Árabes y estadounidenses se niegan a adquirir BBVA en Madrid Nuevo Norte.
Los importantes inversores internacionales han rechazado el plan de BBVA para vender los terrenos de Madrid Nuevo Norte. Fuentes financieras han confirmado a OKDIARIO que el banco, bajo la presidencia de Carlos Torres, ha conversado con fondos soberanos árabes como Taqa y con gigantes estadounidenses como Blackrock. Sin embargo, ninguno ha aceptado hacerse cargo de los más de 1,2 millones de metros cuadrados de terreno que BBVA heredó de la antigua operación Chamartín.
Aunque se afirma que la negativa no se debe a esto, es importante señalar que aún existe un litigio sobre parte de esos terrenos, que son reclamados por los propietarios originales o sus herederos, quienes se convirtieron en reversionistas hace años.
El principal motivo de la negativa es el precio: la entidad solicitaba más de 2.500 millones de euros por los terrenos, cifra que incluyó en su balance, pero los inversores consideran que es excesiva, dado que el desarrollo urbanístico no está aún en marcha.
Prefieren que el propio banco asuma el coste inicial de desbloquear los proyectos, de afrontar los procesos administrativos y de garantizar la viabilidad urbanística antes de pensar en una entrada de capital. En este sentido, algunos de los socios de BBVA en Madrid Nuevo Norte podrían afrontar este tipo de operaciones.
BBVA y Madrid Nuevo Norte
El fracaso de las conversaciones con Taqa, Blackrock y otros fondos de inversión pone de relieve el callejón sin salida en el que se encuentra BBVA con Madrid Nuevo Norte. El banco ha estado buscando durante años un socio que alivie su carga financiera y comparta riesgos en un proyecto que se inició en 1993 y que, tres décadas después, aún no ha comenzado.
BBVA incluyó el beneficio del activo del suelo en su balance, y el Banco Central Europeo lo aprobó, lo que le permitió lanzar con mayor solvencia otra operación que se ha complicado considerablemente: la OPA hostil sobre Banco Sabadell. A pesar de haber dispuesto toda la artillería en el balance para «mejorar la ecuación del canje», esta operación tampoco tiene un futuro claro y podría incluso decaer debido a las condiciones impuestas por el Gobierno.
En lo que respecta a Madrid Nuevo Norte y su venta urgente, el problema radica en que la entidad insiste en su pretensión de obtener más de 2.500 millones, cifra que los inversores internacionales consideran irreal sin un plan de urbanización definido y con un alto grado de seguridad jurídica. Además, no ayuda el reciente revés judicial en el Tribunal Supremo, que ratificó medidas que dificultan la venta de los terrenos a terceros.
A esto se le suma el desgaste reputacional. Como publicó OKDIARIO, la operación Madrid Nuevo Norte se gestó con una red política que involucró a exministros como José Luis Ábalos y Pardo de Vera, quienes facilitaron el camino de BBVA. Las denuncias internas sobre posibles prácticas irregulares en Adif, que habrían beneficiado a la entidad, han contribuido a crear un clima de desconfianza en torno al proyecto.
Así, la posición de BBVA se debilita en un momento en que la banca española busca rentabilizar sus activos inmobiliarios tras el auge del crédito hipotecario en los últimos años.
Un «pelotazo» pendiente de la justicia
La apuesta de BBVA por Madrid Nuevo Norte se ha convertido en uno de los mayores intentos de “pelotazo urbanístico” en la historia reciente de España, no solo por parte de BBVA. Probablemente sea la operación más ambiciosa de toda Europa y, tras años de bloqueo, podría finalmente avanzar. El banco adquirió los terrenos sin pagar a los propietarios originales a pesar de que su sociedad reconocía en la concesión la necesidad de alcanzar un acuerdo con esos reversionistas. Ahora busca obtener una plusvalía de miles de millones.
El Tribunal Supremo ha respaldado las medidas cautelares solicitadas por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), que impiden que el banco venda los terrenos libremente, obligando a realizar una anotación que indica que «parte de esos terrenos tienen todavía» un juicio pendiente. Además, la denuncia de corrupción en Adif suma más incertidumbre, al cuestionar los procedimientos que permitieron al banco avanzar en la operación.
Todo esto dibuja un panorama complicado: el desarrollo urbanístico continúa bloqueado, los costes de urbanización son exorbitantes y las administraciones implicadas no muestran prisa por acelerar los trámites. Ante esta situación, los posibles compradores internacionales consideran que es mejor esperar a que exista un proyecto real y aprobado antes de comprometer capital.



