Detienen a un ladrón en Moratalaz tras dejar su teléfono en la joyería que planeaba asaltar.
Fue sigiloso en su llegada, pero poco más. El hombre arribó alrededor de las 22 horas del pasado viernes, ingresó a un portal de vecinos en la calle Pico de Artilleros (en el distrito de Moratalaz) y sacó su llave maestra. Su intención era abrir … el cuarto de contadores del edificio sin forzar la puerta, un espacio contiguo a la joyería que planeaba asaltar. Diez minutos más tarde, una vecina del edificio llamó al 091 alarmada por los ruidos de golpes que no cesaban; un aviso que llegó a la sala CIMACC de la Policía Nacional casi simultáneamente con otro enviado por la central receptora de alarmas. Blanco y en botella.
Desde la empresa de seguridad, además de informar sobre la alarma activada en la joyería, detallaron que los propietarios estaban observando a través de las cámaras del negocio cómo un brazo salía por un agujero en la pared. Una transmisión en directo que movilizó inmediatamente a los Grupos de Atención al Ciudadano (GAC), los conocidos como ‘Zetas’, cuyos agentes no tardaron en investigar el origen de los ruidos. Ya saben, el cuarto de contadores. Un sitio que estaba cerrado con llave, por lo que el siguiente paso fue encontrar a algún vecino que pudiera abrir la puerta sin causar más daños. Pero alguien se adelantó.
El individuo, con antecedentes similares, portaba una llave inglesa, otra de grifa, una palanca de uña y una linterna, entre otras herramientas.
El hombre salió del cuartito como si nada, consciente de que lo habían atrapado pero intentando despistar. Su improvisado papel se desmoronó cuando mostró las herramientas que llevaba consigo: una llave inglesa, otra de grifa, una palanca de uña, una linterna… Utensilios característicos de un ladrón al que han sorprendido in fraganti. Al salir de la pequeña estancia, los agentes uniformados notaron rápidamente el agujero que conectaba con la joyería y lo detuvieron como presunto autor de un robo con fuerza. El individuo, de 48 años, tiene antecedentes por el mismo delito.
Golpe frustrado
Posteriormente, los efectivos de la Policía Científica realizaron una inspección ocular del establecimiento y descubrieron un último y cómico giro en la historia: en su apresuramiento, el ladrón había dejado su teléfono móvil dentro. Un detalle curioso dado que su propietario realmente no llegó a entrar al interior. «Es posible que lo hubiera metido primero para luego ingresar él, pero no le dio tiempo», apuntan las fuentes policiales consultadas. Sea como fuere, lo cierto es que no se sustrajo ninguna pieza de la joyería, por lo que el intento, valga la redundancia, no sirvió para más que romper la pared a golpes.



