Aquí tienes una versión reescrita del título: «El Ayuntamiento presenta los cuatro edificios más vanguardistas de Madrid.»


Han pasado 150 años desde el nacimiento de Antonio Palacios, el arquitecto que transformó Madrid de villa a ciudad moderna a inicios del siglo XX, y ahora su nombre da vida a unos nuevos premios de urbanismo y arquitectura impulsados por Cibeles. Estos premios cuentan con seis categorías, todas ellas enfocadas en proyectos realizados en la capital. Entre ellas se destacan las dedicadas a la rehabilitación de edificios –que fue otorgado a la ampliación de la Fundación Ortega y Gasset–Gregorio Marañón–; al mejor espacio público –el Real Jardín Botánico de Madrid y la Casa de Campo con sus Pabellones de Restauración–; así como la categoría de «Planeamiento Urbanístico», donde se reconoció el proyecto de Madrid Nuevo Norte. No obstante, una de las categorías más llamativas fue la de «Edificios de Nueva Planta»: se premian aquellos inmuebles nuevos que, además de cumplir con los requisitos técnicos de su uso, ofrecen «soluciones innovadoras» en su diseño. El alcalde José Luis Martínez-Almeida fue el encargado de entregar los galardones en el auditorio de CentroCentro, donde expresó que el Consistorio busca así saldar «una deuda con todos los profesionales que contribuyen a una ciudad mejor».

Fachada del edificio de Alcalá, 141Ayuntamiento de Madrid

Alcalá, 141

El proyecto que ganó en la categoría de edificios de nueva planta fue el de las veinte viviendas con jardines, aparcamiento y un local en la calle Alcalá 141, en el distrito de Salamanca, diseñado por Lapuerta Campo Arquitectos Asociados.

El jurado valoró su enfoque comprometido con la sostenibilidad, la eficiencia energética y el «bienestar de sus habitantes». Además, destacaron su originalidad, ya que se trata de un edificio con doble fachada: la que da a la calle Alcalá, sobria y ordenada, sigue la tradición del estilo «vano-macizo» característico de la ciudad; mientras que la fachada de la calle Francisca Moreno es más creativa y retranqueada, generando un patio abierto con paños acristalados que evocan una «geoda» tallada. Sus vidrios curvos, dispuestos en forma de acordeón, maximizan la luz natural y cambian de tono –del verde claro al oscuro– según la época del año.

Peña Falconera, 2, en Puente de Vallecas
Peña Falconera, 2, en Puente de VallecasAyuntamiento de Madrid

Peña Falconera, 2

En el apartado de menciones, uno de los proyectos premiados fue impulsado por la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS). Este proyecto corresponde al edificio de viviendas en la calle Peña Falconera, 2, en Puente de Vallecas, realizado por Marinobravo Arquitectos, SCP y MADhel Estudio. Es un edificio de edificación escalonada, con menor altura y volúmenes fragmentados, que da lugar a una planta «serpenteante» con tan solo un núcleo de comunicación vertical y dos escaleras entrelazadas. Para hacerlo más acogedor, se ha edificado en el retranqueo permitido una planta baja porticada.

En su mención, el jurado también tuvo en cuenta la «sensación de diversidad» lograda por los tres patios abiertos y el contraste entre el acabado de las fachadas planas y las retranqueadas. Además, destacan las diferentes cubiertas generadas, que se utilizan como espacio exterior para las viviendas, logrando así una gran cantidad de áticos.

El futuro Colegio de Enfermería, en Serrano
El futuro Colegio de Enfermería, en SerranoAyuntamiento de Madrid

Serrano, 199

Ubicado en el distrito de Chamartín y diseñado por Riaño Arquitectos, este edificio, promovido por la Fundación San Juan de Dios, está destinado a la Escuela de Enfermería. Conserve partes del antiguo conjunto hospitalario de estilo neomudéjar, construido en 1908. Según el Ayuntamiento, la reciente aprobación de un Plan Especial ha permitido la creación de varios edificios de nueva planta, integrando arquitectura contemporánea con patrimonio histórico.

En su diseño, el edificio hace eco de Le Corbusier en cuanto a la utilización del espacio, la luz y el aire, manteniendo una de sus medianeras con un pequeño edificio que es la única pieza que sobrevive del hospital original, estableciendo así una continuidad física y simbólica con el legado arquitectónico del lugar.

En lo que respecta a la nueva construcción, se plantea un volumen de cinco alturas sobre rasante con una planta rectangular y una organización funcional clara, respetando las alineaciones y la escala del edificio histórico de ladrillo, lo que garantiza una integración armónica entre lo nuevo y lo existente.

El frente principal del edificio está orientado hacia poniente, aprovechando las mejores vistas y la luz natural. La distribución se organiza en tres bandas funcionales: una zona de servicios y comunicaciones al este, un pasillo central, y las aulas orientadas al oeste. La entrada principal se sitúa en la fachada oeste, donde se encuentran el vestíbulo, un área de esparcimiento para los estudiantes, los despachos y las salas del profesorado. En los niveles inferiores a la entrada están los vestuarios, los aseos, así como los almacenes e instalaciones.

La «piel» de la fachada está compuesta por piezas verticales extruidas de aluminio en gris mate, complementadas por tiras horizontales de lamas. Esta solución, explican, filtra la luz natural y establece un vínculo visual con el zinc que remata las cubiertas del edificio neomudéjar. «El contraste entre el aluminio contemporáneo y el ladrillo tradicional del edificio histórico colindante refleja una convivencia respetuosa entre el pasado y el presente», valoró el jurado.

La Biblioteca Municipal Francisco Umbral
La Biblioteca Municipal Francisco UmbralAyuntamiento de Madrid

Calcio, 3

La última mención fue para la actual Biblioteca Municipal Francisco Umbral, situada en el barrio de Butarque, en el distrito de Villaverde. Su creación fue resultado de un concurso de ideas lanzado por el Ayuntamiento, cuyo lema era «La biblioteca de los mil soles». Esta frase hace referencia a los dispositivos que la componen, que reflejan la luz natural en un entorno sombrío, creando una atmósfera cálida y luminosa. La luz solar se proyecta sobre la fachada e incide sobre una serie de lucernarios, lamas verticales en las fachadas noroeste, celosías y parasoles.

El diseño se integra en el paisaje urbano, incluyendo la peatonalización parcial de la calle Miguel Servet y la creación de una plaza con jardín, graderío y mural. La proximidad a la futura corona verde y el desarrollo del proyecto de infraestructuras verdes y azules del Bosque Metropolitano brindará, además, la oportunidad de extender el paisaje urbano.

Respecto a la biblioteca, su organización se divide en dos espacios en plantas superpuestas: la planta baja, destinada a un uso social, donde se permite el diálogo, el ensayo, el debate y la música, y las plantas primera y entreplanta, más propicias para la concentración y con un uso más cultural.

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