¿Conclusión de las obras o nuevo aplazamiento? Últimas novedades sobre el AVE Madrid-Málaga después de Semana Santa.
El AVE Madrid–Málaga empieza, finalmente, a vislumbrar la luz al final del túnel. Tras semanas de obras y fechas inciertas, dos operadores privados, Iryo y Ouigo, han decidido actuar y ya están vendiendo billetes directos entre ambas ciudades a partir del lunes 27 de abril. Al mismo tiempo, Renfe ha dejado de ofrecer ese día el tramo en autobús vía Antequera en sus rutas, lo que, en la práctica, acelera el final del plan alternativo de transporte.
La fecha no es casual: es la misma “última semana de abril” que Adif consideraba como horizonte provisional desde mediados de marzo, cuando su presidente, Pedro Marco de la Peña, admitió en el Congreso y ante la prensa que era “imposible” reabrir el 23 de marzo y estableció el 27 de abril como meta para recuperar la alta velocidad directa, siempre y cuando las obras en el talud de Álora avanzaran como estaba previsto.
Las compañías se adelantan al anuncio oficial de Adif

En la actualidad, son las compañías las que se anticipan a la confirmación oficial y llenan esa fecha de trenes en sus programadores, con horarios ya establecidos: Iryo tiene programadas al menos tres salidas diarias entre Málaga y Madrid, con un tiempo de viaje de aproximadamente 2 horas y 43 minutos, mientras Ouigo inicia el lunes 27 con dos circulaciones (13:46 y 21:10 desde Málaga) y añade una tercera a las 06:29 a partir del martes 28.
La gran diferencia para el viajero es que, si se cumple este escenario, a partir del 27 de abril desaparecerá el trasbordo por carretera entre Málaga y Antequera Santa‑Ana que Renfe ha mantenido como alternativa durante estos meses, y volverán a existir trenes directos de alta velocidad en todo el corredor. Sin embargo, esta normalidad no será total: Adif ha advertido que la reapertura será parcial y “en precario”, con solo una de las dos vías operativa en el tramo afectado y una limitación de velocidad que reducirá la capacidad de la línea y exigirá ajustes en las circulaciones durante gran parte del año.
En cuanto a la eterna interrogante —¿fin de las obras o nuevo retraso?—, hay matices. Por un lado, se insiste en que el 27 de abril es, en palabras del propio presidente de Adif, una fecha “absolutamente provisional”, que se revisa cada quince días y podría cambiar si aparece algún percance en la estabilización del talud o en las pruebas de seguridad. Por otro lado, la decisión de tres operadores diferentes (Renfe al eliminar el tramo de bus y Iryo y Ouigo al comenzar a vender billetes) sugiere una alta confianza en que esa reapertura por vía única será viable en la fecha establecida.



