Aparece el telón para el inicio de la ‘temporada ecológica’ en la Sala Cuarta Pared.
La Sala Cuarta Pared de Madrid presenta un ciclo dedicado a obras donde la naturaleza, la emergencia climática y el consumismo son el centro de historias que combinan ciencia y arte desde la emoción y la reflexión. Desde noviembre hasta febrero próximo, subirán a escena ‘Solarpunk’, ‘Animales en apnea’ y ‘Viernes I’m in love’. Una iniciativa digna de aplaudir. Y mucho.
Un país siempre en penumbra. Un vasto territorio donde la energía que brinda el sol ha sido completamente privatizada por grandes corporaciones eléctricas. Ciudades y pueblos donde las ventanas de los hogares funcionan como pantallas que se encienden y apagan, marcando la diferencia entre el día y la noche. Esta es la distopía que propone la obra teatral Solarpunk, recientemente estrenada en la Sala Cuarta Pared de Madrid, un lugar que ha programado una innovadora Temporada Verde, donde los temas ambientales, normalmente ausentes en la escena, son los protagonistas. Es arte dramático que se sostiene en la ciencia y late al ritmo de la Tierra.
Ese mundo absurdo cubierto al 100% de paneles solares en Solarpunk –actualmente, la energía fotovoltaica ocupa solo el 0,1% de la superficie nacional– es lo que nos presenta la compañía Hernández & Fernández: una sátira que lleva al extremo el deseo de acumulación de algunas grandes empresas, abordando temas tan variados como el maltrato en el servicio al cliente, el poder de las redes sociales para distorsionar la realidad, el cambio climático y la capacidad de aquellos en el poder para controlar el mensaje que llega a la sociedad. También se toca el radicalismo en las respuestas. El texto, obra de Ruth Rubio, ha recibido recientemente el Premio SGAE de Teatro Jardiel Poncela 2025 por “su profundidad filosófica, unida a la esperanza que transmite… y por el acertado uso de la comedia en el género de ciencia ficción, que raramente incorpora el humor”.
Un momento de la obra ‘Solarpunk’. Foto: Alberto Mateo.
Solarpunk, en escena hasta el 29 de noviembre, es el primer estreno de un trío de montajes que forman parte del eco-ciclo de Cuarta Pared, un proyecto en el que llevan trabajando dos años en su Espacio de Teatro Contemporáneo, un laboratorio para la investigación, creación y exhibición de nuevas formas escénicas que siempre busca un enfoque social y experimental. “Notamos que la emergencia climática no está presente en los escenarios de forma general, pero es vital, ya que a través de la emoción podemos conectar con la sociedad. Por eso, lanzamos una convocatoria especial para motivar a los autores a abordar estos temas y poder desarrollar algunas obras”, expone a El Asombrario Javier G. Yagüe, director y cofundador de una sala que ha cumplido 40 años y cuenta con el Premio Nacional de Teatro (2020). Él es el responsable de una programación donde el compromiso social es una prioridad.
La idea fue acertada. En poco tiempo, recibieron unas 70 propuestas de personas interesadas en participar en esta convocatoria que se centra en las diversas crisis ambientales que enfrenta la vida en el planeta. De todas ellas, se seleccionaron 15 propuestas. Se inició entonces una etapa de trabajo colectivo con la participación de científicos como el biólogo Fernando Valladares, el meteorólogo Esteban Rodríguez Guisado y el sociólogo y activista en soberanía alimentaria José Luis Fernández Casadevante (Kois), además de jóvenes de la organización Fridays for Future y otros investigadores.
Tras este proceso, se eligieron cinco obras escritas y se lanzó otra convocatoria para ver qué compañías tenían interés en llevarlas a escena. De nuevo, fue un éxito, con 50 candidaturas. “Al final, de las cinco sólo hemos podido avanzar con tres por problemas de presupuesto, pero se está intentando que las dos restantes también se realicen”, aclara Yagüe. Las seleccionadas recibieron una ayuda de 10.000 euros para realizar la producción, tras presentar un proyecto que incluía un plan de trabajo, el equipo artístico y técnico, y otros requisitos esenciales.
Luego de Solarpunk, que no deja a nadie indiferente, la siguiente en levantarse (del 4 al 20 de diciembre) será Animales en apnea, escrita y dirigida por el almeriense Juan Asego, quien también actúa en la obra. Asego se basa en una noticia que le impactó hace años: el hallazgo de un cachalote muerto en la costa de Almería con 17 kilos de plástico en su interior. No fue el único; otro en Murcia en 2018 ya tenía 30 kilos. “La historia”, cuenta el autor y director, “se centra en una familia que vive y trabaja con plásticos y refleja las contradicciones que enfrentamos, sin caer en un enfoque panfletario”. “Utilizo el paralelismo entre lo que sucede en una familia de humanos y una familia de cachalotes, que también aparecen gracias a diversos recursos escénicos”, nos adelanta durante un descanso de uno de los ensayos.
‘Animales en apnea’, cetáceos y humanos. Foto: Cele Díaz.
Para escribirla, Asego, además de realizar un máster sobre el comportamiento de una especie marina que se encuentra en situación vulnerable a nivel global –incluso en peligro de extinción en el Mediterráneo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)– destaca la colaboración de la dramaturga Lucía Carballal. También menciona lo mucho que aprendió sobre la biología y comportamiento de estos cetáceos, especialmente sobre su lenguaje de chasquidos para comunicarse en el océano.
La tercera obra, Viernes I’m in love, escrita y dirigida por Sandra Arpa, y producida por La Rueda Teatro Social, se enfoca en el activismo ambiental juvenil, un movimiento que fue impulsado por el 15M en 2011 y por otros movimientos europeos liderados por figuras como Greta Thunberg, pero que parece haber perdido impulso desde la pandemia de 2021. Sin embargo, aún hay jóvenes, como los personajes creados por Arpa, que están decididos a luchar por un mundo más justo y sostenible. Un claro ejemplo son los miembros de Fridays For Future, con quienes la autora ha realizado entrevistas. Temas como la ecoansiedad, la soledad y la falta de comunicación subyacen entre estos jóvenes ecoactivistas, que enfrentan el colapso climático con humor y esperanza. Ellos cerrarán la Temporada Verde a finales del próximo mes de febrero.
“En el teatro”, concluye Yagüe, “existe una fuerte tendencia a centrarse en el individuo, en el yo, pero en la Sala Cuarta Pared preferimos trabajar con el concepto de nosotros; en otras palabras, impulsar intervenciones que reconozcan los movimientos sociales, lo colectivo, y este ciclo se alinea con esa visión”.






