5 auténticos restaurantes chinos en Madrid donde disfrutarás de una buena comida


La capital de España disfruta de una nueva era dorada de la cocina asiática. Aquí te presentamos 5 restaurantes chinos auténticos. Olvídate del arroz tres delicias y el pollo al limón: esto es un recorrido por cinco comedores que van desde el lujoso cantonés del barrio de Salamanca hasta las brasas auténticas de Usera.

Hubo un tiempo en que «ir al chino» en Madrid significaba entrar en un local con dragones de plástico, un gato dorado saludando en la caja y un menú clónico que sabía igual en Vallecas que en Chamberí. Esa etapa ha quedado atrás. La evolución del paladar madrileño, y sobre todo la exigencia de la comunidad china residente, han transformado el panorama culinario de la ciudad. Hoy en día, Madrid compite en la elite europea de la gastronomía oriental, ofreciendo una diversidad regional que muchos ignoran: desde el picante hormigueante de Sichuan hasta la delicadeza del dim sum cantonés o la contundencia de los asados del norte.

Seleccionar nunca es una tarea sencilla, pero hemos creado una guía con cinco paradas imprescindibles. Son lugares que respetan el producto, dominan el fuego del wok y, sobre todo, no intentan disfrazar la tradición para complacer al paladar occidental. Aquí se viene a comer de verdad.

Don Lay: La excelencia cantonesa

Reabierto hace unos años en la calle Castelló, Don Lay se posiciona en la liga de la alta cocina. Entrar en su sala, de techos altos y diseño impecable, es comprender que la cocina china puede ser sinónimo de lujo y sofisticación sin perder su esencia. Aquí no hay atajos. Su fama se basa en dos pilares indiscutibles: los asados y los dim sums.

Es casi un delito sentarse a su mesa y no pedir el cochinillo laqueado. La piel es un cristal crujiente que estalla en la boca, mientras que la carne se deshace con una jugosidad que revela horas de técnica en el horno. Sus xiaolongbaos y hakaos de bogavante se preparan a diario a la vista del comensal, con una masa fina y translúcida que denota maestría. Es la opción ideal para una celebración especial, donde el servicio de sala y la carta de vinos enriquecen la experiencia.

Royal Cantonés: El rey de Usera

Si Don Lay es el palacio, Royal Cantonés es el templo del pueblo. Situado en el corazón de Usera, frente a la Junta Municipal, este local no necesita una decoración de diseño para llenarse a diario. Es la meca para chefs con estrella Michelin y aficionados a la autenticidad radical.

Lo primero que recibe al visitante es su vitrina: patos, pollos y tiras de cerdo char siu cuelgan exhibiendo ese color rojizo brillante característico del glaseado tradicional. Aquí se viene a mancharse las manos. Su barbacoa cantonesa es, sin duda, la mejor de la ciudad. El pato asado se presenta sin florituras, con su salsa dulce y un sabor profundo a humo y especias. Otro imprescindible es su cazuela de berenjena con carne picada y pescado salado, un plato de sabores intensos y complejos que ilustran por qué este modesto local es una leyenda en Madrid.

Biang Biang Bar: El culto al fideo

Cambiamos de registro y de región. Nos alejamos del sur de China para viajar a Xi’an, en el centro-noroeste, a través de Biang Biang Bar. Situado cerca de Chueca y Malasaña, este local pequeño y bullicioso se ha especializado en una sola cosa, pero la hace mejor que nadie: los biang biang noodles.

Estos son unos tallarines anchos, estirados a mano al momento —el sonido de la masa golpeando la mesa da nombre al plato—, que ofrecen una textura mordedora y elástica incomparable. No esperes manteles de hilo. Aquí se sirve en cuencos generosos, bañados con aceite de chile, vinagre negro, ajo y especias. El picante es notable pero aromático, de esos que calientan el cuerpo. Es cocina callejera elevada, rápida, sabrosa y perfecta para quienes buscan texturas diferentes a la pasta italiana o al ramen japonés.

El Bund: Un jardín en las afueras

En la zona de Arturo Soria, El Bund ofrece una experiencia que impacta visualmente. Ubicado en un chalet con una de las terrazas más hermosas de Madrid, recrea el ambiente de las villas del Shanghái de los años 30. Es el restaurante perfecto para una cena romántica o tranquila, alejada del bullicio del centro.

Su carta es enciclopédica, lo que puede resultar abrumador para el neófito, pero su fortaleza radica en las pastas artesanales y los platos de las regiones de Shanghái y Sichuan. Sus jiaozi (empanadillas) son de una elaboración delicada, y platos como el pollo Gong Bao o la lubina a la doubanjiang ofrecen ese picante mala —que adormece ligeramente la lengua— tan anhelado por los expertos. La elegancia del entorno hace que la comida se disfrute con una calma única en estos restaurantes.

Hong Kong 70: Viaje al pasado

Cerrando la lista, Hong Kong 70 (con locales en calle Toledo y Usera) se centra en la nostalgia. Su decoración, inspirada en los puestos callejeros y los neones del Hong Kong de los años 70, genera una atmósfera cinematográfica envolvente. Pero no es solo un decorado para Instagram; la cocina responde con solidez.

Sus asados compiten con los mejores, pero vale la pena explorar sus platos de casquería o sus salteados al wok, donde se aprecia el wok hei (el aliento del wok), ese sabor ahumado que solo se logra con fuego intenso y maestría. El pato laqueado al estilo pekinés se sirve aquí con un ceremonial cuidado, y sus dim sums coloridos son una introducción divertida y sabrosa para los menos iniciados en estos restaurantes.

Madrid, en definitiva, ya no tiene excusa para consumir mala comida china. Estos cinco restaurantes demuestran que la tradición oriental está más viva, cuidada y sabrosa que nunca en la capital.

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