Ateas, milicianas, sindicalistas e intelectuales: tributo a las mujeres que optaron por el Cementerio Civil de Madrid.
Este domingo, se anticipa una mañana despejada en Madrid, ideal para recorrer el Cementerio Civil de Madrid. El habitual silencio del lugar se verá interrumpido por un acto conmemorativo que rinde homenaje a varias de sus destacadas moradoras, organizado por la Asociación Histórica de Cementerios en colaboración con Amigos del Cementerio Civil.
La visita guiada se enfocará en las tumbas de varias mujeres, buscando poner de relieve sus vidas y contribuciones a la sociedad, la democracia y el feminismo, muchas de las cuales han sido olvidadas a lo largo del tiempo. Optaron por el Cementerio Civil como su última morada, en una decisión que refleja sus principios y su carácter rebelde.
Catalina Salmerón García (1866-1943) es reconocida más por ser la hija de Nicolás Salmerón, un presidente de la Primera República Española, que por su propia contribución como política progresista y feminista. Fue militante en el Partido Republicano Radical Socialista y formó parte de la candidatura republicana en las elecciones de 1933, aunque no logró obtener un escaño.
Catalina Salmerón ocupó el cargo de presidenta honorífica de la Agrupación de Mujeres Antifascistas (AMA), bajo la presidencia de Dolores Ibarruri, Pasionaria. Esta asociación, impulsada por el Partido Comunista y el Comité Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, tuvo un impacto significativo en la defensa de los derechos femeninos durante la Segunda República.
Un cementerio proscrito
El Cementerio Civil de Madrid fue inaugurado en septiembre de 1884, siguiendo la tendencia de crear necrópolis de carácter aconfesional en las grandes urbes europeas. Durante años, especialmente durante la dictadura franquista, fue considerado un cementerio proscrito, al albergar los restos de personas de diferentes confesiones religiosas y de niños no bautizados, así como de quienes se suicidaban.
Ubicado frente al Cementerio de la Almudena, el Civil tiene numerosas lápidas con nombres extranjeros. Muchos de estos individuos eran comerciantes o educadores de la Rusia pre-soviética, o incluso combatientes del Tercer Reich, en su mayoría protestantes. Curiosamente, estas tumbas se encuentran a pocos metros del cementerio judío, que, aunque es parte del Civil, está separado por un muro de piedra.
A lo largo del primer tercio del siglo XX, este cementerio fue la elección de muchos líderes del liberalismo, masones y figuras clave como Pablo Iglesias, fundador del PSOE. “Pasear por el Civil es como visitar un museo al aire libre, repleto de historia política, social y cultural de España”, afirma Javier Jara, presidente de la Asociación Histórica de Cementerios, quien guiará la visita el domingo, con la participación de Paloma García Zúñiga, presidenta de la Asociación Cementerios y de Fraternidad Cívica.
La labor de las mujeres
La mencionada Fraternidad Cívica fue fundada por mujeres con el objetivo de dignificar las sepulturas y mejorar las condiciones higiénicas del Cementerio Civil, que había sido prácticamente abandonado por el Ayuntamiento de Madrid. Entre las fundadoras se encontraba Catalina García, viuda de Nicolás Salmerón, cuya hija Catalina asumió el liderazgo de la entidad tras su fallecimiento. Gracias a su esfuerzo, se logró la instalación de agua en el cementerio, mejorando así las condiciones y permitiendo la plantación de árboles.
En el Civil también descansan las pedagogas Mercedes Sardá Uribarri y Antonia Ahijón, quienes, junto con Concepción Arenal, jugaron un papel fundamental en la renovación educativa enfocada en la educación femenina a finales del siglo XIX.
La misionera y pedagoga estadounidense Alice Gordon Golik eligió ser inhumada en el Civil. Tras su fallecimiento en 1903 en Londres, sus restos fueron trasladados a Madrid. Ella fue la fundadora del Instituto Internacional, precursor del Lyceum Club Femenino y de la Residencia de Señoritas, dos instituciones pioneras en las artes y ciencias para mujeres en España durante las décadas de 1920 y 1930.
Dos de las más recientes inhumaciones en el Civil, donde el espacio se ha vuelto escaso, incluyen a la escritora Almudena Grandes y Ascensión Mendieta, hija de Timoteo Mendieta, quien se ha convertido en un símbolo de la memoria histórica, ya que logró exhumar a su padre, asesinado por el franquismo, de una fosa común en Guadalajara. Ascensión hoy descansa en la tumba a la que llevó los restos de su padre tras rescatarlos de la barbarie.
La fosa de Hildegart
El Cementerio Civil de Madrid también alberga una fosa común, un osario descuidado por el Ayuntamiento, que contiene los restos de la célebre intelectual feminista Hildegart Rodríguez, quien trágicamente es recordada por ser asesinada por su madre, en lugar de por su notable obra. Este osario también guarda los restos de Virginia González Polo, reconocida como la primera mujer sindicalista y cofundadora del Partido Comunista Obrero Español.



