Conflicto en Ucrania: La OTAN intercepta tres aviones de combate rusos en Estonia, mientras que Polonia observa otros dos en el Báltico | Internacional
Rusia nuevamente desafía los límites de la OTAN en el este de Europa. Este viernes, dos naciones de la Alianza Atlántica, Estonia y Polonia, denunciaron la violación de su espacio aéreo por parte de cazas rusos. En el caso de Estonia, que había cerrado su espacio aéreo tras la caída de varios drones rusos en Polonia el 10 de septiembre, tres aeronaves sobrevolaron su territorio durante 12 prolongados minutos. Varsovia también alertó sobre otro par de aviones de combate rusos que pasaron a baja altura sobre una de sus plataformas petrolíferas en el mar Báltico.
La última provocación del Kremlin se produjo el mismo día en que la Unión Europea anunciaba su 19º paquete de sanciones contra Rusia por la invasión de Ucrania. Mientras sus cazas volaban de nuevo en las fronteras del bloque, el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, afirmaba que los países europeos “están haciendo todo lo posible por fomentar la confrontación, lo que dificulta encontrar una solución a la situación en Ucrania”.
Este viernes, Estonia se convirtió en el tercer país de la OTAN en reportar la entrada no autorizada de aviones rusos en su espacio aéreo, sumándose a los incidentes de Polonia y Rumania. En un contexto de alta tensión entre la Alianza y Moscú, tres aviones de combate MiG-31 rusos sobrevolaron durante 12 minutos una isla en el golfo de Finlandia, lo que llevó a los aviones de apoyo de naciones de la OTAN que patrullaban la zona a intervenir, según han informado los ministros de Defensa y Exteriores estonios.
“Rusia ha violado el espacio aéreo estonio en cuatro ocasiones este año, lo que es inaceptable, pero la violación de hoy, durante la cual tres cazas ingresaron en nuestro espacio aéreo, es audaz y sin precedentes”, subrayó el ministro de Asuntos Exteriores del país báltico, Margus Tsahkna.
La OTAN ha confirmado el episodio y su intervención para desviar a los aviones rusos. Una portavoz anunció en redes sociales que la Alianza “respondió de inmediato y los interceptó”. Para esta organización, lo sucedido es “otro ejemplo de la imprudencia rusa y la capacidad de respuesta de la OTAN”.
Poco después, la guardia fronteriza polaca indicó que otros dos aviones de combate rusos se acercaron peligrosamente a una plataforma petrolífera de la empresa nacional Lotos Petrobaltic, situada al norte de Gdansk, en el mar Báltico.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, calificó de “inadmisible” un incidente que “no es una casualidad” y exige una respuesta “sistemática” y “firme”, tanto colectiva como individual, por parte de cada nación ante lo que considera “una campaña rusa sistemática contra Europa, la OTAN y Occidente”, según un mensaje difundido en sus redes sociales a última hora del viernes. El mandatario sostiene que “Rusia debe experimentar un dolor creciente debido a la presión internacional, principalmente a través de sanciones económicas. Simultáneamente, deben aumentar las pérdidas de Rusia en la guerra, lo que se puede lograr mediante un ejército ucraniano fortalecido”, informa Luis de Vega.
Ambos incidentes sucedieron apenas una semana después de que alrededor de una veintena de drones rusos ingresaran en el espacio aéreo polaco en la noche del 9 al 10 de septiembre. La incursión de Rusia llevó a la OTAN a derribar los drones, lo que hizo que funcionarios occidentales afirmaran que Rusia estaba poniendo a prueba la preparación y la determinación de la alianza. Este episodio fue seguido de una acusación por parte de Rumania sobre la presencia de otro dron ruso en su espacio aéreo.
El Gobierno ruso, por su parte, lanzó una campaña de desinformación a través de sus medios, afirmando que los drones caídos en Polonia habían sido lanzados por Ucrania y que no tenían suficiente alcance para llegar al territorio de la OTAN.
“Las crecientes pruebas de la agresión rusa deben ser respondidas con un rápido aumento de la presión política y económica”, ha exigido el ministro estonio. Tallin, firme defensora de Ucrania, ha declarado que presentó una protesta ante el máximo representante diplomático ruso en el país.
La alta representante para la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, reaccionó rápidamente, asegurando que el incidente constituye una “violación extremadamente peligrosa del espacio aéreo de Estonia por parte de la aviación militar rusa”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, apoyó este comentario: “Europa respalda a Estonia ante esta última violación de nuestro espacio aéreo por parte de Rusia. Responderemos a cada provocación con determinación, al tiempo que fortalecemos nuestro flanco oriental. A medida que aumentan las amenazas, también incrementaremos nuestra presión”.
En mayo, Estonia ya había declarado que Moscú había enviado un caza a la OTAN sobre el mar Báltico en un intento de detener a un petrolero con destino a Rusia, que se cree forma parte de la flota fantasma que desafía las sanciones occidentales contra Moscú.
Desde el primer incidente en Polonia, la OTAN ha reforzado sus esfuerzos militares en su flanco oriental ante la amenaza del Kremlin. La nueva misión de la Alianza, denominada “Centinela Este”, en la que participará España con dos cazas y un avión cisterna, comenzó el pasado viernes, dos días después de que se derribaran los drones en Polonia.



