Arqueólogos hallan un antiguo palacio real que ha aparecido en un río.


Cada día, arqueólogos se dedican en diversas partes del mundo a la búsqueda de nuevos descubrimientos que, aunque sea de manera sutil, nos permitan asomarnos al pasado. Así, se encuentran fragmentos de villas como la del Palacio Kazimierz en Varsovia. Construido entre 1637 y 1641, fue la residencia de Wladyslaw IV Vasa, aunque su esplendor ha quedado atrás, permaneciendo sumergido en el río Vístula hasta el presente.

El río Vístula tiene una longitud aproximada de 1.047 kilómetros y desemboca en el Mar Báltico. Esta corriente fluvial atraviesa casi el país en su totalidad, desde el norte hasta el sur. A lo largo de su recorrido, se encuentran ciudades de gran relevancia como Cracovia; la antigua capital real, Sandomierz, Varsovia, Torun y Gdansk. Sus aguas han sido fundamentales para el comercio, el transporte fluvial y el desarrollo urbano desde la Edad Media, permitiendo hallazgos tan significativos como un palacio real.



El palacio real que emerge de las profundidades

Diseñado por los arquitectos reales Constantino Tencalla y Giovanni Trevano, ambos italianos, se han encontrado restos que se relacionan con el palacio de Villa Regia. El Museo de Historia Polaca ha dado a conocer esta noticia, y los expertos lo consideran “uno de los palacios más espléndidos de Europa en el siglo XVII”. Además, fue el escenario de uno de los episodios más devastadores para la nación.

En la década de 1650, los suecos invadieron el país. En aquel tiempo, el palacio fue saqueado, incendiado y destruido, al igual que muchas otras viviendas. Los estudios indican que durante este conflicto se intentó robar ornamentos, columnas y revestimientos, elementos arquitectónicos de gran valor. Así, se planeaba transportarlos en una barcaza por el río Vístula, pero el plan fracasó: la embarcación se hundió por el exceso de carga, y todas estas piezas quedaron bajo el agua.

Años después, el esfuerzo de arqueólogos y especialistas ha permitido recuperar algunas de estas piezas. Se han descubierto aproximadamente 22 toneladas de mármol, losas, fragmentos decorativos, columnas y otros elementos. Estos trabajos no son recientes; han estado en curso desde al menos 2011, aunque recientemente se han hallado nuevas piezas.

El Museo de Historia de Polonia menciona la reciente extracción de varios fragmentos de la escalera monumental del palacio, una de las partes esenciales de la construcción y residencia real. Entre los hallazgos destaca un arco que pesa alrededor de 200 kilos y fragmentos de diferentes pilares. La intención es reconstruir parte de esta escalera en el museo, lo que permitirá comprender mejor las dimensiones y proporciones del Palacio Real.

Ciudades y templos sumergidos

Finalmente, es relevante mencionar hallazgos que han sido parte de verdaderas leyendas y mitos, así como otros que simplemente relatan verdades. La Atlántida de Egipto es una de las primeras, rodeada de especulaciones durante más de 1.200 años. En el año 2000, arqueólogos franceses descubrieron bajo el mar Mediterráneo los restos de la metrópoli Heracleion -que incluía colosos, templos y estatuas de más de 5 metros-, hundidos por diferentes terremotos y sus efectos en el terreno.

La sequía y la reducción de los niveles de agua han facilitado en diversas partes del mundo el descubrimiento de construcciones sumergidas. Esto sucedió en México en 2015, donde un embalse reveló un templo del siglo XVI, de más de 10 metros de altura, construido por monjes. Lo mismo ha ocurrido en España. Cada verano de sequía es común observar cómo emerge el pueblo de Mansilla de la Sierra, en La Rioja, sumergido en 1959 tras la construcción de un nuevo embalse.





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