Un Getafe equilibrista para el 2026.
En medio del caos, Arambarri rescató un punto de Vallecas
La mejor metáfora para reflejar la situación actual del Getafe CF es el arte del funambulismo. El equipo azulón intenta equilibrarse sobre una cuerda que parece invisible. La soga fue firme en su momento, pero actualmente las bases de la gestión económica y, sobre todo, de la deportiva, se han perdido.
El único sustento que queda se basa en la competitividad que brinda un entrenador como José Bordalás, sin olvidar el compromiso de gran parte de la plantilla, que ha mostrado estar por encima incluso de su propio nivel futbolístico. Explotan al máximo sus recursos y continúan creyendo en lo que parecería un acto imposible sin la fe de por medio.
No es un esquema sostenible a largo plazo. Resulta engañoso pensar que se puede salvar en la máxima categoría sin seguir produciendo milagros partido tras partido. Décimo en la clasificación con veintiún puntos, pero lo que se observa en el campo no deja de advertir a quien desee verlo.
Demasiadas oportunidades se están teniendo
No es el primer año en que la plantilla del Getafe CF se encuentra corta de efectivos. La situación empeora levemente cada temporada. Si observamos con una perspectiva de aquí a tres años, pasamos de la llegada de Greenwood en circunstancias complicadas, de la reinvención de Uche para salvar una temporada, a hoy, donde no se vislumbra una esperanza real de generar una plusvalía significativa y donde «sólo se puede contar» con la unidad del grupo.
El descenso lleva años acechando a Getafe, aunque las posiciones en la tabla no reflejan completamente la realidad. No se percibe una sensación de mejora año tras año desde que Bordalás asumió el cargo tras Quique Sánchez Flores en el banquillo azulón y, en el fútbol, como en la vida, no mejorar implica ir en retroceso.
Obtener un sobresaliente en el mercado invernal es imprescindible. La regla 1:1 que afecta al Getafe CF indica que «las que llegan son equivalentes a las que salen». No se puede contratar más de lo que se vende, ni inscribir más de lo que se libera, pero la plantilla requiere roles que actualmente no tiene para poder mantener una base competitiva suficiente para permanecer en LaLiga.

Siempre te puedes ilusionar
Cuando una puerta se cierra (o en este caso, un portón) se abre una ventana. La falta de recursos ha dado protagonismo a futbolistas que mejoran ostensiblemente cada vez que juegan. Hablamos mucho de Arambarri y Luis Milla, y se mencionó el impacto de Adrián Liso en agosto, pero ahora debemos abrir otro capítulo con Mario Martín.
Esta temporada ha actuado como pivote, demostrando que es su posición de origen, como interior dotado de un físico excepcional, como extremo en tareas defensivas y, ayer en Vallecas, como delantero centro, destacando muy por encima de sus capacidades para el rol. Además, ya suma dos goles con sendos disparos a balón parado. Como era de esperar tras su despliegue, se lesionó en el minuto 58.
El Getafe CF lo espera y lo necesita, aunque ha incorporado a un importante Javi Muñoz para la causa. No había contado con minutos hasta ahora, pero representa lo que este equipo necesita: pundonor, piernas y juego en el último tercio. Ante la escasez de un delantero centro que debería llegar en este mercado invernal, soluciones como estas se tornan vitales para la supervivencia.




