidos de entrenadores, la sociedad confía en los técnicos”, destaca Gomis.
En este sistema comenzó Sorloth, quien dio sus primeros pasos en el Rosenborg Ballklub hasta convertirse en el delantero estrella de un Atlético que hoy se enfrenta al Brujas en la Champions en busca de los octavos de final (3-3).


