Capturados ‘in fraganti’ en Móstoles mientras estafaban a ancianos tras sustraerles la tarjeta de crédito.
– POLICÍA NACIONAL
MADRID, 4 Mar. (EUROPA PRESS) –
La Policía Nacional ha dado a conocer la captura ‘in fraganti’ en la localidad de Móstoles de una pareja –un hombre y una mujer– que estaban estafando a personas mayores, a quienes previamente habían robado la tarjeta bancaria, utilizando incluso métodos intimidatorios.
Los eventos se produjeron el pasado 19 de enero, cuando la Policía implementó un dispositivo especial para localizar a los sospechosos, culminando en su detención en Móstoles. Ambos fueron arrestados cuando la mujer intentaba hacer varios reintegros por un total cercano a 6.000 euros.
Los detenidos habían sustraído la tarjeta bancaria de la víctima, quien se percató de la situación y logró bloquearla, evitando así que se realizaran más retiros de dinero. Se les imputan un total de nueve delitos de estafa, los cuales causaron un perjuicio económico de casi 10.000 euros.
INICIO DE LAS INVESTIGACIONES
Las pesquisas iniciaron el pasado mes de diciembre, cuando la Policía Nacional tuvo conocimiento de varios delitos de estafa realizados con el mismo ‘modus operandi’. En todos los casos, se habían realizado retiros de dinero en cajeros introduciendo los números de PIN previamente sustraídos.
Los sospechosos seleccionaban a sus víctimas en los alrededores de entidades financieras y esperaban a que estas realizaran una operación en el cajero. En ese momento, se acercaban sigilosamente y se colocaban de manera que podían observar los números de seguridad de las tarjetas sin ser detectados.
Las investigaciones determinaron que los sospechosos habían llevado a cabo hasta ocho hechos similares. En total, cinco de estos delitos ocurrieron en Parla, dos en el distrito madrileño de Usera-Villaverde y uno más en Moratalaz.
ROPA DISCRETA
La mujer se encargaba de elegir a la víctima, conseguir el número PIN y seguirla de manera discreta hasta robarle la tarjeta bancaria. Para ello, se vestía de forma poco llamativa y utilizaba complementos como gorros, gafas de sol e incluso mascarillas para ocultar su rostro.
Mientras seguía a la víctima, se mantenía a una distancia prudente hasta que estas accedían a su portal; en ese momento, utilizaba tácticas de distracción, como preguntar por alguna vecina, para acercarse lo suficiente y robar las tarjetas bancarias de las personas mayores.
Esta mujer contaba con un cómplice que actuaba como chófer y vigilante. Él se encargaba de llevarla en su vehículo a las sucursales bancarias, así como de recorrer las inmediaciones para detectar la posible presencia de la Policía, manteniendo en todo momento comunicación para alertar de cualquier incidencia.


