Aquí tienes una versión alternativa del título: «Los bares tradicionales donde los madrileños disfrutan de los mejores bocadillos de calamares».


El bocata de calamares se ha convertido en un símbolo y un clásico de Madrid, lo cual resulta curioso al pensar en una de las frases más célebres sobre la capital: “a Madrid solo le falta la playa”. Sin importar la falta de mar, la tradición se remonta años atrás. Con la llegada del ferrocarril, el pescado fresco comenzó a afluir a la ciudad, y el calamar se destacó por su precio accesible y facilidad de conservación. Así, cinco bares emblemáticos son frecuentados por los madrileños para saborear este delicioso platillo.

Aunque parece sencillo de preparar, en realidad un buen bocata de calamares debe cumplir con varios requisitos para no decepcionar al cliente. Los madrileños son exigentes. Después de años de tradición, uno de los aspectos más cruciales es que esté recién hecho: ni recalentado ni frío, además el pan debe crujir al morderlo. Las salsas están prohibidas -una regla madrileña-, como mucho se permite un chorrito de limón. Por tanto, estas son las características que debe tener un buen bocata de calamares:



  • Calamar tierno, suave al morder y sin virutas
  • Rebozado fino y crujiente, de color dorado y que no se desprenda
  • Aceite limpio, con un sabor ligero y que no empape
  • Pan crujiente por fuera y suave por dentro
  • La cantidad justa, generoso pero sin excederse

5 bares de bocatas de calamares en Madrid

En Madrid hay numerosos bares que sirven bocatas de calamares, aunque los madrileños tienen sus preferidos. Aunque lo más famoso es ir a disfrutar de estas delicias en la Plaza de España, más allá de sus soportales hay bares clásicos que se especializan en esta elaboración, adaptándose a diferentes tipos de clientes. Aquí tienes cinco bares de bocatas de calamares que se destacan en Madrid:

  • Bar La Campana: el más icónico, fotografiado y concurrido
  • El Brillante: ubicado en Atocha, es ideal para viajeros y ofrece bocatas de gran tamaño
  • Bar Postas: más local y menos turístico, con producto fresco y servicio rápido
  • La Ideal: en Calle Botoneras, desde 1950 y con precios muy asequibles
  • El MiniBAR: el más moderno, con pan especial y un rebozado único

Todo depende de tus preferencias. Si deseas visitar el local más famoso -y no te importa esperar largas colas-, el Bar La Campana puede ser tu elección. Por otro lado, El Brillante es perfecto para una parada rápida antes o después de tomar un AVE -situado en la Plaza del Emperador Carlos V-, mientras que el bocata del Bar Postas es el preferido de muchos madrileños de “verdad”. La Ideal también resalta por su ambiente 100% auténtico, y El MiniBAR -en Calle Postas Nº2- es perfecto para quienes buscan una innovación en medio de una tradición tan rica.

Cómo distinguir un buen bocata de calamares

Finalmente, para identificar y reconocer un buen bocata de calamares, además de considerar los ‘tips’ mencionados, es importante entender una cosa: por qué un buen bocata de calamares no lleva salsa y por qué suele ir acompañado de una cerveza o caña bien fría. Sobre esto último hay razones tanto gastronómicas como culturales. Mientras que el gas de la cerveza ayuda a limpiar la grasa del rebozado y equilibra la sal, aceite y el crujiente, también es una cuestión de tradición.

El bocata de calamares nació como una comida rápida de bar, ideal para comer de pie y acompañarla con una bebida rápida, lo que combina a la perfección con una caña. En cuanto a las salsas, sería un verdadero crimen enmascarar el sabor del calamar con ellas. Además, el rebozado se haría blando -algo poco recomendable- y el pan perdería su textura. En resumen, solo unas gotas de limón y el aceite de los propios calamares son lo necesario.

Start typing and press Enter to search