Ayuso se desvincula de las críticas de Génova hacia Puente para evitar repetir la situación que vivió con las residencias.
En Génova tienen una perspectiva política muy distinta a la de Isabel Díaz Ayuso, quien se muestra más decidida a adentrarse en el terreno político y desafiar a Pedro Sánchez. Sin embargo, tras el accidente ferroviario en Adamuz, ha sido el PP nacional el que ha optado por dirigir sus críticas hacia Óscar Puente. Mientras tanto, Ayuso prefiere esperar los resultados de la investigación antes de exigir responsabilidades políticas.
Díaz Ayuso aún no ha realizado una declaración política directa sobre el incidente, permitiendo que su portavoz lidere los ataques contra Óscar Puente y el presidente del Gobierno. A pesar de esto, Miguel Ángel García Martín se ha mostrado moderado con Moncloa a pesar de haber tenido diversas oportunidades para un ataque directo. Apenas pudo afirmar que el “caos ferroviario” del actual ministro de Transportes «ha costado la vida a 42 personas», una afirmación que en otras circunstancias habría sido mucho más contundente.
La realidad es que en la Real Casa de Correos no desean rebajarse al nivel de Pedro Sánchez y su Gobierno, que durante años han intentado utilizar políticamente las muertes en residencias de mayores para atacar a Ayuso, a pesar de no haber una sola sentencia condenatoria. De hecho, 143 denuncias han sido archivadas por la vía judicial en relación a este asunto. En el entorno del gobierno madrileño piensan que cruzar ahora esa línea implicaría legitimar un estilo de hacer política que han criticado.
Lejos de buscar una venganza personal contra Óscar Puente -quien no ha escatimado en atacarla cada vez que ha podido-, Isabel Díaz Ayuso ha decidido promover la calma y priorizar a las víctimas. Su estrategia es esperar a que los tribunales o la investigación técnica determinen si hay negligencia atribuible al Ministerio de Transportes. Será en ese momento, y solo entonces, cuando decidirá el mensaje político que considera adecuado lanzar.
No obstante, la Comunidad de Madrid siente un profundo descontento hacia el ministro. En la Real Casa de Correos se ha notado un creciente malestar con Puente por múltiples razones. No solo por las incidencias acumuladas en la red de Cercanías –más de 1.500, según cifras del Gobierno regional-, sino también porque esta situación de urgencia no ha llevado al ministro a convocar, en dos años, la comisión encargada de supervisar el estado de la red ferroviaria madrileña.
A esto se añade el malestar por los ataques constantes y, en opinión del Gobierno autonómico, desmesurados de Óscar Puente en la red social X contra la gestión del Metro de Madrid, incluso cuando los maquinistas y asociaciones del sector ferroviario han denunciado serias carencias en los trenes estatales. En el Gobierno madrileño consideran que el ministro ha priorizado el enfrentamiento político sobre el cumplimiento de sus responsabilidades.
A pesar de todo, la Comunidad de Madrid reafirma que seguirá criticando la gestión de Puente al frente de Transportes, pero sin cargarle directamente la responsabilidad por los 43 fallecidos en el accidente de Adamuz, al menos hasta que la investigación revele conclusiones claras y determine si existe alguna responsabilidad política o administrativa por parte del Ministerio.
Por el momento, la presidenta madrileña se ha limitado a informar sobre las actuaciones del Summa 112 y de Protección Civil en la estación de Atocha, donde se atendió a los heridos provenientes de Adamuz, así como las hospitalizaciones realizadas. También ha expresado sus condolencias a los familiares de las víctimas en los escasos actos públicos que ha tenido tras el trágico evento, evitando siempre entrar en la confrontación política.
Esta cautela refleja a una Isabel Díaz Ayuso con perspectiva, dispuesta a no iniciar una nueva guerra con el gobierno central sin respaldo documental que lo justifique.


