De Rosa Bonheur a Dalí y Degas: arte infantil en los museos de Madrid | Actualidad sobre Madrid
Es posible visitar museos con niños. Y no me refiero solo a esos “museos” que en realidad son chiquiparks o salas de máquinas recreativas enmascaradas. Como decía mi compañera Rut de las Heras Bretín hace unas semanas en una de las columnas de la sección de Madrid: No tomarás la palabra museo en vano. [Este texto es un extracto del boletín cultural de los viernes de EL PAÍS Madrid.Para recibir la newsletter, puedes apuntarte aquí]
Me refiero a llevar a los niños a museos que albergan arte. Ojalá los grandes museos de Madrid se animaran, si el presupuesto lo permite, a propuestas como la de mi admirado Victoria & Albert Museum de Londres, que tiene una versión mini llamada Young V&A y que es exatamente lo opuesto a los falsos museos familiares de Madrid: parece un chiquipark, pero en realidad esconde, a través de un diseño muy inteligente y un concepto pedagógico excelente, nociones básicas de arte que se transmiten a los pequeños de forma amena.
La editorial Phaidon, que no solo se niega a dejar morir al libro físico ante lo digital sino que lo eleva a un nuevo nivel, ha lanzado una edición revisada y ampliada de El ABC del arte para niños. Para conmemorar el 20 aniversario del lanzamiento del libro original y llegar a nuevas generaciones de lectores y amantes de la cultura en potencia, esta nueva versión amplía la selección de obras y añade 30 nuevas piezas contemporáneas. El libro analiza los diferentes significados y funciones del arte a partir de cuadros, esculturas, fotografías y grabados, y explica los conceptos de manera clara para que puedan entenderlo tanto un lector de 8 como de 12 años, lo cual también es útil para los padres.
Sugeriría llevar a los niños solo por un rato al museo, a observar un par de obras concretas, aprovechando que muchos de ellos son gratuitos siempre o en determinados horarios. Así podrán ver en vivo lo que leen y ven en el libro. Por ejemplo, el volumen resalta los dibujos de leones de Rosa Bonheur, de quien se puede apreciar uno en el Prado, El Cid. La colección del Prado incluye también otras obras de artistas clásicos como Diego Velázquez, Artemisa Gentileschi, Clara Peeters y Pieter Bruegel el Viejo. Sería un juego divertido comparar con los niños la versión de La Gioconda de Da Vinci del Louvre, la que aparece en las páginas del libro, con la que muestra la pinacoteca madrileña.
La sala de exposiciones de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, ubicada en Chamberí, exhibe obras de Picasso, Miró y Dalí, que forman parte de la selección de 60 artistas del libro. Las entradas son gratuitas y se reservan de dos en dos en la web del centro. Además, cuenta con una colorida exposición de Street Art con entrada libre sin necesidad de reserva.
En el Thyssen se pueden encontrar obras de Degas, Van Gogh o Matisse, que quizás capten la atención de los niños. Y en el Reina Sofía hay un Warhol featuring Basquiat y durante esta temporada se presentará una retrospectiva dedicada a Félix González Torres, un artista cubano residente en Estados Unidos que también aparece recomendado en el volumen de Phaidon.
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