Albert Soler permitió que el ‘caso Negreira’ quedara sin consecuencias tras su transición de director general del Barça a segundo al mando del CSD.


Cronología de una telaraña tejida para resguardar al Barcelona. Albert Soler actuó como el brazo ejecutor del club, utilizando su posición para evitar sanciones por el caso Negreira. Este catalán, quien fue director general del Consejo Superior de Deportes (CSD), exdiputado del PSOE y exdirectivo azulgrana, se encuentra entre los principales implicados en la investigación y compareció esta semana como imputado. Soler pudo denunciar las irregularidades del caso Negreira en el momento adecuado, después de unirse al CSD, casi tres años tras el último pago al ex número 2 de los árbitros, pero optó por el silencio y dejó que el caso prescribiese.

Formó parte de la directiva del club durante los años en que se desembolsaron hasta un total de 8,4 millones de euros a José María Enríquez Negreira, el ex número dos de los árbitros, a cambio de obtener «neutralidad arbitral», como afirmó el ex colegiado a Hacienda. Desde 2014 hasta 2021, Soler ocupó diferentes cargos en el FC Barcelona, actuando como un ‘chico para todo’ de Bartomeu. Un día defendía la salida de Neymar y al siguiente representaba a la sección de baloncesto. Albert Soler estaba presente en todas las situaciones.

A finales de marzo de 2021, tras la victoria de Joan Laporta en las elecciones del Barcelona, fue destituido como parte de una de las primeras y significativas modificaciones en el organigrama que llevó a cabo el actual presidente. En ese momento, Soler estaba al tanto de los pagos realizados a quien fue el número dos de los árbitros, tal como declaró a la Policía durante su interrogatorio sobre el caso Negreira el 21 de septiembre de 2022. Además, la Real Federación Española de Fútbol lo denunció para que se investigara su posible encubrimiento de pagos de hasta tres millones de euros a Negreira durante su tiempo en el Barcelona.

El Whatsapp con Negreira Jr.

En su tiempo como directivo del Barcelona, Albert Soler contaba con la confianza del ex presidente azulgrana, Josep Maria Bartomeu, y tenía conocimiento de los montos facturados desde enero de 2011 hasta junio de 2018 por las entidades Nilsad SCP y Dasnil 95 SL, controladas por José María Enríquez Negreira y su hijo Javier Enríquez Romero.

Con Negreira Jr., por cierto, mantenía conversaciones por Whatsapp sobre árbitros, como se reflejó en el informe inicial del caso. Además, él fue quien le comunicó que dejarían de contar con sus servicios cuando su padre dejó de tener influencia en el estamento arbitral. Soler pudo haber denunciado los acontecimientos del caso Negreira meses después de ser despedido del Barça, ya que en mayo de 2021 asumió la dirección general del Consejo Superior de Deportes, un importante puesto como funcionario público en una institución que supuestamente supervisa el buen funcionamiento del deporte en España.

Estaba en la cercanía, a solo un mes de que se cumplieran los tres años, pero aún no había prescrito el último pago a Negreira hecho en 2018. No obstante, no se manifestó al respecto. Su silencio, permitiendo que el caso prescribiese, fue el primer escudo que utilizó para proteger al Barcelona. Una vez en los altos mandos del CSD, Albert Soler, estrechamente relacionado con el entonces ministro de Deportes, Miquel Iceta, fue uno de los principales promotores de la Ley del Deporte, aprobada a finales de 2022, justo cuando el caso estaba a punto de estallar.

La polémica Ley del Deporte

En ese momento, Hacienda ya había citado a declarar a Enríquez Negreira. El Barça estaba al tanto de que la Agencia Tributaria había enviado el caso a la Fiscalía de Barcelona y se habían realizado los primeros interrogatorios por parte de la Policía, incluido el de Soler, quien fue llamado a testificar mientras aún ocupaba el cargo de número 2 del CSD. Allí reconocería que sabía acerca de los pagos a Negreira, aunque no hizo nada desde su posición en el gobierno para denunciarlos.

Soler aumentó en la nueva Ley del Deporte el periodo de prescripción para infracciones leves y graves, duplicándolo, pero no lo hizo para las infracciones muy graves, como las que se engloban en el caso Negreira. De hecho, omitió lo que estipulaba el Código Ético de la Federación Española de Fútbol de 2015, que afirmaba que los casos considerados cohecho y corrupción no tenían límite de prescripción en el ámbito futbolístico.

Tras la aprobación de la Ley del Deporte, Albert Soler concluyó su etapa en el CSD y fichó en enero de 2023 por Acento Public Affairs, una consultoría de asuntos públicos centrada en la industria del deporte y el entretenimiento, fundada por el ex ministro socialista José Blanco. Se encargó de liderar la nueva división de ocio, deporte y entretenimiento, con La Liga como su principal cliente. Sin embargo, a penas dos meses después, fue destituido debido a su imputación en el caso Negreira.

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