De fábrica a centro cultural renovado.


  • La emblemática iglesia del Barrio de las Letras, famosa como la parroquia de los cómicos y que guarda registros de Cervantes, Larra y Galdós.
  • El impresionante palacio oculto en el Barrio de las Letras: un ejemplo de opulencia y lujo decimonónico con una decoración exquisita.

Es uno de los edificios más destacados de la capital, aunque también uno de los menos conocidos. Ubicado en el número 8 de la Plaza de España, ha formado parte del paisaje urbano durante décadas sin que los madrileños o visitantes conozcan realmente la historia que se esconde tras sus muros (incluyendo un asesinato). Ahora, Madrid se dispondrá a recuperar el esplendor de esta joya arquitectónica protegida como Bien de Interés Cultural (BIC).

Construido a finales del siglo XIX, frente a los Jardines de Sabatini y a pocos pasos del Palacio Real, este imponente edificio, conocido como el palacio de la Real Compañía Asturiana de Minas, representa como pocos la ambición industrial, arquitectónica y urbana de un Madrid que aspiraba a codearse con grandes capitales europeas como París y Londres.


TE PUEDE INTERESAR

El palacio oculto de Madrid: escenario de múltiples rodajes y con un impresionante salón de baile de época isabelina.

Jorge García González

Ahora, tras años sin un uso establecido, una ambiciosa rehabilitación lo restaurará para abrirse nuevamente a la ciudad. De hecho, su regreso ocurre en un momento crucial para la Plaza de España, que se encuentra en medio de una transformación urbana profunda que redefine este punto neurálgico del centro. Una vez finalizado el proyecto, que está en su fase final, el antiguo edificio industrial se convertirá en un nuevo eje cultural que conectará el Madrid de los Austrias con algunos de sus espacios más visitados.

Un palacio industrial en el corazón de Madrid

El palacio se erigió como la sede madrileña de la Real Compañía Asturiana de Minas, una empresa fundada en 1853 (con capital español, aunque predominantemente belga) y dedicada a la explotación de yacimientos de zinc en las minas de Arnao y Santa María del Mar, en Asturias. La prosperidad económica de la compañía se reflejó en la decisión de construir un edificio representativo en uno de los puntos más destacados de la capital.

El proyecto fue elaborado en 1895 y las obras se llevaron a cabo entre 1896 y 1899 bajo la supervisión de Manuel Martínez Ángel, arquitecto y delegado de la compañía en Madrid, así como una figura relevante del panorama profesional de la época, ya que era profesor en la Escuela de Arquitectura y decano del Colegio Oficial de Arquitectos. Fue él quien diseñó el inmueble como un gran complejo funcional, fusionando una imagen casi palaciega con soluciones propias de la arquitectura industrial de finales del XIX.

Fotografía del historiador Elías Tormo, que habitó en el palacio.

Desde sus primeros años, el edificio también fue un espacio ocupado por personalidades destacadas. Entre ellas, el historiador y político Elías Tormo, quien se estableció allí con su familia en 1900 y residió en el palacio hasta su fallecimiento en 1957, hecho que hoy conmemora una placa en la fachada principal.

Arquitectura ecléctica y homenaje al zinc

El solar, de forma pentagonal irregular, permitió desarrollar dos alas rectangulares que se abren hacia la Plaza de España y la calle Bailén, articuladas por un núcleo central coronado por un torreón con cúpula. Además, el edificio conserva valiosas vidrieras clasicistas de la casa Maumejean de 1899, visibles en el portal y la escalera principal, de estilo imperial y uno de los grandes elementos simbólicos del inmueble.

Grabado del palacio de la Real Compañía Asturiana de Minas.

La planta baja estaba originalmente destinada a almacén y depósito de materiales, aprovechando la diferencia de niveles del terreno. En la parte trasera, hacia la calle del Río, se construyó una gran nave cubierta con estructura metálica y vidrio, un ejemplo excepcional de arquitectura sustentada en hierro. Sobre este robusto zócalo se levantan tres plantas dedicadas a oficinas y viviendas para ingenieros y ejecutivos de la compañía.

El juego de materiales es uno de sus grandes atractivos. Ladrillo visto, piedra de granito y abundantes elementos de zinc conviven en fachadas donde se pueden observar balcones, balaustradas, cornisas, mascarones y detalles ornamentales que evocan el eclecticismo de estilo francés y reflejan el optimismo ecléctico de finales del XIX.

El crimen que marcó su historia

La historia del palacio también está marcada por un trágico episodio protagonizado por Manuel Martínez Ángel, su arquitecto y principal promotor. El 16 de octubre de 1933, al salir de su casa, ubicada en el mismo edificio, fue asesinado a tiros a las puertas del inmueble.

Imagen del arquitecto Manuel Martínez Ángel. (Fuente: Revista Arquitectura del COA/ Diciembre de 1933)

El autor era un exalumno a quien había suspendido en un examen para arquitecto municipal, además de haberle negado un trabajo en la compañía minera. Tras el crimen, el agresor se suicidó en el lugar. Este acontecimiento conmocionó al Madrid republicano de la época y quedó asociado para siempre a la historia del inmueble.

De sede administrativa a centro cultural

Con la disminución de la actividad minera, el edificio fue adquirido por Mutua Madrileña a finales del siglo XX. Durante años, se arrendó a la Comunidad de Madrid y fue sede de la Consejería de Cultura. En ese periodo, se realizaron diversas rehabilitaciones parciales y el espacio sirvió para exposiciones y eventos culturales de gran envergadura antes de quedar sin un uso permanente.


El actual proyecto de rehabilitación, iniciado en 2024 y con final previsto para el verano de 2026, transformará el palacio en la sede de la Fundación Mutua Madrileña y en un centro cultural multidisciplinario abierto al público. La inversión asciende a aproximadamente 30 millones de euros y está dirigido por el arquitecto Fernando Espinosa de los Monteros, con la constructora Fernández Molina liderando las obras.

El nuevo espacio contará con más de 4.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas sobre el nivel del suelo y una planta subterránea de reciente creación. En esta última se encontrará un auditorio con una capacidad de aproximadamente 210 personas, además de salas de exposiciones, aulas, talleres y áreas destinadas a actividades culturales y sociales.

El antiguo palacio de la minería comienza una nueva etapa como centro cultural en la Plaza de España y en el Madrid histórico.

La intervención se ha diseñado con un respeto absoluto a los elementos protegidos por su condición de BIC, eliminando añadidos posteriores que habían modificado la arquitectura original del edificio. Fachadas, cubiertas, estructura metálica, carpinterías, vidrieras, solados y molduras están siendo objeto de una restauración cuidadosa, guiada por criterios patrimoniales muy estrictos, en una operación de gran complejidad técnica. Además, se incorporarán sistemas de eficiencia energética, control climático y energías renovables. Así, el antiguo palacio de la minería iniciará una nueva etapa como un actor cultural en la Plaza de España y en el Madrid histórico.

Start typing and press Enter to search