75 años de la incorporación de El Pardo a Madrid: antecedentes e historia.
El Pardo conmemora el 75 aniversario de su integración a Madrid con una semana repleta de actividades culturales y de memoria histórica sobre el antiguo municipio.
Del antiguo cazadero real medieval al distrito actual: la historia de El Pardo ilustra cómo Madrid se expandió incorporando pueblos con una identidad única.
La anexión de 1950-1951 alteró el mapa de la capital y transformó a El Pardo en uno de los espacios más distintivos por su patrimonio y su entorno natural.
Hay lugares en Madrid cuya historia no comienza en una calle, un barrio o ni siquiera una plaza. Su origen se remonta mucho más atrás, en el paisaje. El Pardo es uno de esos lugares. Antes de su integración en la capital, fue un monte, dehesa, cazadero real, sitio regio y pueblo con su propia identidad. Por ello, el 75 aniversario de su anexión a Madrid no solo invita a recordar una fecha administrativa, sino que también permite contar una historia que sigue cautivando a quienes disfrutan de la historia de la ciudad.
El Pardo antes de ser Madrid: origen medieval y formación del pueblo
La historia de El Pardo se remonta a la Edad Media. Sus tierras fueron incluidas en la Tierra y Villa de Madrid tras la repoblación medieval, y ya en 1152 Alfonso VII otorgó a la villa el derecho a aprovechar leñas y pastos del lugar, como se recoge en la documentación histórica que conserva el Ayuntamiento de Madrid.
Simultáneamente, la Corona fue reservando progresivamente el territorio debido a su valor cinegético excepcional.
Este doble carácter, comunal y regio, es fundamental para entender el origen de El Pardo. No surgió como un típico pueblo agrícola, sino como un territorio estrechamente relacionado con el monte, el control de recursos y la caza real. El Libro de la Montería de Alfonso XI, redactado en el siglo XIV, ya menciona el Monte de El Pardo como un área privilegiada para la caza mayor y menor. Mucho antes de que existiera el actual El Pardo, este ya ocupaba un lugar relevante en la geografía del poder castellano.
Un monte reservado para la caza de la realeza
El Monte de El Pardo pronto se convirtió en uno de los principales cotos de caza de la monarquía castellana. Durante siglos coexistieron dos usos del territorio: la explotación comunal para los vecinos de Madrid y la reserva para la caza real.
A comienzos del siglo XV, se confirmaron privilegios reales que consolidaban el monte como un área exclusiva para la actividad cinegética de la Corona. Normas estrictas fueron dictadas para proteger la fauna, limitando la caza para la población general, como la prohibición de colocar trampas o cepos en el bosque para capturar ciervos, jabalíes o osos.
Durante el reinado de los Reyes Católicos, estas medidas se hicieron aún más severas. Un pragmática de 1470 recordaba que “la caza de nuestro monte de El Pardo está vedada, prohibida y acotada”, reafirmando su carácter de coto real.
La Dehesa Vieja: el primer núcleo del Real Sitio
Un momento crucial en la historia de El Pardo tuvo lugar en el siglo XV cuando el rey Enrique IV adquirió una de las dehesas junto al río Manzanares y ordenó construir allí una pequeña casa-fortaleza para sus estancias durante las jornadas cinegéticas.
Este lugar fue bautizado como Dehesa Vieja o Monte Hueco y se convirtió en el primer núcleo del futuro Real Sitio de El Pardo. Este espacio se ubicaba en una zona elevada cerca del río, delimitado por una loma conocida como “Atalaya”, desde donde se controlaba una extensa área del monte.
Desde entonces, el territorio comenzó a organizarse gradualmente alrededor de este núcleo real.
Del cazadero real al Palacio de El Pardo
Con la llegada de los Austrias, El Pardo dejó de ser solo un cazadero y se convirtió en un espacio crucial para la monarquía.
El emperador Carlos I ordenó la demolición de la antigua fortaleza medieval para empezar la construcción del Palacio de El Pardo, que se convertiría en el centro del real sitio. El proyecto fue encargado al arquitecto Luis de Vega, quien diseñó un pequeño alcázar de planta cuadrada en estilo plateresco castellano.
Cuando Felipe II estableció Madrid como su capital en el siglo XVI, el monte fue reorganizado en distintos “cuarteles” y se promulgaron ordenanzas específicas para regular su gestión como patrimonio real. Además, el monarca completó el palacio y añadió elementos arquitectónicos característicos, como las cubiertas de pizarra con chapiteles al estilo flamenco.
El edificio sufrió un gran incendio en 1604, siendo posteriormente reconstruido durante el reinado de Felipe III por el arquitecto Francisco de Mora.

La consolidación del Real Sitio en los siglos XVII y XVIII
Durante el siglo XVIII, los Borbones establecieron definitivamente El Pardo como una residencia conectada a la Corte. Felipe V lo utilizó como residencia invernal y Carlos III llevó a cabo una importante ampliación que encargó a Francesco Sabatini, quien duplicó el edificio y otorgó al palacio gran parte de su configuración actual.


Fernando VI ordenó cerrar el monte con la llamada Cerca de El Pardo, una muralla de casi cien kilómetros que delimitaba el área reservada a la Corona.
Este proceso ilustra por qué El Pardo tuvo un desarrollo diferente al de otros pueblos cercanos a Madrid. Mientras muchas localidades crecieron basándose en la agricultura o el comercio, El Pardo evolucionó como un espacio vinculado a la monarquía.
Con el tiempo, alrededor del palacio y del monte se fue asentando una pequeña población que finalmente dio origen al pueblo.


La apariencia actual del palacio se debe en gran parte a la gran ampliación realizada por Carlos III en el siglo XVIII, obra del arquitecto Francesco Sabatini. Esta intervención duplicó el edificio existente y creó nuevos patios y espacios interiores para adaptarlo al uso cortesano.
Actualmente, el palacio es parte del patrimonio gestionado por Patrimonio Nacional y funciona como residencia oficial para jefes de Estado extranjeros que visitan España.


Este pasado real ha moldeado profundamente la identidad del lugar, ya que no fue un núcleo cualquiera del entorno madrileño. Se trató de un real sitio, un espacio estrechamente vinculado a la presencia monárquica. El pueblo creció alrededor del palacio y del monte, con vecinos dedicados al servicio de la Corte, la vigilancia de los cotos de caza o a trabajos relacionados con la actividad real. Por ello, es uno de los lugares de Madrid donde el patrimonio monumental, la naturaleza y la historia se entrelazan de manera tan clara.
La vida en El Pardo antes de la anexión
La historia de El Pardo no se limita a la de reyes y palacios. Es también la historia de sus habitantes.
A lo largo de los siglos, la población local estuvo muy vinculada al funcionamiento del real sitio. Guardas, empleados, artesanos, personal de servicio y familias asentadas alrededor del palacio formaron el núcleo humano del pueblo. Su evolución fue diferente a la de otras villas cercanas a Madrid, que estaban más enfocadas en la agricultura o en las rutas comerciales.


Este desarrollo relativamente contenido contribuyó a que El Pardo retuviera durante más tiempo su distintiva identidad.
La cartografía histórica evidencia esa singularidad. En el plano de Madrid y pueblos colindantes de 1900, elaborado por Facundo Cañada López, el “Real Sitio de El Pardo” aparece claramente separado del término municipal de Madrid.
Fechas de la anexión de El Pardo a Madrid
La anexión de El Pardo formó parte del amplio proceso de expansión administrativa de Madrid tras la Guerra Civil.
El decreto que aprobó la anexión total del término municipal de El Pardo al de Madrid es del 10 de agosto de 1950 y fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el 13 de diciembre de ese mismo año.
Sin embargo, la fecha que permanece como referencia simbólica para los vecinos es el 27 de marzo de 1951, cuando se llevó a cabo la última sesión del Ayuntamiento de El Pardo y se formalizó su integración en Madrid.


Este aniversario es el que el distrito conmemora en el programa oficial de actividades organizado por la Junta Municipal de Fuencarral-El Pardo.
Por ello, al hablar del aniversario es necesario distinguir entre el decreto estatal y la consumación simbólica y municipal del proceso. Esta diferencia de fechas ayuda a entender por qué la memoria vecinal establece la anexión en marzo de 1951, mientras que la documentación oficial menciona el decreto aprobado en 1950.
Otras anexiones que transformaron Madrid
El Pardo no fue un caso único. A mediados del siglo XX, Madrid incorporó varios municipios vecinos para gestionar el crecimiento urbano y reorganizar su territorio.
De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística, entre los censos de 1940 y 1951, el municipio de Madrid incorporó Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, Carabanchel Alto, Carabanchel Bajo, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Hortaleza, El Pardo, Vallecas y Vicálvaro. Entre 1950 y 1960 se sumó además Villaverde.
En el caso de Fuencarral, su anexión se hizo oficial el 20 de octubre de 1951. Posteriormente, la reorganización administrativa de Madrid integró ambos antiguos municipios en el mismo distrito.
La documentación municipal recuerda que Fuencarral y El Pardo se unieron administrativamente en 1971, y que el nombre definitivo de Fuencarral-El Pardo se consolidó en 1987.


Todo este proceso transformó totalmente la dimensión de la capital. Madrid dejó de ser una ciudad relativamente pequeña para convertirse en un municipio de gran extensión, capaz de integrar antiguos pueblos con su propia identidad y de gestionar un crecimiento que ya superaba sus límites tradicionales.
Impacto en la población y en el mapa urbano
Las anexiones tuvieron un efecto decisivo en el crecimiento de Madrid. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población del municipio aumentó de 1.618.435 habitantes en 1940 a 2.259.931 en 1950, coincidiendo con la integración de varios municipios al término municipal. En la década de los 60, ya con Villaverde integrado, Madrid alcanzó los 3.146.071 habitantes.
El cambio no solo fue demográfico. También fue territorial. Madrid pasó de ser una ciudad relativamente compacta a un municipio mucho más extenso que absorbía antiguos pueblos, áreas rurales, espacios montañosos y extensas zonas aún sin urbanizar.
En este nuevo mapa coexistían el real sitio, pueblos agrícolas, barrios obreros y nuevos desarrollos residenciales. El distrito de Fuencarral-El Pardo es un claro ejemplo de esta mezcla. Un artículo del propio Diario de Madrid lo resume de manera efectiva: en un mismo territorio coexisten el pasado aristocrático y monumental de El Pardo, el casco histórico de la antigua villa de Fuencarral y barrios modernos en expansión.
El legado actual: patrimonio, naturaleza e identidad
Setenta y cinco años después, la anexión puede ser vista de dos maneras.
Por un lado, como un proceso administrativo que integró a El Pardo en la estructura de Madrid. Por otro, como un proceso que no borró su personalidad. Al contrario, el valor patrimonial y ambiental de El Pardo sigue siendo uno de los rasgos más distintivos de Madrid.


El Palacio Real de El Pardo continúa desempeñando funciones institucionales, mientras que el Monte de El Pardo mantiene una importante relevancia ecológica dentro del entorno metropolitano.
Este equilibrio entre patrimonio histórico, paisaje natural y vida vecinal es lo que explica por qué el antiguo pueblo de El Pardo sigue teniendo hoy una identidad tan marcada dentro de la ciudad.
Sábado, 21 de marzo
- Presentación de la semana y entrega de placas de reconocimiento
📍 Templete del parque de la Mar Océana
⏱ 11:30 h - Desfile y recreación histórica de la firma del Acta de Anexión
📍 Parque de la Mar Océana
⏱ 12:30 h - Certamen de fotopoesía
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 18:00 h
Domingo, 22 de marzo
- Paseo guiado sobre los vecinos ilustres
📍 El Pardo
⏱ 11:00 h - Presentación del avance del libro de la historia de El Pardo
📍 Templete del parque de la Mar Océana
⏱ 12:30 h - Degustación de caldereta de gamo
📍 Parque de la Mar Océana
⏱ 14:00 h - Descubrimiento del monolito en homenaje a Cecilia
📍 Parque de la Mar Océana
⏱ 18:00 h - Concierto tributo a Cecilia
📍 Parque de la Mar Océana
⏱ 18:30 h
Lunes, 23 de marzo
- Exhibición de Zum-Baile
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 12:30 h
Martes, 24 de marzo
- “El Pardo en Minecraft”
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 11:30 h
Miércoles, 25 de marzo
- Visita al Servicio Cinológico y Remonta de la Guardia Civil
📍 Servicio Cinológico y Remonta de la Guardia Civil
⏱ 11:00 h
Jueves, 26 de marzo
- Feria de la ciencia
📍 Instalaciones del CEIP Monte de El Pardo
⏱ 15:00 h - Setenta y tres años de la historia de la Agrupación Deportiva El Pardo
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 18:00 h
Viernes, 27 de marzo
- Historia del antiguo pueblo de El Pardo
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 18:00 h - ¿Cuánto sabes sobre El Pardo?
📍 Centro de Ocio y Asesoramiento Juvenil El Pardo (Av. del Padre Cipriano, 11)
⏱ 18:00 – 20:00 h
Sábado, 28 de marzo
- El amor del perro y del gato, de Enrique Jardiel Poncela
📍 Auditorio del Centro Sociocultural Alfonso XII
⏱ 18:30 h
Domingo, 29 de marzo
- Senda guiada “Otros habitantes de El Pardo”
📍 Monte de El Pardo
⏱ 11:00 h
Actividades durante varios días
- Torneo de fútbol base
📍 Campo de Mingorrubio
⏱ 27, 28 y 29 de marzo - Visitas guiadas al Centro de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo (INTA-CEHIPAR)
📍 INTA-CEHIPAR
⏱ Del 23 al 26 de marzo, de 11:00 a 13:00 h - Exposiciones en el Centro Sociocultural Alfonso XII
📍 Centro Sociocultural Alfonso XII (C/ Mira el Río, 4)
⏱ Del 21 al 29 de marzo, de 9:30 a 20:30 h



