Descubren en Madrid un sepulcro infantil del siglo XIX con prácticas médicas y símbolos de fe.
Un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid, con la colaboración del profesor Luis Ríos, ha investigado el enterramiento de una niña de aproximadamente seis años, encontrado en 2015 en la cripta del Convento de las Trinitarias Descalzas. La investigación revela cómo en el Madrid del siglo XIX se entrelazaban tratamientos médicos con elementos simbólicos característicos del rito funerario cristiano.
El ataúd, ubicado en el Barrio de las Letras, contenía el cuerpo semimomificado de la menor, vestida con una capa azul y lazos del mismo color. Junto a ella se encontraron una hoja de hiedra y una rama de palma trenzada. El vendaje incluía capas de gasa, una placa metálica de cobre y zinc, además de una hoja fértil de Hedera en contacto con la piel.
De acuerdo con los investigadores, este conjunto refleja la fusión de conocimientos tradicionales sobre afecciones cutáneas, como el uso de hiedra mencionado desde el siglo I por Dioscórides, con prácticas médicas de la época, como el uso de gasa y metales para tratamientos.
El significado
La hiedra ha sido utilizada con propósitos dermatológicos desde la Antigüedad, siendo también referida por Avicena en el siglo X. En el ámbito de la arqueología, el hallazgo en las Trinitarias representa el segundo caso documentado en España de esta planta con fines médicos, tras el cuerpo momificado de la noble renacentista María de Aragón.
Investigaciones etnobotánicas indican que el uso terapéutico de las hojas de hiedra continuó en Europa hasta bien entrado el siglo XX. Aparte de su valor medicinal, la planta tiene una carga simbólica presente en la literatura y el arte, como se aprecia en El Quijote o en la pintura El Triunfo de Baco, de Velázquez.
La rama de palma
La palma es un motivo iconográfico que ha estado presente desde la antigüedad en Mesopotamia y Egipto, con un simbolismo que fue adaptado por el cristianismo durante la Edad Media. Linnaeus la denominó Phoenix en 1753, vinculándola con el ave fénix y los significados cristianos de resurrección.
En el arte cristiano, la palma simboliza la victoria sobre la muerte y es común en las representaciones de mártires. También está asociada a la Dormición y Asunción de la Virgen. Ejemplos de este motivo se encuentran en obras de Francisco de Zurbarán y en retratos funerarios de monjas en conventos hispanoamericanos.
Desde el siglo XI, el color azul se ha vinculado al culto mariano y adquiere un valor moral y espiritual. En el caso de la niña, la capa y los lazos azules refuerzan esta iconografía. El conjunto del entierro evoca representaciones como El Tránsito de la Virgen, de Andrea Mantegna, que ha estado expuesta en el Museo del Prado desde 1829, donde la Virgen viste de azul y un apóstol sostiene una palma.



