Comercialización a delincuentes y narcotraficantes o despiece para exportación.
El Grupo de Tráfico Ilícito de Vehículos de la Udyco Central ha desmantelado la banda del Lalo, líder de un clan español familiar (compuesto por primos y cuñados) establecido en Villaverde. Su especialidad es el robo de coches, especialmente de … BMW tipo SUV, tanto para despiece y envío a terceros países, como para satisfacer a bandas de narcotraficantes y aluniceros en sus actividades criminales.
La Policía Nacional ha arrestado a nueve miembros, incluidos los dos líderes, los despiezadores que operaban en cuatro naves abandonadas y quienes se encargaban de la venta posterior. Sin embargo, el juzgado ha decidido dejarlos en libertad, a pesar del evidente riesgo de reincidencia delictiva. Todos (siete hombres y dos mujeres), con edades de entre 25 y 40 años, cuentan con antecedentes por robo de vehículo y falsedad documental; además, uno de ellos tiene antecedentes por homicidio imprudente al conducir un coche recién robado y causar la muerte de una persona.
La operación Faraón, que continúa abierta, se inició en octubre, cuando comenzaron a registrarse denuncias de robos de BMW en diversas zonas de Madrid y de modelos similares. Uno de los coches fue sustraído en el aparcamiento al aire libre cercano al Zoo y al Parque de Atracciones, en la Casa de Campo, pero especialmente en lugares abiertos como Carabanchel, Cuatro Vientos y Barajas.
El Lalo y un familiar eran los principales operativos que salían por las mañanas a buscar sus objetivos. Una vez que identificaban un coche atractivo, lo marcaban, se retiraban a almorzar, y al caer la noche salían con bragas, gorros y mascarillas para robarlo. Forzaban el bombín de la puerta y utilizaban un dispositivo electrónico para alterar la centralita del coche, logrando ponerlo en marcha. Así han llegado a robar al menos 40 vehículos. Luego, los aparcaban en lugares lejanos (Móstoles, Leganés, Carabanchel…) y los dejaban enfriar entre 24 y 48 horas, por si contaban con algún dispositivo de geolocalización.
Cuando comprobaban que no eran localizados, clonaban las matrículas de otros vehículos del mismo modelo, para esquivar los controles policiales. Además, los trasladaban escoltados por dos coches lanzadera, lo que les permitió en ocasiones cerrar el paso a los policías en carreteras secundarias.
Posteriormente, llevaban los coches a cuatro naves alejadas en distintos puntos de la provincia de Toledo, donde procedían a desmembrarlos. A través de furgonetas, los sacaban del país para revenderlos en partes, muy probablemente a otros países europeos. Según informan fuentes del caso, los automóviles robados tienen un valor en el mercado legal de segunda mano que oscila entre 40.000 y 45.000 euros, calculando que el valor total de los botines supera los 1,6 millones de euros.
Tras cinco meses de investigaciones, análisis de datos y vigilancias, el Lalo y su mano derecha fueron arrestados justo cuando almorzaban en un McDonald’s de Barajas, a mediados de marzo, mientras planeaban otro robo en las inmediaciones. Los demás miembros que participaban en las vigilancias y los mecánicos ilegales figuran en la lista de implicados.



