Almeida e Inma Sanz se enfrentan a Sánchez, señalado como el «huido de la democracia», y a Más Madrid: «Tic, tac, representantes de la izquierda».
El intercambio entre José Luis Martínez-Almeida y Reyes Maroto ha reavivado el Pleno del Ayuntamiento de Madrid que se llevó a cabo este martes en Cibeles. Tras un intenso cruce de palabras, el alcalde aprovechó la respuesta a una pregunta de su propio equipo para desviar el debate hacia Pedro Sánchez, a quien describió como «prófugo de la democracia».
A pesar de dirigirse a la bancada socialista —con una Maroto notablemente tensa e incluso silenciada por el presidente del Pleno—, Almeida enfatizó que «los madrileños saben que aquí tienen un gobierno serio», mientras que el gobierno central «se dedica a sobrevivir a base de pactos con prófugos de la justicia».
Según Almeida, la diferencia entre ambos gobiernos es clara: mientras que Sánchez no ha logrado construir «ni una sola vivienda en la ciudad de Madrid» durante su mandato, su equipo municipal ha implementado 850 millones en políticas de vivienda. «Se les debería caer la cara de vergüenza», expuso, insistiendo en que el Gobierno de Sánchez «tiene fecha de caducidad».
El líder popular también se refirió a la reciente ruptura del acuerdo entre el PSOE y Junts como «el penúltimo esperpento que ni España ni los españoles merecen». A su juicio, esta acción evidencia cómo la política nacional está «secuestrada por los intereses de los prófugos». «Ayer un prófugo de la justicia le dijo a un prófugo de la democracia que rompía con él esa mayoría progresista que ustedes vendieron a cambio de siete votos para amnistiar a todos estos delincuentes», recordó.
Así, Almeida sostuvo que los ciudadanos «no se merecen» que una persona decida «desde Waterloo y Perpiñán» el futuro del país, ni mucho menos un presidente del Gobierno que «trabaje para que la democracia del 78 no la conozca ni la madre que la parió».
Al concluir su intervención, hizo un llamado al respeto institucional, instando a Sánchez a actuar con coherencia y convocar elecciones ante la falta de apoyo en las Cortes Generales. «Ya es hora de que la voz en España no la tengan Puigdemont, Junqueras u Otegi. La voz en España debe ser la de los españoles», proclamó Almeida.
Más tarde, le tocó el turno a la vicealcaldesa, Inmaculada Sanz, quien centró su atención en Más Madrid por ser los «colaboradores necesarios de un Gobierno hasta el cuello de corrupción».
Sanz acusó a la formación de haber «mirado hacia otro lado» cuando comenzaron a surgir los primeros indicios de los casos relacionados con el PSOE. Sin embargo, recordó que cuando los escándalos se volvieron imposibles de ignorar, «intentaron salvarse la cara» hablando de «líneas rojas» ante una posible financiación ilegal. «Ya les advertí que ese momento llegaría. Y ese momento se acerca cada día más. Tic, tac, tic, tac, señores de la izquierda«, afirmó.
La vicealcaldesa lamentó que Más Madrid «ya forma parte del sanchismo», un «Gobierno corrupto y traidor a los españoles». «¿Saben lo más triste? Que no pueden decepcionarse porque nadie espera nada de ustedes», concluyó.


