Departamentos disponibles en venta por hasta 6,5 millones de euros.


En un periodo de cuatro meses, apenas habrá trazos visibles que recuerden la explosión que impactó en el esquinazo de General Pardiñas, ubicada en el centro del barrio de Salamanca, en 2022. Desde finales de noviembre, se llevan a cabo labores de demolición del edificio que el Ayuntamiento de Madrid declaró en ruina parcial tras el incidente, lo que obligó a desalojar a sus residentes y dejó a los propietarios la responsabilidad de decidir su futuro.

Más de tres años después de aquella tragedia —que resultó en la muerte de dos obreros, varios heridos y daños estructurales severos por un presunto escape de gas durante unas obras— el inmueble en la confluencia con la calle de Ayala se alista para renacer como un edificio de viviendas de lujo, tras una compraventa privada realizada bajo el velo de la confidencialidad.

Aún hoy, los vecinos luchan por sanar la herida emocional que dejó el siniestro. «Me produce tristeza; lo único que deseo es olvidar todo», comparte un antiguo propietario, quien confiesa a ABC no poder dar más detalles tras haber acordado mantener en silencio sobre el proceso. Como cualquier transeúnte, este madrileño ha conocido el futuro del edificio a través de los carteles que adornan las lonas que cubren la obra: un proyecto que promete estar concluido a finales de 2027 y que sugiere «una vida irrepetible».

Así se presenta en la página web de los actuales propietarios del complejo, donde se publicitan «residencias diseñadas para quienes comprenden el verdadero lujo». Según información obtenida por este medio a través de fuentes oficiales –la promotora ha rehusado ofrecer información tras ser consultada por este diario–, los precios de las viviendas varían entre 800.000 euros y 6,5 millones de euros.

Las joyas del proyecto son dos áticos de tres alturas, con un espacio de hasta 345 metros cuadrados, que ofrecen «vistas memorables esculpidas en luz, privacidad y diseño para vivir Madrid desde las alturas». El edificio tendrá, de entrada, doce viviendas exteriores –prácticamente todas vendidas, salvo la primera planta– además de áreas comunes que incluirán un gimnasio equipado, piscina climatizada, spa con sauna, baños turcos, zona de inmersión en agua fría y áreas de descanso.


Los escombros tirados en la calle y el polvo en suspensión momentos después de la explosión


abc

Por el momento, la obra se encuentra en proceso de demolición completa debido a la inseguridad de la estructura, un trabajo que, según fuentes técnicas, podría extenderse hasta el primer trimestre del año. Una vez desmantelado el edificio por completo, comenzarán las labores para levantar el bloque nuevamente, que buscará fusionar «la esencia del edificio original» con «arquitectura contemporánea», según el proyecto.

De esta manera, las primeras plantas reproducirán la apariencia del inmueble que explotó. Para lograrlo, se contratará a escayolistas especializados que recrearán los elementos ornamentales perdidos, mientras que otros, como los balcones, serán reutilizados tras haber sido recuperados y conservados después del siniestro. Sin embargo, la parte superior del bloque será más moderna. Según los plazos establecidos, las obras continuarán hasta finales del verano de 2027, con la meta de entregar las llaves de las nuevas viviendas antes de que finalice el año.

20 de enero de 2021

Parroquia de La Paloma

Un escape de gas natural provocó una explosión fuerte en el número 98 de la calle de Toledo que resultó en cuatro fallecidos y una decena de heridos, además de daños estructurales en el edificio.

16 de septiembre de 2022

Malasaña

Un escape de gas de una bombona de butano causó la explosión de una vivienda en el número 28 de la calle de San Vicente Ferrer, en el barrio de Malasaña. Dejó tres heridos, entre ellos una mujer con quemaduras graves, y daños en la fachada del bloque.

13 de septiembre de 2025

Puente de Vallecas

La explosión en un piso bajo de la calle de Manuel Maroto, 3, en Puente de Vallecas también se debió a la acumulación de gas. Este suceso dejó dos fallecidos y 25 heridos, además de daños estructurales.

9 de enero de 2026

Carabanchel

Otra explosión de gas en un edificio de viviendas cobró la vida de una mujer de 80 años y dejó a una decena de heridos, entre ellos a su marido de 84, que sigue grave.

Este sería el epílogo de una larga historia que los vecinos –en su mayoría jubilados y pensionistas– han querido dejar atrás. Apenas queda rastro de aquella plataforma de afectados que se organizó días después de la explosión para manejar su dolor y reclamar apoyo al Ayuntamiento, al que llegaron a acusar de haberles «abandonado». En su lugar, surgirá un inmueble que rendirá homenaje arquitectónico al del 1940.

6 de mayo, día cero

Los hechos se desarrollaron la mañana del 6 de mayo de 2022. Mientras varios obreros llevaban a cabo trabajos de reforma en una de las viviendas del inmueble, una explosión repentina obligó a evacuar de inmediato a todos los vecinos, quienes se vieron forzados a abandonar sus hogares y pertenencias sin saber que nunca regresarían a lo que fue su morada. Las primeras horas fueron cruciales: el Ayuntamiento actuó desde un enfoque técnico para estabilizar el edificio, mientras los servicios sociales brindaban atención a los residentes, aún en estado de shock.

Los meses posteriores transcurrieron en medio de la incertidumbre y el descontento vecinal. Los afectados demandaban poder regresar a sus viviendas y restablecer el estilo de vida que habían construido tras años de esfuerzo, mientras que el Consistorio continuaba con labores de apuntalamiento, estabilización y tapiado del bloque.


Restos del edificio tras la explosión


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En agosto de ese mismo año, las máquinas que habían estado trabajando en el edificio por cerca de dos meses se detuvieron. Con ello, el Ayuntamiento dio por finalizada su intervención, centrada en asegurar y demoler parcialmente el inmueble, un trabajo cuyo coste fue repercutido a los propietarios de los pisos. A partir de ese momento, «los propietarios del inmueble decidirían qué sería lo mejor para sus intereses: demolerlo bajo una declaración de ruina urbanística, o realizar una reconstrucción del mismo», tal y como explicó entonces el delegado de Urbanismo, Mariano Fuentes (Ciudadanos).

Finalmente, tal como confirman fuentes del equipo que ejecuta la nueva obra y los antiguos vecinos con los que ha podido contactar este medio, la comunidad optó por la demolición total del edificio y por negociar su venta bajo cláusulas de confidencialidad.

De la calle Toledo al escape de gas en Carabanchel

Aunque las explosiones por supuestos escapes de gas en la capital madrileña no son habituales, han ocasionado grandes daños en al menos cinco ocasiones en los últimos cinco años. El 20 de enero de 2021, un escape de gas natural causó una fuerte explosión en el número 98 de la calle de Toledo que resultó en cuatro fallecidos y una decena de heridos, así como daños estructurales en el edificio.

Meses después de la explosión de General Pardiñas, el 16 de septiembre de 2022, otro estallido en Malasaña, supuestamente causado por un escape de gas, dejó tres heridos, entre ellos una mujer con quemaduras graves, y daños en la fachada del bloque. Hace solo unos meses, en Puente de Vallecas, se produjo un incidente similar. En esa ocasión, la explosión en Manuel Maroto, 3 se asoció a la acumulación de gas y resultó en dos muertos y 25 heridos, además de daños estructurales. El último incidente ocurrió el pasado viernes en Carabanchel, donde una explosión de gas en un edificio de viviendas costó la vida de una mujer de 80 años y dejó a una decena de heridos, incluido su marido de 84, que sigue en estado grave.

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