Borde[r] (La Rugosidad) en la Sala Cuarta Pared hasta abril.
¿Qué implica estar al borde de algo? Actualmente, el 35,6% de la población española sufre algún tipo de problema de salud mental, una cifra que supera el 40% en personas de 50 años o más y el 50% en aquellos de 80 o más, según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud (SNS) de 2024.
Esta realidad nos alerta de varias formas, incluyendo a través del arte. Por ello, algunas obras teatrales se sumergen en la vida cotidiana de individuos comunes, como un repartidor de comida, una influencer o padres y madres.
Borde[r] (La aspereza) investiga cómo la vida moderna, marcada por la ansiedad, el estrés y la frustración, nos enfrenta a situaciones que nos hacen estar al borde de nuestras emociones, planteando interrogantes sobre nuestra convivencia y nuestras relaciones con los demás.
La Sala Cuarta Pared alberga desde el 19 de marzo hasta el 4 de abril Borde[r] (La aspereza), la nueva obra de la Compañía Señor Smith. La representación se presenta como una comedia oscura y provocadora que explora los límites personales ante el malestar contemporáneo, invitando al público a participar activamente a través de un mecanismo innovador de interacción.
Una comedia que retrata la vida urbana
La obra se desarrolla en un escenario peculiar: seis personajes se encuentran en una oficina de atención al ciudadano, sin un motivo claro. Desde un repartidor en bicicleta hasta alguien lidiando con la paternidad y la presión social, pasando por aspirantes a influencers o quienes buscan atención, cada personaje representa un motor diferente de la frustración urbana.
El director y dramaturgo Pedro Casas afirma en entrevista con este medio que la obra surge de situaciones cotidianas que provocan enojo y malestar, desde el tráfico hasta la falta de paciencia con los demás. Cada conflicto está minuciosamente elaborado para ofrecer un caleidoscopio emocional que cuestiona cómo vivimos hoy en Madrid.
Participación del público: el “botón rojo”
Una de las innovaciones más notables de la obra es el mecanismo de participación. En tres momentos cruciales, los espectadores pueden apretar un “botón rojo” para detener la escena si consideran que la tensión o la violencia es excesiva. De esta manera, la obra convierte al público en un participante activo, animándolo a reflexionar sobre los límites de lo que se ve, se siente y se tolera.
Este botón rojo se relaciona con el papel del espectador y su responsabilidad. Casas indica que «dado que la obra trata sobre los límites, también jugamos con el límite de lo representable. Así, le ofrecemos al espectador la opción de detener la escena. Si la escena le parece demasiado violenta o si siente que expone demasiado al actor, puede detenerla en cualquier momento. Hay un botón rojo que el público puede accionar cuando quiera y, de alguna manera, buscamos que el público también asuma la responsabilidad de lo que está viendo, porque a menudo, cuando presenciamos violencia o nos sentimos muy enojados, tendemos a desviar la mirada. Hacer algo o no hacerlo es una respuesta, y creo que es interesante que el público tenga la percepción de que, como espectadores, también tienen un papel en esa dinámica.»
De alguna manera, lo que intentamos es que el público también se responsabilice de lo que está viendo.
Así, esta dinámica no solo busca la interacción, sino también enfatiza que la responsabilidad frente a la violencia o la incomodidad puede ser colectiva: actuar o no actuar también es una decisión que impacta en la escena y, simbólicamente, en la vida.
Teatro contemporáneo y lenguaje físico
El elenco de Borde[r] (La aspereza), conformado por Marta Pons, Luna Mayo, Tania Medina, Jorge Vidal, Iván Serrano y Asier Turriaga, opera con un enfoque tanto físico como teatral, explorando un lenguaje contemporáneo que se adapta a la realidad de los públicos. La obra entrelaza comedia, reflexión social y una crítica sutil sobre la vida urbana, llevando al espectador a un viaje emocional que alterna risas con profunda introspección.
Pedro Casas enfatiza que el teatro sigue siendo un espacio singular para confrontar ideas, fomentar el diálogo y ofrecer metáforas que permiten a cada espectador encontrar su propia narrativa, acercándose a experiencias cotidianas con una perspectiva nueva y provocadora.



