Thiago Almada iluminó el Metropolitano.
Entró al campo con el Atlético ganando por la mínima y rápidamente cambió el ritmo del encuentro. En apenas veinte minutos, transformó una victoria ajustada en una auténtica exhibición.
El Atlético de Madrid lideraba el marcador (1-0) cuando Thiago Almada (24) saltó al terreno de juego en el minuto 68. El ambiente en el Metropolitano era sereno, pero el argentino lo convirtió en euforia con una actuación que recordó por qué llegó con tantas expectativas.
En poco más de veinte minutos, Almada fue un torbellino. Completó el 100% de sus pases (18/18), el 100% de sus regates (2/2) y ganó el 60% de sus duelos en el suelo (3/5). Además, recuperó tres balones, generó dos oportunidades claras y participó directamente en los dos goles que cerraron el encuentro: anotando y asistiendo.
Su entrada aportó otra velocidad al ataque rojiblanco, y su conexión con los delanteros fue inmediata. Cada toque estaba lleno de intención, cada movimiento creaba peligro, y los aficionados lo reconocieron con una gran ovación al final.
Para un Atlético que busca mayor creatividad en el ataque, Thiago Almada se perfila como una pieza fundamental. Si mantiene este rendimiento, será complicado imaginarlo comenzando los partidos desde el banquillo.



