abre al público dos salas adyacentes a la capilla de gran importancia artística.


  • El Palacio Real de Madrid revela dos estancias desconocidas al público tras 40 años de cierre.
  • Se abre un rincón secreto del Palacio Real de Madrid con los muebles originales de Carlos III, que se exhiben juntos por primera vez en 200 años.

El Palacio Real de Madrid amplía su recorrido turístico con la apertura del relicario y el anterrelicario de la Capilla Real, dos espacios situados en el ala norte de la Galería del Patio del Príncipe, que hasta ahora no formaban parte del itinerario habitual y que permiten redescubrir piezas únicas de las Colecciones Reales. Esta apertura brinda a los visitantes la oportunidad de asomarse a un conjunto artístico que, a pesar de su gran valor patrimonial, había permanecido prácticamente oculto.

La iniciativa, impulsada por Patrimonio Nacional, refuerza el atractivo turístico de uno de los monumentos más visitados de la capital. El objetivo ha sido claro: ofrecer una experiencia más comprensible y atractiva para los visitantes, integrando estos espacios en el discurso expositivo del palacio sin perder su carácter histórico. Ambas estancias pueden ser vistas desde el interior del templo y desde los ventanales cercanos a su acceso.


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J. García González

Esta incorporación llega después de varios meses de trabajos enfocados en la adecuación de las salas, la reorganización de las obras y la mejora de su presentación. La intervención también ha incluido la modernización del sistema de iluminación del relicario utilizando tecnología LED de última generación. Este cambio ha permitido reducir significativamente el consumo energético del espacio, logrando un ahorro cercano al 94 %, sin comprometer la conservación de las obras.

El relicario, una colección de plata con historia diplomática

El relicario se organiza en torno a un mueble-vitrina de finales del siglo XVIII, realizado en madera de caoba, que alberga un notable conjunto de piezas de plata. Este espacio recupera ahora su protagonismo gracias a una intervención que ha permitido restaurar su coherencia estética y mejorar su iluminación.


Entre las obras más destacadas se encuentra un relieve en plata que representa el encuentro entre Atila y el papa León Magno a las puertas de Roma, una escena histórica fechada en el año 452 que, según la tradición, evitó la destrucción de la ciudad. Esta pieza, documentada en 1659, ha regresado a su ubicación original tras ser restaurada y expuesta en la Galería de las Colecciones Reales.

Este relieve es además una copia del modelo creado por Alessandro Algardi para la basílica de San Pedro del Vaticano y formó parte de un envío artístico promovido por el cardenal Francesco Barberini como regalo para Felipe IV. Este detalle ilustra cómo el arte religioso también servía como herramienta diplomática en la Europa del siglo XVII.

El anterrelicario, un recorrido por la pintura religiosa

El anterrelicario complementa la visita con una cuidadosa selección de pinturas de temática sacra que destacan por su calidad y por los elaborados marcos que las rodean. Este espacio ofrece al visitante una perspectiva diversa sobre diferentes escuelas y sensibilidades artísticas vinculadas a la religiosidad.

Entre los autores representados se encuentran figuras como Luca Giordano, Francesco de Mura, Luis de Morales, Juan Massip —más conocido como Juan de Juanes—, su hijo Juan Vicente Masip, Luis Tristán o Andries Bosman. La presencia de estos artistas convierte la sala en un pequeño recorrido por la pintura religiosa europea de diversas épocas.

Con esta ampliación, el Palacio Real de Madrid ofrece al visitante nuevas claves para comprender la riqueza artística y simbólica de la monarquía española.

El conjunto se complementa con relicarios, pilas benditeras, relieves en plata y piedras duras, así como una maqueta italiana anónima del siglo XIX de la basílica de San Pedro. También destaca un mueble procedente del llamado Cuarto del Obispo, que aporta contexto histórico al uso original de estas piezas dentro del entorno palaciego.

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