Arquidiócesis de Madrid: El cardenal Cobo, durante la segunda preasamblea antes de CONVIVIUM, destaca que «estamos en el mismo barco y mantenemos buenos lazos, mensajes que son profundamente evangelizadores».


«Nada te turbe. Nada te espante. Solo Dios basta». Con esta plegaria, que se entonó al inicio del rezo de la hora intermedia, llenos de esperanza, comenzó este miércoles 14 de enero la segunda de las preasambleas en preparación para CONVIVIUM. En esta ocasión, se reunieron en el Seminario Conciliar de Madrid los sacerdotes con entre 0 y 9 años de ordenación, así como los diáconos que serán ordenados presbíteros este curso.

Este grupo resulta particularmente significativo, ya que de él provino el nombre de CONVIVIUM para la Asamblea Presbiteral. En concreto, fue José Ignacio Sánchez Carazo, ordenado en 2020 y vicario parroquial en Nuestra Señora de las Victorias, quien lo sugirió. Durante unos días de convivencia en septiembre, expresó: «Lo que me motivó a proponer ese nombre fue la idea de estar juntos, de convivir». También mencionó que hay una revista de los agustinos recoletos, con quienes mantiene una estrecha relación, que se llama Convivium, evocando así el espíritu agustiniano de «un solo corazón».

Ahora que el término CONVIVIUM resuena con fuerza en la diócesis, a José Ignacio le lleva a reflexionar que «somos una comunidad» donde «cuando a uno se le ocurre una buena idea, ya se convierte en parte de todos». Es una comunidad con la que «es un placer reencontrarnos, especialmente en este lugar que guarda recuerdos especiales para todos nosotros».

Aprecio del pueblo de Dios por los sacerdotes

Las preasambleas presbiterales se están llevando a cabo en estas semanas previas a la gran Asamblea del 9 y 10 de febrero. El objetivo es abordar los grandes temas que se presentarán en CONVIVIUM, analizando la situación del clero en Madrid y lo que se le demanda, en respuesta a la pregunta que el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, ha planteado al presbiterio: qué sacerdotes necesita hoy Madrid y qué les pide Dios como curas de la diócesis.

La segunda preasamblea se inició en la capilla, siguiendo el formato ideado para estos encuentros, que comenzaron el pasado lunes con los sacerdotes ordenados hace entre 10 y 19 años. Se dedicó un tiempo a la oración, meditando con la Palabra de Dios: la llamada a los Doce en el Evangelio de Mateo. «Id, proclamad, curad, resucitad, limpiad, arrojad», les ordena Jesús a sus discípulos en este pasaje.

Preasamblea 2 capilla

El cardenal Cobo les recuerda en el segundo texto propuesto para la meditación (su homilía en las últimas ordenaciones presbiterales) que «hemos sido llamados por el Señor para ser enviados a servir al pueblo de Dios».

Este pueblo, que se manifiesta en más de 300 grupos desde consejos pastorales hasta arciprestazgos, vida consagrada y otras realidades eclesiales, ha expresado su valoración hacia los sacerdotes y les ha presentado desafíos para el futuro en un documento que se está trabajando en las preasambleas. Sin embargo, como ha afirmado Juan Carlos Merino, Vicario del Clero, «lo que el documento refleja, ante todo, es el aprecio del pueblo de Dios por los sacerdotes».

Preasamblea 2 antonio

Reencuentro entre abrazos y alegría

El ambiente estuvo lleno de abrazos, muchos abrazos, y de alegría por el reencuentro. Como comentó al inicio Juan Orduña, del último curso que recibió el Orden, «es una gran alegría reunirnos aquí, volver a vernos ya como curas, sin prisas». Con la esperanza de «estar tranquilos y disfrutar», Juan expresaba con firmeza que regresar al Seminario es «volver a casa».

Esta misma sensación compartía Adrián León, también recién ordenado. «El día de hoy es una ilusión, porque reunirnos siempre los sacerdotes es una alegría». Se mostraba contento por «poder tener un tiempo para pausar, para reflexionar con otros hermanos».

En su parroquia, Santísima Trinidad de Madrid, él también siente ese cariño del pueblo de Dios hacia los sacerdotes, tal como ha señalado el Vicario del Clero. «Evidentemente, rezan por nosotros, pero al mismo tiempo se manifiesta esa preocupación y cariño». Así, contar con un ejército de fieles respaldando, rezando, cuidando y corrigiendo al cura «es de gran ayuda, muchas veces necesaria».

De cara a la Asamblea Presbiteral de febrero, a Adrián le emociona la idea de poder estar con sacerdotes mayores, que tienen «30, 40, 50 años de fidelidad, servicio y entrega», y poder escuchar sus experiencias, aprender de ellos, así como de cómo enfrentar sufrimientos y cruces…

Preasamblea 2 grupos

Cercanía del cardenal Cobo

El cardenal Cobo también quiso acompañar en esta jornada a los casi 100 sacerdotes presentes en el Seminario que han sido ordenados en los últimos 10 años. Les agradeció «el tiempo que habéis dedicado a esto» y enfatizó lo importante que es que «el pueblo de Dios vea que tenemos espacios donde los curas nos reunimos». «Que estamos en la misma barca y que nos llevamos bien son mensajes muy evangelizadores».

El arzobispo de Madrid destacó que «el encuentro, la escucha y vernos juntos es ya una acción del Espíritu» y aseguró que CONVIVIUM es «un paso en un camino de crecimiento en la identidad como presbiterio y como diócesis». «Vamos en una barca más grande», subrayó, y se pretende que «en todos los lugares resuene la misma música, aunque con notas distintas». En este sentido, enfatizó que «no se trata de sentir con el obispo, sino de sentir con la Iglesia».

Preasamblea 2 grupo sillas

En respuesta a algunas de las cuestiones planteadas por los sacerdotes durante los trabajos en grupos —uno de los momentos más destacados de las preasambleas, especialmente intenso hoy—, el cardenal Cobo aseguró que «en CONVIVIUM recuperamos la centralidad de Jesucristo», pero el sacerdote no es solo un observador de Jesús, sino que se involucra con todos. Esto «me implica en una misión y en una barca que no es solo la mía». Lo mismo ocurre con los discípulos, quienes «no se eligieron unos a otros», y sin embargo «su salvación radica en estar con Jesús».

Por lo tanto, alentó a los presentes a «convertirse en apóstoles de la fraternidad, no solo de la amistad». Además, «los animaría a estimular a los desanimados» para que asistan a este encuentro sacerdotal. Como mencionó Javier Martín Langa, vicario parroquial en San Antonio de las Cárcavas, además de todo el trabajo realizado en los grupos y de dialogar y reflexionar juntos —a través de la conversación en el Espíritu—, «vernos los curas me ha encantado porque algunos de nosotros nunca nos hemos visto».

Preasamblea 2 aula

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