Casi 50,000 ancianos pierden acceso a talleres en Madrid: «Son la solución contra la soledad no elegida»
Apenas un año atrás, el miércoles era el día más esperado por Pepe Molina. Con entusiasmo, aguardaba su lección de francés en el Centro Municipal de Mayores Pérez Galdós, ubicado en el distrito madrileño de Retiro. Desde su jubilación, este lugar se convirtió en su segundo hogar: un espacio para mantener la mente activa, compartir risas y forjar nuevas amistades. Allí, en medio de conversaciones sobre noticias, hobbies y cafés, descubrió a sus 73 años una rutina que le daba propósito. «Estos centros son el mejor remedio contra la soledad no deseada», relata a Público por teléfono.
Sin embargo, desde el final del verano, un silencio incómodo ha invadido los centros de mayores, como Pío Baroja, Carmen Martín Gaite, el mencionado Pérez Galdós y otros cinco en Carabanchel. No se escuchan las risas que solían abarrotar los pasillos ni el murmullo de las charlas. El entusiasmo de miles de mayores —un grupo que supera las 30.000 personas solo en Retiro— se ha esfumado. ¿La razón? En junio, la empresa encargada del servicio, Educación Cultura y Ocio SL (Educo), se declaró en concurso de acreedores. Se hundió. Así, en octubre se suspendieron las clases y hasta la entrega de la prensa diaria. El cese ha impactado a aproximadamente 46.000 personas mayores.
«Las actividades principales de los centros son los talleres. Hay de todo: clases de idiomas, costura…», dice Molina. La demanda, explica, siempre excede la oferta: «Cada año somos más los que queremos apuntarnos. Por eso se realiza un sorteo para asignar las plazas». Él no solo es un estudiante; también es parte de la asociación Socias Activas, el grupo de socios del centro Pérez Galdós. Con indignación, recuerda lo sucedido este otoño. «En junio, Educo ya había solicitado la suspensión de pagos. En ese momento, los socios ya habían pedido las plazas, se llevó a cabo el sorteo y estaban adjudicadas. Como sucede cada año. Cuando a finales de septiembre preguntamos cuándo iniciarían los talleres, nos confirmaron que no habría porque la empresa estaba en concurso de acreedores».
Pepe Molina, usuario del Centro de Mayores Pérez Galdós: «Nos tratan a los mayores como si fuéramos tontos»
Lo que más le molestó a Molina fue el silencio que precedió a todo. «La administración nos comunicó que no nos avisaron antes para no causar preocupación. Pero eso no es cuidar, es mentir. Nos tratan a los mayores como si fuéramos ingenuos». Desde la asociación, intentaron buscar soluciones: solicitaron a la junta directiva convocar una asamblea para discutir la reapertura de los talleres, pero la solicitud fue negada. «Nos informaron que confiaban en el Ayuntamiento», comenta. Frente al estancamiento, los usuarios recolectaron 580 firmas para exigir la reunión. «Después de mucha insistencia, logramos que en la asamblea hubiese un turno de ruegos para expresar nuestra opinión. Pero no previeron la asistencia. La sala estaba llena. La junta y el Ayuntamiento hablaron primero, asegurando que estaban trabajando en ello… y cuando llegó nuestro turno, suspendieron la reunión alegando que se superaba el aforo», cuenta.
Victoria Zunzunegui, también portavoz de la asociación Socias Activas, comparte la frustración de su compañero. Denuncia la «falta de transparencia» de las administraciones y la «escasa empatía» hacia un grupo que —recuerda— requiere más apoyo que nunca. «No solo han cerrado talleres; han cortado una red de apoyo emocional y social esencial para muchas personas mayores», enfatiza. También corrobora las consecuencias que este cese ha tenido sobre la salud física y mental de los usuarios: «La gente se desanima, deja de salir de casa, pierde el contacto con los demás. Lo que parecía una simple suspensión de actividades se convierte en aislamiento y deterioro«. Proporciona cifras: actualmente el distrito de Retiro tiene aproximadamente 120.000 residentes, de los cuales más de 30.000 son mayores de 65 años. «Una de cada cuatro personas en el barrio es mayor. No se puede aceptar que se detengan los centros de mayores en un área donde representan un cuarto de la población».
Los mayores siguen a la espera de sus talleres
Los talleres de los centros de mayores dependen de una combinación de voluntariado y profesionales contratados, estos últimos bajo la gestión de Educo hasta su quiebra. Desde Socias Activas intentaron mantener la programación sugiriendo soluciones temporales: continuar los cursos con voluntarios mientras se resolvía la situación de la empresa o, en su defecto, que el Ayuntamiento asumiera la deuda de Educo para evitar la suspensión. Ninguna de las propuestas fue aceptada. Ante el silencio institucional, la asociación propuso una alternativa más: que funcionarios municipales coordinaran los talleres para reactivar cuanto antes la actividad.
Andrea Levy se compromete a reunirse con las direcciones de los centros para buscar fórmulas que «minimicen el impacto» del parón
¿Cuál fue la respuesta que recibieron? Inicialmente, la concejal popular Andrea Levy, al mando de la Junta de Retiro, explicó la ausencia de medidas inmediatas haciendo referencia al proceso judicial abierto tras la quiebra de Educo. Durante la sesión plenaria, indicó que «se está tramitando la licitación del nuevo contrato», aunque aclaró que dicho procedimiento «depende de la finalización del actual». Además, anunció un acuerdo provisional para asegurar la continuidad de algunos talleres mediante funcionarios, una solución que hasta ahora no había sido posible porque esas actividades dependían de los coordinadores contratados por Educo. De ahora en adelante, prometió, tres funcionarios municipales, en régimen de acumulación de tareas, asumirán esa coordinación.
Respecto a la distribución de prensa diaria —uno de los servicios más apreciados por los mayores—, Levy aseguró que su equipo «está trabajando en un nuevo modelo de suscripción». «No nos rendimos», afirmó, comprometiéndose a reunirse con las direcciones de los centros para encontrar fórmulas que «minimicen el impacto» del parón. Desde la Junta Municipal del Retiro reiteraron que, a pesar de la suspensión temporal de los talleres, «los usuarios pueden seguir accediendo a otros servicios como la cafetería, la peluquería, la podología, la fisioterapia o las salas de juegos y baile».
Los talleres, que normalmente se llevan a cabo entre octubre y mayo, siguen sin actividad. Según indican varios usuarios consultados por Público, la Junta llegó a prever una reapertura entre marzo y abril, aunque esas expectativas fueron rápidamente desmentidas. Finalmente, este martes, la Junta Municipal de Retiro anunció, mediante un comunicado al que ha tenido acceso Público, la incorporación de tres auxiliares administrativos al Departamento de Servicios Sociales. Se estima reanudar las actividades la primera semana de noviembre. Este medio desconoce cuándo se reanudarán las clases en los centros de Carabanchel. Mientras tanto, los mayores de Retiro han recibido la noticia con escepticismo. «También nos dijeron que vendría un funcionario a coordinar los talleres hace tres semanas y todavía estamos esperando«, se queja el usuario Pepe Molina. «La realidad es que seguimos sin clases y sin una fecha para volver a empezar», concluye. Ante tal situación, desde Socias Activas advierten que mantendrán las movilizaciones hasta que los talleres se reabran plenamente.
Público ha intentado contactar con Educo para obtener su punto de vista sobre estos acontecimientos, pero hasta la fecha de publicación de este artículo no ha recibido respuesta.



