«Deseamos que se transforme en un ícono de la ciudad»
Madrid siempre ha anhelado la idea de tener una playa. Ante la imposibilidad de que esto suceda de manera natural, a lo largo de los años diferentes iniciativas han tratado de acercarse a este concepto. Uno de los proyectos más emblemáticos fue la Playa de Madrid … , la primera playa artificial de la ciudad, ubicada en la carretera de El Pardo, donde el Manzanares se une al arroyo del Fresno.
Inaugurado en 1932, el complejo deportivo abarcaba alrededor de 22 hectáreas. Fue diseñado por el arquitecto Manuel Muñoz Monasterio, quien posteriormente proyectaría el Estadio Santiago Bernabéu y la plaza de toros de Las Ventas. Contaba con una zona de arena artificial a la orilla del río, con opciones de alquilar una barca, además de piscinas, un restaurante con terraza, gimnasio y varias pistas de tenis, entre otras instalaciones.
Durante la década de los 30, la Playa de Madrid recibió a numerosas familias y jóvenes de la ciudad; sin embargo, su existencia fue breve, ya que durante la Guerra Civil española sufrió graves daños y la presa que formaba el embalse fue casi completamente destruida. Aunque se restauraron algunas áreas después, con el tiempo, el proyecto fue abandonado.
Playa de Madrid en los años 30.
(Madrid ciudadanía y patrimonio)
En los años 70, la Playa de Madrid se transformó en un complejo deportivo y de ocio destinado a los empleados de Telefónica y sus familias, que incluía un campo de fútbol, minigolf e incluso un cine al aire libre. Posteriormente, pasó a ser gestionado por el grupo Cantoblanco hasta 2014.
Hoy en día, este espacio es propiedad de Patrimonio Nacional, que en 2022 lanzó un concurso para arrendar las instalaciones. En febrero de 2022, el grupo El Enfriador, dirigido por el hostelero José Rodríguez de León y su esposa, María Estades Castejón, resultó ganador.
El grupo hostelero quedó cautivado por el lugar, atraído por su fusión de historia y naturaleza. «Es un sitio con un gran valor simbólico para la ciudad y una trayectoria que forma parte de la memoria colectiva de muchos madrileños», comenta Estades a ABC, quien también resalta la «ubicación única» en un «entorno natural privilegiado» muy bien conectado con Madrid.
Recuperar la Playa de Madrid como espacio de encuentro y actividad
El Enfriador tiene una concesión de 25 años de Patrimonio Nacional, con la posibilidad de una única prórroga de la misma duración. El grupo hostelero debe invertir un mínimo de tres millones en la rehabilitación del complejo.
La primera fase del proyecto, bajo el nombre ‘Playa de Madrid 1932’, se centró en transformar el edificio principal en un restaurante de 1.800 metros cuadrados, que abrió sus puertas el pasado mes de octubre. «El proceso completo ha tomado cerca de tres años y medio», relata Estades, quien describe la rehabilitación como «compleja». «Hemos preservado la imagen original, pero adaptándola a las demandas actuales», añade.
En esta fase, también se han restaurado varias instalaciones deportivas, incluidos varias pistas de pádel, una pista de patinaje y «espacios al aire libre diseñados para el ocio». En total, se han rehabilitado más de dos hectáreas de terreno. «La idea es rescatar la Playa de Madrid como un lugar de encuentro y actividad», concluye Estades.
Todo el complejo está diseñado para albergar una variedad de eventos, tanto sociales como corporativos o culturales. La combinación de gastronomía, deporte y naturaleza busca atraer a un «público amplio y diverso, tanto madrileños como visitantes». «Deseamos que sea un espacio abierto para familias, amigos, parejas o profesionales», afirma Estades.
Un amplio restaurante con terraza
El edificio principal, destinado al restaurante, mantiene su forma de embarcación y ha recuperado el color blanco de su fachada. Se han incorporado elementos distintivos como las barandillas náuticas y los ojos de buey. Consta de dos plantas, con capacidad para aproximadamente 100 comensales en cada una.
A cargo de la cocina está el chef José Rodríguez de León, propietario de El Enfriador, quien ha creado una propuesta gastronómica centrada en el producto, como explica Estades: «Priorizamos materias primas de calidad, principalmente de origen nacional, y una cocina que respete esos ingredientes».
El chef del restaurante se desplaza en persona «varias veces a la semana a Mercamadrid para seleccionar personalmente los ingredientes» utilizados en los platos.
«La propuesta es una cocina reconocible, diseñada para compartir», comenta Estades sobre el menú del restaurante, donde se entrelazan «recetas tradicionales», como croquetas, ensaladilla rusa, huevos rotos o carnes a la brasa, junto con «opciones más creativas» y postres artesanales.
Además de su oferta gastronómica, el restaurante de la Playa de Madrid 1993 destaca por sus terrazas. Una de ellas es al aire libre, ideal para disfrutar de las agradables tardes primaverales que se avecinan.
Playa Madrid 1993.
(CEDIDA)
¿Volverá la playa artificial?
En las siguientes fases del proyecto, que aún no cuentan con fecha establecida, el grupo El Enfriador continuará ampliando la oferta deportiva y actividades al aire libre, «acompañadas de una hostelería adaptada». «Nuestro objetivo es consolidar un modelo donde se integren gastronomía, deporte y naturaleza», enfatiza Estades.
Para ello, el grupo hostelero deberá afrontar, como hasta ahora, el desafío primordial del proyecto: «Respetar las líneas originales del espacio, conservando su valor histórico, pero también hacerlo comercialmente viable». Un esfuerzo que enfrenta obstáculos en términos de normativas. La meta final es hallar un equilibrio entre conservación y funcionalidad.
«Las normativas actuales hacen inviable recuperar la playa»
María Estades Castejón
Grupo El Enfriador
A pesar de los progresos en la rehabilitación del icónico complejo, no se contempla la recuperación de su emblema principal: la playa artificial. Según Estades, «las normativas actuales hacen esto imposible». «Recuperar la playa original no es viable, en gran parte porque la Confederación Hidrográfica del Tajo no lo permitiría», aclara la responsable, quien reitera que la esencia del proyecto es «recuperar su esencia» pero «adaptada a los tiempos actuales».
«Nos gustaría convertir la Playa de Madrid en un símbolo en la ciudad, resaltando su trayectoria histórica», asegura Estades, enfatizando que el complejo «merece una segunda oportunidad». «Nuestro objetivo es que en Madrid no solo se recuerde que alguna vez hubo una playa, sino haber recuperado su esencia», concluye.



