Tenía una cita para firmar con el Real Madrid y no asistí.


Míchel Sánchez, técnico del Girona y figura emblemática del Rayo Vallecano, reveló en su intervención en el podcast de YouTube de Feeberse que no se presentó a una comida con Paco de Gracia para firmar un contrato con el Real Madrid.

«Teníamos una cita para firmar con el Real Madrid y no fui. Deseaba quedarme en el Rayo Vallecano. Todos me decían ‘vete al Madrid’, y cuando llegó el momento le comenté a mi padre: ‘no voy’. Y no fui», explicó el entrenador madrileño de 50 años.

Yo estaba encerrado en mi barrio… en mi zona de confort

Míchel Sánchez

Míchel recuerda que Paco de Gracia siempre le dice lo del plantón: «Quedé contigo para comer y firmar por el Real Madrid y no viniste».

Quizás vas allí (al Real Madrid) y las cosas no salen como esperabas o, por el contrario, todo va muy bien. Yo creo que no hay que complicarse más

Míchel Sánchez

«Era lo que sentía en ese momento. A menudo son los miedos y la sensación de estar protegido en tu barrio, rodeado de amigos, frente a ir a un sitio donde no sabes qué esperar. Yo estaba encerrado en mi barrio… en mi zona de confort», comentó el exjugador del Rayo Vallecano al justificar su decisión de rechazar al Madrid.

Míchel, quien tuvo una carrera futbolística en Rayo Vallecano, Almería, Real Murcia y Málaga, subrayó «estoy orgulloso de la carrera que tuve».

«Quizás vas allí (al Real Madrid) y las cosas no van bien o salen de maravilla. Creo que no hay que darles más vueltas», añadió.

Míchel: «La cultura de mi casa es machista; le reprocho a mi padre que mi madre no tenga una pensión»

Durante su charla, Míchel Sánchez también compartió reflexiones personales y sociales.

El entrenador del Girona abordó sin tapujos la desigualdad que vivió en su hogar y el peso de una cultura familiar que define como «machista».

«Yo le reprocho a mi padre que mi madre no tenga una pensión, y mis hermanos también», confesó.

Míchel: «La cultura de mi casa es machista; le reprocho a mi padre que mi madre no tenga una pensiónFeeberse

Para Míchel, no se trata de una mera queja o detalle, sino de una injusticia que repercute en una vida de esfuerzo. «Son muchos años, es toda una vida. Mi madre no tiene pensión», insistió.

En su relato, el entrenador del Girona describe con claridad el reparto de roles en su hogar. Mientras los hombres estaban fuera de las responsabilidades domésticas, las mujeres llevaban la carga laboral tanto dentro como fuera de casa. «La cultura de mi casa es machista», admitió sin rodeos.

Míchel mencionó que su madre no solo se ocupaba de la casa, sino que también trabajaba en la frutería familiar. «Mi madre hacía la comida y trabajaba en la frutería. Ella regresaba de la frutería, cocinaba y volvía a trabajar», recordó.

Asimismo, destacó que esa responsabilidad recaía también en su hermana, quien debía combinar estudios, trabajo y deberes del hogar, mientras que ellos, por el simple hecho de ser hombres, quedaban exentos de esas cargas.

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