Aquí están las procesiones olvidadas de Madrid durante la Semana Santa.


Aunque es una tradición arraigada, la Semana Santa en España ha ido transformándose con el tiempo. Las primeras procesiones, que en su momento también llevaron fe y sentimientos a las calles de Madrid, han quedado en el olvido. Para entender cómo se celebraba la Semana Santa en el siglo XX, realizaremos un viaje al pasado para redescubrir las imágenes que han desaparecido con el tiempo.

Antes de iniciar este viaje, es importante recordar las principales procesiones que se llevaban a cabo en la capital a finales del siglo XVIII. En el Miércoles Santo, tenía lugar una procesión organizada por el convento del Carmen Descalzo. En esta procesión participaban los tromperos, hombres ataviados con túnicas y capirotes, que acompañaban diversos pasos: los Azotes, el Ecce Homo, Cristo crucificado y una Dolorosa.

Imagen del Cristo de la fe por las calles de Madrid en 1905 |Archivo

Jueves Santo

El Jueves Santo se celebraba una procesión que salía de la iglesia de Santo Tomás. Al día siguiente, el Viernes Santo por la tarde, partía una procesión desde la iglesia de Nuestra Señora de Gracia con destino a Santo Tomás para unirse al paso del Descendimiento.

En esta comitiva también participaban otras imágenes: Cristo atado a la columna acompañado por dos sayones; un crucifijo conocido popularmente como el Cristo de los Cómicos; María Santísima de los Dolores, venerada en Santo Tomás; y la Soledad que provenía de la iglesia de la Victoria.

La Oración en el Huerto / historiasmatritenses.es
La Oración en el Huerto |historiasmatritenses.es

Entre las esculturas más importantes se encontraban la Oración en el Huerto, el Ecce Homo y los Azotes, todas obras del escultor Pedro Hermoso, que se conservaban en la iglesia de San Juan de Dios.

También tenía gran relevancia el Santo Cristo de la Fe, ubicado en una capilla de la parroquia de San Sebastián y realizado por el escultor Ángel de Monasterio. A estas se sumaban Nuestra Señora en el Sepulcro del convento de Santo Tomás y la imagen de la Soledad que se hallaba en la iglesia de los Padres de la Victoria, una obra muy valorada atribuida al célebre Gaspar Becerra.

Viernes Santo

postal de procesión del Viernes Santo / Archivo
Postal de procesión del Viernes Santo |Archivo

En abril de 1805, el Diario de Madrid publicó una orden destinada a unificar las diversas procesiones del Viernes Santo. El orden establecido para los pasos era el siguiente: en primer lugar, la Oración del Huerto, perteneciente al gremio de hortelanos y procedente de la capilla de Santa María de Gracia, ubicada en la plazuela de la Cebada.

Seguidamente, desfilaba Jesús atado a la Columna, de la congregación de los Porteros de Vara de la Sala de Alcaldes, venerado en la iglesia de los Carmelitas Calzados. Después seguía Jesús Nazareno del convento de los Trinitarios Descalzos, seguido por el Santísimo Cristo de la Fe de la parroquia de San Sebastián.

Procesión en la calle del Palacio Real de la Santa Urna / historiasmatritenses.es
Procesión en la calle del Palacio Real de la Santa Urna |historiasmatritenses.es

El quinto lugar correspondía al Santo Sepulcro del convento de Santo Tomás, y para cerrar el cortejo, la Soledad de María Santísima procedente de la capilla del convento de los Padres Mínimos de San Francisco de Paula.

Desplome del paso del Santísimo Cristo de la Fe

En 1836, las procesiones del Viernes Santo que salían de Santo Tomás incluían los pasos de Jesús Nazareno de los Trinitarios Descalzos, el Santo Sepulcro de los Predicadores y la Soledad de los Mínimos. En ese mismo día se registró un incidente notable: el paso del Santísimo Cristo de la Fe, obra de Ángel Monasterio, se desplomó cerca de la puerta de Guadalajara.

El accidente fue consecuencia de un tumulto generado por una pelea entre un hombre y una mujer. Pese a que la imagen estaba custodiada por la Guardia Nacional, los costaleros perdieron el equilibrio y la escultura terminó en mil pedazos.

Procesión de 'La Verónica' por el centro de Madrid / Archivo
Procesión de ‘La Verónica’ por el centro de Madrid |Archivo

Entre 1900 y 1930, la procesión se organizaba en la parroquia de San Ginés, situada en la calle Arenal, desde donde continuaba hacia la Puerta del Sol. En sus inicios, el cortejo daba la vuelta a la plaza, aunque hacia 1919, el recorrido se acortó para evitar complicaciones con el tráfico, dirigiéndose directamente hacia la calle Mayor.

Desde allí, prosiguió hasta el Palacio Real, pasando frente a la Familia Real y atravesando la plaza de la Armería. Finalmente regresaba por la calle Bailén hasta su punto de salida en la calle Arenal.

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