Coches que quedarán prohibidos en Madrid desde el 1 de enero: 400.000 residentes afectados.


El Ayuntamiento de Madrid implementará a partir del 1 de enero de 2026 una restricción que afectará a cerca de 400.000 conductores. De este total, aproximadamente 280.000 vehículos sin distintivo ambiental —los conocidos como “etiqueta A”— quedarán excluidos de manera permanente de las calles capitalinas.

Dicha medida se toma tras la moratoria de un año aprobada en diciembre de 2024. Originalmente, se planeaba que las limitaciones comenzaran el 1 de enero de 2025, pero el ayuntamiento optó por conceder más plazo a los propietarios de automóviles, motos y furgonetas con mayores niveles de emisión. La cantidad de estos vehículos equivale al total de coches de una ciudad como Valencia.

Hasta el momento, la normativa permitía que los automóviles sin distintivo pudieran circular si estaban registrados a nombre de residentes empadronados en Madrid por al menos dos años y que pagaran el impuesto de circulación en el municipio. A ellos se añadían solamente los vehículos históricos, los cuales estaban exentos de sanciones.

Con la cuenta atrás ya en marcha, quedan algo más de cien días para que culmine el plan municipal que ha retirado más de un millón de coches de la circulación. Desde 2026, únicamente podrán circular por la capital los vehículos con etiqueta ambiental, marcando el final para los automóviles clasificados como categoría A.

Multas millonarias en juego

En los últimos años, las multas de tráfico han emanado como una importante fuente de ingresos para el Ayuntamiento, con una recaudación anual que ronda entre 90 y 100 millones de euros.

En este contexto de incertidumbre, los especialistas aconsejan a los conductores sancionados que opten por el pronto pago para aprovechar el descuento, a la espera de que el fallo judicial sea definitivo. En tal caso, podrían surgir posibilidades para reclamar lo que se ha abonado.

¿Habrá más prórrogas?

Las posibilidades de que el actual gobierno municipal otorgue otra extensión del plazo parecen mínimas. Todo indica que, a menos que ocurra un giro inesperado, en cuestión de semanas miles de madrileños perderán la opción de utilizar su coche habitual dentro de la M-30 y en el resto de la ciudad.

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