Carta dirigida a Ayuso por el padre de una víctima de abuso sexual en un centro médico de Madrid.
Después de las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sobre las agresiones sexuales atribuidas a Julio Iglesias, el padre de una víctima de violencia sexual ha decidido salir al paso y expresar su voz. Su hija fue agredida sexualmente mientras estaba ingresada en la unidad de psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal, un caso documentado por sentencia judicial y que sucedió bajo la responsabilidad directa del sistema de salud pública madrileño.
El padre de la joven se ha puesto en contacto con ElPlural.com para enviar una carta abierta en la que denuncia lo que considera una falta de sensibilidad institucional y una trivialización del sufrimiento de las víctimas cuando los hechos suceden dentro de las propias administraciones. Dado su evidente interés informativo y social, ElPlural.com reproduce a continuación la carta completa enviada a los medios de comunicación.
Carta Abierta a los Medios de Comunicación
Estimados medios de comunicación, a la opinión pública: Soy el padre de una joven que fue víctima de agresiones sexuales en un hospital público de la Comunidad de Madrid. Mi hija, con 18 años, padecía serios problemas de salud mental y estaba ingresada en una unidad de psiquiatría cuando fue agredida por un celador. Este hecho, reconocido por sentencia judicial, marcó para siempre su vida y la de nuestra familia.
Hoy, al leer las declaraciones publicadas por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, siento no solo indignación, sino una profunda decepción institucional. Mientras habla de mujeres violadas en Irán —un sufrimiento que nadie pone en duda—, parece ignorar el dolor que ocurrió aquí mismo, bajo su administración, en un centro sanitario público.
No se trata de comparar sufrimientos, sino de cuestionar la coherencia y la sensibilidad de quien ocupa la máxima representación de una Administración que debería proteger a todos, especialmente a los más vulnerables. Mi hija era una de esas personas vulnerables, y el sistema que preside la señora Ayuso falló.
Utilizar el sufrimiento de las mujeres iraníes como herramienta política, al tiempo que se silencia o se trivializa el dolor de las víctimas que han sufrido en nuestras propias instituciones, no es solo una falta de respeto: es una negación institucional del dolor, una revictimización y una vulneración del principio de igualdad.
¿Dónde estuvo esa voz de denuncia cuando mi hija fue agredida en un hospital madrileño? ¿Dónde está el reconocimiento a su sufrimiento, a su lucha, y a la de tantas otras víctimas que no son noticia, pero sí responsabilidad directa de su Gobierno?
Exigimos que las autoridades no solo hablen de justicia en otros lugares, sino que la garanticen aquí, con acciones, con sensibilidad y con una gestión institucional que no trivialice el sufrimiento de las personas a las que deben servir.
Atentamente,
Un padre que aún espera justicia y dignidad para su hija
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