Cuentos y misterios de una escultura centenaria.


El Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha una intervención integral en el monumento a Diego Velázquez, situado en el Paseo del Prado, justo enfrente del Museo que alberga algunas de sus obras más icónicas.

Con un presupuesto de 28.000 euros, los trabajos incluyen la escultura de bronce, el pedestal de piedra caliza y la base de granito, todos ellos afectados por las inclemencias del tiempo tras más de un siglo de exposición.

La intervención, que se completará en la primera quincena de septiembre, sigue las pautas del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) y se enfoca en una limpieza profunda, eliminación de óxidos, rejuntado de piezas y aplicación de barnices protectores e hidrofugantes.

Un monumento con más de un siglo de historia

El monumento a Velázquez fue inaugurado en 1899, coincidiendo con el tercer centenario del nacimiento del pintor. La obra es del escultor Aniceto Marinas, mientras que el pedestal fue diseñado por el arquitecto Vicente Lampérez y Romea.

Su inauguración fue un evento significativo en la época: contó con la presencia del rey Alfonso XIII y de la reina regente María Cristina de Austria. Desde entonces, se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad y un punto de encuentro habitual para quienes visitan el Museo del Prado.

¿Por qué está Velázquez frente al Prado?

La ubicación no es casual. Velázquez, nacido en Sevilla en 1599, se trasladó a Madrid en 1623 bajo la protección del conde-duque de Olivares y pronto ganó el favor del rey Felipe IV, convirtiéndose en pintor de cámara y en una de las figuras más influyentes de la corte.

Su obra, que incluye joyas universales como Las Meninas o La rendición de Breda, forma parte de la colección permanente del Museo del Prado. El monumento rinde homenaje al artista en el mismo lugar donde se exhibe su legado, convirtiendo la visita en un recorrido completo por la historia del arte español.

Curiosidades del monumento

  • El pedestal original estaba adornado con ramas de laurel talladas, aunque con el tiempo algunas se han perdido.

  • La escultura retrata a Velázquez sentado, con pincel y paleta en mano, mostrando una actitud sobria y reflexiva, que refleja su personalidad y la dignidad que logró en la corte.

  • Durante sus más de 120 años de historia, el monumento ha tenido varias intervenciones menores, pero la actual es una de las más exhaustivas en décadas.

Un icono del Paseo del Prado

El monumento a Velázquez no es solo una estatua: es parte del paisaje cultural del Paseo del Prado, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO junto al Buen Retiro. La restauración tiene como objetivo devolverle su esplendor y garantizar que siga siendo un referente para las futuras generaciones de madrileños y visitantes.

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