Bravo Murillo: La calle madrileña diseñada como un experimento social, con una acera de alta y otra de baja calidad… evidente a simple vista | Noticias de Madrid


La calle Bravo Murillo se originó como una división social. Se extiende por dos kilómetros, lo que equivale a un paseo de 20 minutos desde Cuatro Caminos hasta Plaza de Castilla. De un lado se encontraban los desfavorecidos y del otro, los adinerados. Esta decisión se tomó tras la Guerra Civil y, casi 90 años después, este esquema se mantiene intacto, sin que ningún alcalde de Madrid haya intentado cambiarlo.

El lado más desfavorecido cuenta con menos árboles, escasas zonas verdes, aceras más angostas, experimenta temperaturas más elevadas en verano, es más sucio debido a la ineficiencia en la recolección de basura, y alberga 18 casas de apuestas, algunas cercanas a colegios.

Las diferencias entre ambos lados son notorias, incluso en detalles que pueden parecer triviales, como la cantidad de bancos disponibles para los transeúntes. En verano, los parques infantiles presentan una variación de al menos tres grados en temperatura entre un lado y otro, según sensores térmicos de dos satélites de la NASA. Por ejemplo, en el parque de la calle Marqués de Viana se pueden registrar hasta 43,2 grados, mientras que al otro lado, en la calle Orense, en el barrio de Castillejos, la media es de 39,4 grados.

Este barrio muestra dos realidades contrastantes. El Madrid próspero y el Madrid empobrecido están separados por la calle Bravo Murillo, la segunda arteria comercial más concurrida de España, según TC Group Solutions, solo superada por la Gran Vía. Vivir en un lado o en el otro del mismo código postal implica duplicar la renta mediana. Así, mientras que al oeste la renta anual mediana se sitúa por debajo de 20.000 euros, en la parte este, más cercana al Paseo de la Castellana, los ingresos pueden superar los 40.000 euros anuales, según los datos del INE de 2023, el último año disponible. “La renta influye en casi todo: el nivel educativo, la calidad y el tamaño de la vivienda, y, al final, en las oportunidades. El lugar donde naces y el entorno social que te rodea tienen un fuerte impacto en tu trayectoria”, explica el sociólogo urbano José Ariza, quien comenta que Bravo Murillo funciona como una frontera simbólica. “La diferencia no es un corte abrupto entre los dos lados de la calle, sino una creciente variación en la renta a medida que te acercas a la Castellana”, aclara.

La calle atraviesa el distrito de Tetuán, donde residen 158.000 personas, convirtiéndose en la zona de Madrid con mayor densidad poblacional, según datos municipales, y refleja a escala las desigualdades que existen en la ciudad. “Zonas como esta eran las periferias o puntos de recepción de población migrante que han evolucionado en líneas de división social en el tejido urbano”, señala Diego Fariñas, director del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC. Además, no solo se trata de aspectos económicos. Javier Segura del Pozo, médico experto en salud pública y vicepresidente de la Asociación Madrileña de Salud Pública, destaca que esta situación se traduce en un hecho alarmante: la esperanza de vida disminuye tres años entre un lado y otro de esta frontera invisible.

Si uno se detiene en medio de la calle, puede observar un lado con árboles, grandes bloques de edificios que albergan algunos de los restaurantes más prestigiosos de la ciudad, como el Txistu, que en su día era frecuentado por los jugadores del Real Madrid galáctico, así como viviendas que pertenecen al 1% más adinerado de España. También hay numerosos parques infantiles.

La escena cambia drásticamente al oeste de Infanta Mercedes: casas antiguas de colores con una o dos plantas. Las calles están repletas de basura y es difícil encontrar algún banco o un árbol en un paseo que dura más de 20 minutos. En esta parte, el menú del día rara vez supera los 15 euros. “La acera más amplia de este lado tiene 90 centímetros, cuando la normativa establece que debe medir al menos 1,50 metros”, señala un vecino de la asociación durante el recorrido realizado por este periódico.

Mapas de ubicación

Estas disparidades se reflejan en los datos: el 78% del presupuesto destinado a la limpieza en Tetuán se emplea en las áreas más favorecidas del distrito. En 2024, el grupo municipal Más Madrid presentó un informe para evidenciar las desigualdades en la recolección de basura entre los diferentes distritos de la capital. Este estudio evaluaba los tipos de limpieza implementados en los 21 distritos de la ciudad. El caso de Tetuán es particularmente emblemático, ya que constantemente aparece como una de las áreas más favorecidas en términos de inversión y limpieza, pero en realidad presenta dos realidades bien diferenciadas dentro de sus propias fronteras.

“Si observamos el mapa de Tetuán, podemos comprobar que prácticamente el 60% del distrito se limpia en niveles 1 y 2 [es decir, cinco veces a la semana de forma intensiva], además de realizar un barrido de mantenimiento diario. En estas zonas se invierten 14,2 millones de euros. Sin embargo, en el 40% restante, que se encuentra completamente al oeste de la Calle Bravo Murillo, las calles se limpian con una intensidad 3 [barrido manual en días alternos y barrido mixto una vez por semana] y apenas se dedican cuatro millones de euros”, señala el estudio.

Una desigualdad de origen histórico

La Asociación de Vecinos Cuatro Caminos Tetuán indica que esta frontera invisible es el producto de un experimento social calculado, ejecutado desde el poder, cuyo responsable es Pedro Bidagor. “El problema no es solo que se implementara, sino que seguimos en el siglo XXI y este plan de segregación se mantiene y se refuerza, en lugar de suavizarse”, afirman desde la plataforma vecinal.

Bidagor fue arquitecto y urbanista español que, tras la Guerra Civil, creó el primer Plan General de Ordenación Urbana de Madrid. Para expandir la ciudad, proponía la anexión de doce municipios cercanos como Vicálvaro, Villa de Vallecas, Hortaleza y Chamartín de la Rosa, entre otros. Su propuesta se llevó a cabo entre 1948 y 1954. Desde la Asociación de Vecinos informan que Bidagor creía que los herederos de la victoria nacional no debían convivir con una barriada popular. Por eso, introdujo un barrio de viviendas para militares y funcionarios, una clase media que funcionara como un filtro entre los ricos y los pobres. “Tetuán era un barrio que pertenecía a uno de los pueblos anexados, Chamartín de la Rosa. Estaba compuesto por casas bajas, muchas construidas por los propios obreros que trabajaban en la edificación de barrios adinerados a ambos lados de la carretera hacia Irún (lo que ahora es Bravo Murillo)”.

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