Controversia por la iniciativa de Madrid de que estudiantes de Ingeniería impartan clases de matemáticas.


Las matemáticas no solo son la asignatura que genera mayor ansiedad en los estudiantes, sino que también enfrenta una escasez notable de docentes. La falta de profesores es evidente. Por ello, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha diseñado un plan que no solo busca fortalecer el conocimiento en esta área (a pesar de que en el último informe PISA, Madrid se ubicó, por primera vez, en el top 10 del ranking internacional), sino que también intenta contrarrestar el déficit estructural de profesores. Con esta finalidad, se prevé que la Comunidad de Madrid emita una instrucción para que los graduados universitarios en diversas ingenierías y otras disciplinas científicas puedan ser elegibles para figurar en el listado de profesores interinos que cubran las necesidades específicas de las diferentes instituciones educativas de la región.

Adicionalmente, el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso pedirá al Gobierno central que realice las modificaciones normativas necesarias para permitir de manera excepcional, y ante la falta de personal docente, que estudiantes de 3º de la carrera de Matemáticas e Ingenierías impartan clases a los alumnos, como detalló la presidenta madrileña durante la inauguración del curso escolar en el Centro Integrado de Formación Profesional Escuela de Hostelería y Turismo Simone Ortega, en Móstoles.

No obstante, el Ministerio de Educación y FP rechaza enérgicamente esta medida y ha recordado que, para ejercer la docencia en Secundaria, es necesario cumplir con dos requisitos: contar con una titulación universitaria y realizar el máster de formación docente. «La ley es categórica y solo se permitió una excepción durante la pandemia», señalaron a LA RAZÓN fuentes del ministerio que dirige Pilar Alegría.

El debate abarca más que solo aspectos legales. Desde el Ministerio destacan que el máster «asegura la formación del docente» y advierten que prescindir de este podría «afectar la calidad educativa». Utilizan un ejemplo muy claro: «¿Alguien imaginaría que un estudiante de tercer año de Medicina realice una cirugía a corazón abierto a una persona?». Además, subrayan que permitir que un estudiante de 3º de alguna ingeniería imparta matemáticas requeriría una enmienda a la Ley de Educación, con toda la tramitación necesaria que implica un cambio legal.

Los sindicatos también han mostrado una fuerte oposición. Miguel Ángel Rodríguez, matemático y portavoz de CSIF Educación, afirma que «estas propuestas nos desmerecen. Lo que necesitamos es aumentar el salario de los docentes para atraer el talento del sector privado. No se puede esperar que alguien comience su carrera docente con un sueldo de 1.600 euros, cuando en la educación privada reciben el doble».

Para Rodríguez, permitir que graduados o estudiantes sin máster «solo puede deteriorar la calidad de la educación».

De manera similar, Andrés Cebrián, presidente de ANPE Madrid, considera que «es una idea insensata, ya que un estudiante no posee la formación pedagógica ni didáctica adecuada para enseñar. Es un desatino que perjudica la calidad educativa. No cualquiera puede ser docente». Según él, la solución no radica en «experimentar con estudiantes», sino en «fomentar la profesión docente y motivar a más jóvenes a que se inscriban en carreras STEM con vocación de enseñar».

Isabel Galvín, profesora de Didáctica y Organización Escolar en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense, no considera aceptable la idea de que estudiantes inacabados se conviertan en profesores. «Además de ser ilegal, provocaría la necesidad de cambios en normas básicas como el RD de especialidades y podría sentar un mal precedente de por qué en esta materia y no en otra». En este sentido, asegura que tanto expertos como el ámbito académico han estado pidiendo la creación de un grado de Educación Matemática y una especialidad en los Grados de Magisterio, porque, «para enseñar matemáticas en Primaria o la ESO, no se requieren matemáticos, sino pasión por la asignatura, vocación y habilidades didácticas».

Cálculo mental

No obstante, la propuesta es parte de un plan más amplio presentado ayer por Ayuso: el Plan de Rescate de Matemáticas. Esta iniciativa, que se implementará de forma inmediata en colegios e institutos que reciben fondos públicos, beneficiará a aproximadamente 800.000 estudiantes de más de 1.500 centros educativos madrileños. El objetivo del plan es fortalecer el aprendizaje de esta asignatura, «fundamento del conocimiento y base de todas las ciencias», con medidas que incluyen: diez minutos diarios de cálculo mental en Infantil y Primaria; guías de contenidos básicos elaboradas por la Consejería de Educación, adaptadas a cada nivel, para docentes y alumnos; y un refuerzo en la formación inicial y continua en didáctica de las Matemáticas para todos los docentes, con especial enfoque en los interinos.

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