Crans-Montana: Una generación afectada por el trauma – “Siento que debería haber ayudado a más personas” | Internacional
El bar Le Constellation de Crans-Montana ha sido durante años un lugar de reunión para los adolescentes que residen o vacacionan frecuentemente en esta estación de esquí en el cantón suizo de Valais. Nathan L. y Nestor F., ambos de 17 años, asistieron el 30 de diciembre y también estuvieron presentes en la celebración de Año Nuevo, a la una y media de la madrugada, cuando comenzó el devastador incendio que ha dejado 40 muertos y 119 heridos, según el último informe de las autoridades.
Estaban en la entrada del local cuando vieron llamas dentro. Momentos antes habían estado jugando al billar. «Todo ocurrió muy rápido. Empezamos a escuchar gritos, la gente estaba en pánico. Conocía a muchos que estaban dentro. Salían irreconocibles, calvos, quemados. Y de repente, ya no salía nadie. Fue en ese momento cuando pensé: dentro solo quedan muertos, fuera están los vivos y heridos», relata Nathan, originario de Lausana, aunque también tiene casa en Crans-Montana. Los jóvenes no pueden evitar sentirse culpables. “Por estar vivos y por no haber podido salvar o ayudar a más personas”, comenta Nestor.
Para muchos jóvenes, este pueblo representa su destino vacacional, especialmente durante la Navidad, para practicar esquí. Una generación, mayormente de menores de edad que asistía “como costumbre, año tras año” al local, hoy vive marcada por el trauma. Es difícil encontrar a alguien en esta encantadora estación de esquí de los Alpes que no tenga un amigo o conocido afectado por la tragedia o que no estuviera presente durante el incidente.
Nathan, que creció en este pueblo, vivió la noche más aterradora. “La gente salía, y en un momento me di vuelta y vi a un amigo, con quien había jugado antes al billar. Pero ya no le reconocía, no se parecía al de hace una hora”. Según las últimas noticias que tuvo de él, está en estado crítico. Un chico herido, desconocido para él, le pidió que llamara a su padre». Lo hicieron. La pareja de amigos acompañó a una chica, que tenía heridas leves pero estaba en estado de shock, hasta que llegaron a buscarla. Hay muchos conocidos de los que no saben nada.
Interrogantes
Grabaron vídeos que están en manos de la policía, que los ha interrogado para conocer su versión de los hechos, mientras surgen preguntas sobre si el local cumplía con las regulaciones de seguridad. Nathan menciona que hay un área para fumar y que “debido a la estructura del lugar, la gente que estaba en el fumadero y en los baños tenía pocas posibilidades de escapar”. “Es cierto que es un sitio con pocas salidas, pero siempre nos hemos sentido seguros allí, es un espacio donde nos reunimos desde hace tiempo”.
Las autoridades han iniciado una investigación para determinar qué medidas contra incendios tenía el local, que era dirigido por una pareja de franceses. También se investigará qué materiales se utilizaron en las últimas reformas del bar, si había extintores o instalaciones de prevención de incendios y zonas de evacuación. “Dependiendo de los resultados, si se determina que hay responsabilidad penal implicando a alguien, se abrirá una causa por incendio y homicidio por negligencia”, advirtió la fiscal general, Béatrice Pilloud, este viernes.

Solidaridad
La historia de la tragedia de Año Nuevo en Crans-Montana incluye también a Iago Bobucci, un italiano de 16 años que suele vacacionar en la estación de esquí. «Debíamos haber estado en Le Constellation, pero nos encontramos con unos amigos que nos recomendaron ir a otro lugar. Pasamos por delante y todo parecía normal. Al llegar al bar pensamos que era demasiado caro y decidimos volver. Fueron apenas unos minutos, pero cuando regresamos, Le Constellation ya estaba en llamas. Los gritos de los padres que llegaban eran desgarradores».
Stephanie dejó flores en el hospital para el hijo de su vecino, que se encuentra en coma inducido, al igual que muchos con quemaduras severas. El hombre corrió a buscar a su hijo cuando comenzó el incendio. Muchas madres, al enterarse de lo sucedido, salieron corriendo angustiadas a buscar a sus hijos. Muchos de los heridos fueron trasladados a los hospitales en vehículos particulares. Jade, que también tiene amigos afectados, viajó desde Lausana hasta Crans-Montana solo para dejar flores.

También está la historia de Ariela, de 15 años, que finalmente no salió en Nochevieja en el último momento, pero su mejor amiga sí. El viernes por la mañana su familia fue notificada de que probablemente pertenecía a la lista de fallecidos, según relata su hermano mayor. La adolescente, con lágrimas retenidas que aún no sabe cómo expresar, fue con su hermano a dejar una vela en su memoria frente a Le Constellation, ese bar que fue un lugar de reencuentro para todos ellos.
Los sobrevivientes experimentan sentimientos contradictorios, de alivio pero también de culpa por los que no tuvieron la misma suerte que ellos. Como Iago, que comparte: “Teníamos que haber estado dentro ese día, y lo hicimos las noches anteriores… En el fondo, me siento muy afortunado”.


