Ayuso: «Quienes no dependemos de la complacencia y la moderación expresamos nuestras opiniones antes de que sea demasiado tarde» | Información de Madrid


Isabel Díaz Ayuso se pronunció este lunes sobre la renuncia del fiscal general tras una condena en la que ella y su asesor principal, Miguel Ángel Rodríguez, han tenido un papel clave. La presidenta de la Comunidad de Madrid se ha presentado como el sector más radical del PP al defender su discurso enérgico, supuestamente distinto al que emplean en Génova, la sede de su partido: “Los que no debemos vivir en la tibieza y la moderación decimos las cosas en voz alta y clara, antes de que sea tarde”.

No dudó en afirmar que Pedro Sánchez y sus ministros se creen que “están por encima” del Supremo, el tribunal que emitió la sentencia: ”Al Supremo le ha surgido otro Supremo (el Constitucional, al que el acusado puede acudir si considera que se han vulnerado sus derechos constitucionales). El Gobierno ha decidido que nadie puede juzgarlos y todo aquel que se atreva a ser un poder o un contrapoder o un contrapeso, propio de una democracia, será perseguido y atacado”. La presidenta no ha aclarado a qué se refiere exactamente con esto.

Ahora será el Tribunal Constitucional, si García Ortiz decide acudir a esta instancia, quien determinará si en el proceso se han violado los derechos constitucionales del hasta ahora fiscal general, algo que Ayuso teme y que podría resultar en su absolución, siempre bajo la supuesta influencia del presidente. Con esta idea, la presidenta insiste en que Sánchez controla los tres poderes del Estado. “Ellos son la ley, la justicia y el Gobierno”, ha reiterado.

García Ortiz presentó este lunes su dimisión al Gobierno mediante una carta dirigida al ministro de Justicia, Félix Bolaños, en la que solicita su cese al Consejo de Ministros. “Es un acto que se debe no solo al Ministerio Fiscal, sino a toda la ciudadanía española”, indica el escrito, al que ha tenido acceso EL PAÍS. El fiscal da un paso al lado tras el fallo que lo condena a dos años de inhabilitación por un delito de revelación de secretos y le impone una multa de 7.200 euros, además del pago de una indemnización de 10.000 euros al novio de Ayuso, Alberto González Amador. El empresario actualmente está procesado y espera juicio por fraude a Hacienda.

Lograr la destitución de un fiscal general representa una victoria para Ayuso. El caso de su pareja se ha convertido en el de García Ortiz y el presunto complot que ella denuncia en su contra. Todo comenzó con la divulgación de información falsa por parte de Rodríguez, MAR, a la que el fiscal intentó responder. La sentencia ha generado una gran tensión. El PP, con la presidenta de Madrid al frente, ha celebrado el fallo, mientras que la izquierda lo considera injusto. Desde que se conoció el jueves, los dos principales partidos españoles han intentado imponer su narrativa.

El PSOE cree haber encontrado un empujón con este asunto en un momento que parecía desfavorable debido a las nuevas revelaciones de los supuestos gastos irregulares del ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán y de su familia. Ahora, la indignación por la condena a García Ortiz, a quien el Gobierno considera inocente, puede servir para movilizar a la izquierda ante varias elecciones autonómicas en el horizonte, comenzando por las de Castilla y León y Andalucía.

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