Un obsequio rescata al Arsenal en Leverkusen.
El Bayer Leverkusen contaba con solo una derrota en sus últimos trece encuentros y ante el Arsenal, logró mantener esa racha con un valioso empate en la ida de los octavos de final de la Champions (1-1). A pesar de que los de Kasper Hjulmand mostraron un mejor desempeño en muchos momentos del partido, llevando la delantera en el marcador gracias a Robert Andrich, una discutible decisión del árbitro turco Umut Meler en los minutos finales afectó a los alemanes. El colegiado sancionó un rigurosísimo penalti de Tillman sobre Madueke, y Kai Havertz, en su regreso de lesión, convirtió ante su antiguo equipo. La vuelta, programada para el próximo martes 17 de marzo en el Emirates Stadium, decidirá el destino de ambos.
Quien pensaba que el líder en solitario de la Premier y primer clasificado de la fase de grupos de la Champions tendría facilidades para vencer al sexto de la Bundesliga, se equivocó. Sin Martin Odegaard, que se encuentra lesionado, ni Leandro Trossard, que fue descartado a última hora, el Arsenal careció de la fluidez necesaria con el balón para amenazar la portería defendida por Janis Blaswich.
De hecho, el equipo que más peligro creó en una primera mitad con pocas ocasiones fue el Leverkusen. Sin deshacerse del balón en su salida, con el triángulo de Robert Andrich, Exequiel Palacios y el ex del Girona Aleix García, los alemanes lograron superar la primera línea de presión del ‘Arsenal’. Sin embargo, en los últimos metros, la historia fue diferente. El Arsenal se caracteriza por su solidez defensiva, y únicamente Kofane incomodó a la dupla de centrales Gabriel-Saliba. El delantero camerunés intentó a David Raya con un tiro centrado desde fuera del área que no puso en apuros al guardameta visitante.
Más allá de ese acercamiento, a los de Hjulmand les faltó agresividad. Los de Arteta tampoco estuvieron finos, aunque disfrutaron de la mejor oportunidad de la primera mitad en una excelente jugada colectiva donde Eberechi Eze dejó pasar el balón entre sus piernas para que Gyökeres lo recibiera. El sueco, en lugar de disparar, asistió a un Martinelli que estrelló su remate en el travesaño con la zurda. Además de un disparo de Hincapié a manos de Blaswich antes de llegar a la media hora de juego, no hubo más destacable en el BayArena y ambos equipos se retiraron al vestuario conscientes de que jugando a este ritmo no lograrían marcar.
Aparece Grimaldo
Efectivamente, la segunda mitad comenzó de manera trepidante. Justo después de sacar de centro el Leverkusen, Grimaldo envió un balón al área que fue cabeceado por Terrier, pero una fantástica intervención de Raya lo evitó. Sin embargo, el portero español no pudo hacer nada en el saque de esquina posterior. Nuevamente, Grimaldo puso un servicio preciso al segundo palo donde Andrich, sin marca, cabeceó el balón al fondo de la red, sorprendiendo a todos (46′). El Arsenal, experto en jugadas a balón parado, recibió una lección de su propia medicina.
Era la primera vez en esta temporada que el conjunto londinense se encontraba perdiendo un partido de Champions. Arteta intentó revertir la situación sustituyendo a un inactivo Saka por Noni Madueke. Pero no era el día del líder de la Premier, incapaz de desplegar su juego ante un rival muy bien estructurado y que mostró gran calidad con el balón para defenderse. También entraron Kai Havertz, ya recuperado de su lesión, y Gabriel Jesús, lo que permitió que el Arsenal, poco a poco, empujara hacia atrás a la defensa local mediante centros laterales.
En una de las jugadas al área, Timber estuvo cerca de igualar con un cabezazo alto, y luego llegó la jugada polémica. Una incursión por la derecha de Madueke terminó con el árbitro señalando el punto penal por un leve contacto de Tillman. Tras revisarlo, el VAR validó el penalti a pesar de las protestas de los jugadores del Leverkusen. El encargado de ejecutar la pena máxima, un exjugador del equipo alemán, Havertz, asumió la responsabilidad y empató el partido a un minuto del noventa.



