Cómo operan, en qué zonas se implementarán y cuál es el cronograma de instalación.
Madrid se alista para una transformación significativa en sus calles que podría alterar la movilidad en ciertas áreas. Los semáforos inteligentes con Inteligencia Artificial comienzan a operar en la capital, lo que promete un tráfico más fluido y la posibilidad de corregir diversas situaciones. Estos semáforos no se basan únicamente en un temporizador fijo; cuentan con cámaras que pueden detectar lo que sucede en cada intersección y ajustar los tiempos de acuerdo a las necesidades. No es lo mismo encontrarse con un semáforo vacío a media noche que con miles de personas saliendo simultáneamente de un evento en el Metropolitano; ahora el sistema puede adaptarse a estos cambios.
Un aspecto clave es que estos semáforos inteligentes de Madrid no solo se enfocan en los vehículos. Identifican a peatones, ciclistas y patinetes y les otorgan prioridad cuando es necesario. Por ejemplo, un ciclista ya no tiene que hacer una parada para presionar un botón para cruzar en Fuencarral: la cámara lo reconoce antes de que llegue y abre el paso automáticamente. En pasos con alta afluencia, si se acumulan demasiadas personas esperando, el semáforo se mantendrá en verde peatonal hasta que el grupo pueda cruzar con seguridad. Las primeras pruebas comenzaron a finales de 2024 y ya se han implementado en varios puntos estratégicos: la calle Princesa, el Puente de Segovia, el Puente de San Isidro, la carretera de El Pardo a Fuencarral y, principalmente, las inmediaciones del Estadio Metropolitano. El Ayuntamiento afirma que el proyecto seguirá expandiéndose y que en los próximos meses más intersecciones contarán con esta tecnología en áreas conflictivas o con gran afluencia de peatones y ciclistas.
Cómo funcionan los nuevos semáforos inteligentes en Madrid
El sistema se fundamenta en cámaras de visión artificial que analizan la situación en tiempo real. No solo cuentan vehículos, sino que tienen la capacidad de identificar peatones, ciclistas o patinetes y ajustan los tiempos de verde o rojo según las necesidades. Por ejemplo, en la carretera de Fuencarral, un ciclista ya no tiene que detenerse y presionar un botón para cruzar: la cámara lo detecta con 20 segundos de anticipación y cambia la señal automáticamente.
Esto implica una regulación más humana del tráfico. Si en una intersección casi no hay vehículos, el sistema no mantiene a los peatones esperando sin motivo. Y si en un cruce concurrido se acumulan decenas de personas, el tiempo de verde se extiende hasta que la acera esté despejada. La idea es que la ciudad sea más segura y cómoda, minimizando situaciones de riesgo, como los peatones que cruzan en rojo por impaciencia.
Los barrios y puntos donde ya están instalados
El primer escenario de pruebas fue la plaza de Grecia, junto al Estadio Metropolitano. Aquí se evidenció el potencial de esta tecnología: en días de conciertos o partidos, cuando miles de aficionados rodean el estadio, los semáforos podían prolongar el tiempo de verde peatonal de 25 a 80 segundos, evitando embudos peligrosos y facilitando la salida masiva de personas. Tras comprobar su efectividad, se decidió implementarlo de manera permanente y extenderlo a otros lugares.
En la calle Princesa, en la confluencia con Alberto Aguilera, se colocó una cámara de ojo de pez con visión de 360 grados. Esta cámara permite que, al detectar un gran número de peatones, se mantenga el semáforo en rojo para vehículos hasta que las aceras estén despejadas. El objetivo es ofrecer más margen de seguridad, especialmente a personas mayores o con movilidad reducida.
El Puente de Segovia se integró posteriormente con un enfoque distinto: aquí, la prioridad son las bicicletas, que cada fin de semana aumentan en conexión con Madrid Río. El sistema contabiliza el flujo ciclista y ajusta el reparto de tiempos entre coches, bicicletas y peatones. En el Puente de San Isidro se optó por una cámara 360º que reemplaza al pulsador clásico, pues resultaba imposible instalarlo debido a las tuberías subterráneas en la mediana.
Más allá de los semáforos: proyectos en marcha
El Ayuntamiento también está explorando el uso de IA en grandes infraestructuras. En el soterramiento de la A-5, los semáforos inteligentes detectarán matrículas de ambulancias y vehículos de emergencia que transitan por la M-30, otorgándoles prioridad automática. En la zona de Parque Ventas y Castellana, las cámaras ya recopilan datos según el tipo de vehículo para analizar patrones de movilidad y reforzar el transporte público cuando sea necesario.
El objetivo declarado por el Ayuntamiento de Madrid es alcanzar el horizonte de cero víctimas de tráfico en 2035, apoyándose en medidas que incrementen la seguridad de peatones y ciclistas.
Qué supone para la movilidad madrileña
Este modelo de regulación semafórica ofrece un enfoque diferente al de la gestión tradicional. No solo busca hacer el tráfico más eficiente, sino también integrar de manera real a todos los usuarios de la vía. En una ciudad donde caminar y utilizar la bicicleta es cada vez más común, los semáforos ya no pueden ser diseñados únicamente para los automóviles.
Los primeros resultados indican que se reducen las aglomeraciones, se evitan conflictos en cruces críticos y se ahorra tiempo tanto para peatones como para vehículos. En definitiva, la IA no se plantea como un reemplazo de la movilidad habitual, sino como una herramienta que aporta flexibilidad. Madrid ha decidido apostar por esto y todo indica que en los próximos años veremos cada vez más cruces inteligentes distribuidos por la ciudad.



