Basquiat, Haring y Banksy en Madrid: una fascinante muestra de arte urbano que podría beneficiarse de mayor análisis.


La Fundación Canal inicia el año en su sede de Plaza Castilla con una impactante exposición gratuita titulada Arte urbano. De los orígenes a Banksy, que promete atraer a gran cantidad de público. Esta muestra explora la historia del arte urbano desde una óptica internacional y presenta obras de algunos de los artistas más icónicos del género: Jean-Michel Basquiat, Keith Haring, SEEN, Blek le Rat, JR, Invader, Os Gêmeos y Banksy.

También se incluyen algunas referencias españolas, como Suso33, EL XUPET NEGRE y PichiAvo. La ausencia de flecheros en Madrid –Muelle y sus seguidores– podría justificarse, tal vez, por el enfoque internacional de la exposición.

El recorrido de la muestra comienza con los pioneros estadounidenses de finales de los años sesenta y setenta, migrantes en barrios populares de Nueva York que utilizaron la pintura como forma de expresión. A medida que avanzaba el tiempo, empezaron a añadir elementos distintivos a su firma. “No eligieron las pistolas, sino la pintura”, expresó la comisaria de la exposición, Patrizia Cattaneo Moresi, durante la presentación a la prensa.


Una de las salas de la exposición

La evolución del arte hacia el oficial se dará con los conocidos Jean-Michel Basquiat y Keith Haring. “A Basquiat le llaman los museos y Haring llevará el museo a la calle”, comenta Cattaneo. Luego, el graffiti y el arte urbano cruzarán a Europa antes de la era de internet, gracias a los viajes de los propios escritores y a las culturas populares como los fanzines, llegando a París, Berlín –y su muro–, Marsella, Milán y Roma.

Resulta intrigante el diverso repertorio de técnicas y enfoques presentados en las salas que siguen. Hay una abundancia de obras con variados lenguajes. Es especialmente destacable una de las dos piezas que ha aportado el madrileño Suso33, que insisten en el vínculo, inevitablemente borroso desde un interior, entre el arte urbano y la calle.

El artista ha enfocado su arte en el contexto actual. En una de las paredes de la Fundación Canal, se recorta la silueta de una casa baja en Puerta del Ángel. Se aprecian puntos de fuga y las reconocibles ausencias/presencias del artista, que enfatizan las texturas urbanas como obra.


Instalación de Suso33

Esta exposición enseña más de lo que explica y refleja la evolución del arte contemporáneo de pintar en las paredes de una manera sencilla pero efectiva. Funciona como una introducción a la historia del arte urbano, siendo accesible tanto para los neófitos como para aquellos que ya tienen conocimiento y disfrutan de la diversidad e interés de las obras expuestas. Estas son cualidades, que son muchas: es una muestra que recomendaría a la mayoría de las personas para pasar un buen rato.

Sin embargo, sus limitaciones son evidentes en la falta de un análisis crítico de la dicotomía entre grafiti y arte urbano, así como de una reflexión más profunda sobre este estilo artístico. Estos debates son evidentes en muchas de las obras seleccionadas, aunque no se han tratado adecuadamente, al menos desde una perspectiva expositiva.

Al entrar en la penúltima sala, dedicada al omnipresente Banksy, uno se encuentra de cara con la famosa figura de la niña y el globo, que coincide con la referencia utilizada por el conocido Museo Banksy de Madrid. Junto a ello, se encuentran posters originales del artista de Bristol que, en su mayoría, ya hemos visto en diversas ocasiones. La sala busca destacar la globalización del arte urbano y su conexión con las redes sociales, pero se siente tentada a mostrarse como el lugar donde ver mucho del trabajo del artista más famoso del mundo.

La reflexión sobre esta temática surge en la última sala, una angosta galería de ladrillo donde la exposición lleva el título ¿Arte o vandalismo? El debate se plantea exhibiendo, primero, una colección de grandes murales encargados a artistas urbanos en diferentes ciudades del mundo (por ejemplo, el mural de Okuda y Rosh333 en la estación de metro Paco de Lucía en Madrid). Esa sería la parte artística. Luego, se muestran fotografías de elementos patrimoniales tageados, grafitis en baños o grosores en infraestructuras urbanas. Esto se clasifica como vandalismo.

La seguridad con la que se aborda la pregunta –desconectada de la primera sala, que recuerda que todo comenzó con la escritura– es un tanto sorprendente en 2026. Si el objetivo es mostrar, se echa en falta la inclusión de obras en el medio del haz, trazos con un indudable valor artístico realizados fuera de la legalidad, que también existen.

El debate se complica antes de salir, al final de la sala, con la segunda intervención ad hoc de Suso33. De manera sencilla y eficaz, expone uno de sus trazos –un icono que el artista pintaba en la calle hace años– sobre el muro de un solar del cercano barrio de La Ventilla. La obra está presentada en una tabla y, a continuación, se aprecia la fotografía de la pared de la que se ha eliminado el dibujo. Lleva por título i-Legal.

Durante la presentación de la exposición, el artista compartió brevemente la idea detrás de su obra. Lo que es ilegal en la calle se convierte en legal dentro del espacio expositivo. “Cuando el arte urbano comenzó a entrar en las galerías, muchas veces estafaron a los artistas, ellos fueron los ilegales”, agregó en tono reivindicativo.

Puede parecer que, al leer la segunda parte del artículo, nos hemos vuelto demasiado críticos. Sin embargo, la visita a la exposición es un excelente plan, siempre y cuando se sepa de qué trata. La propuesta de la Fundación Canal es clara desde su título: Arte urbano. De los orígenes a Banksy, y los asistentes encontrarán un recorrido informativo que se ajusta perfectamente al tema.

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