Hubo un momento, no muy distante, en que el Santiago Bernabéu pronunciaba el nombre de Rodrygo con una fe casi inocente. Era el héroe de las noches inverosímiles, el que salvó al Madrid frente al Manchester City y convirtió lo milagroso en habitual. Ese joven que parecía listo para escribir su propia saga blanca hoy observa, desde una lejanía que nunca imaginó, cómo otro se lleva toda la atención… y todos los goles.
Porque el tiempo, que antes le sonreía, ha cambiado de dirección. Y ha cambiado con la dureza estadística de un dato que duele: Kylian Mbappé ha adelantado a Rodrygo en la tabla de goleadores históricos del Real Madrid con apenas un suspiro de minutos en el campo. Lo que para el francés representa la confirmación de un destino escrito desde niño, para el brasileño es una herida difícil de ocultar. Ni siquiera un simple curativo
Impacta verlo así: 10.106 minutos menos
Rodrygo ha acumulado 286 partidos, 68 goles y 16.599 minutos con la camiseta blanca. Un recorrido extenso, lleno de altibajos, pero también de instantes inolvidables. Mbappé, por su parte, apenas necesitó 79 partidos, 69 goles y 6.493 minutos para realizar un desquite que nadie esperaba. Impacta verlo de esta manera: 10.106 minutos menos para sobrepasar a un jugador que ya parecía consolidado entre los grandes.
Mbappé: «Tú tienes que decir que Kylian no ha marcado y que Kylian tiene que marcar»
Mientras el francés vive una ascensión explosiva, Rodrygo se encuentra en su etapa más sombría. La racha continúa y ya van 31 partidos sin marcar, una sequía sin precedentes en su trayectoria y un peso que se torna más difícil de soportar con cada jornada. Su juego, antes electrizante, se ha vuelto cauteloso. Su confianza, un recurso escaso. Su presencia, cada vez más opacada ante el imparable ascenso del nuevo ídolo del Bernabéu y del resto del ataque blanco.
Mbappé llegó para cumplir el sueño de su vida. Rodrygo, sin darse cuenta, se vio atrapado en un túnel que parece no tener fin. Y durante el mismo período en el que el brasileño no ha podido celebrar un solo gol, el 10 francés ya ha escrito un capítulo completo que parece interminable. Un cruce que deja huella.