Dinamarca envía más soldados a Groenlandia y sugiere a Rutte una operación de la OTAN en la región ártica | Internacional


Europa continúa preparándose frente a la constante amenaza de aranceles provenientes de Estados Unidos, pero no desea ser la primera en atacar. Ni un leve golpe. Desde Bruselas hasta Londres y Copenhague, el mensaje al inicio de una semana crucial para la cada vez más inestable estructura del orden internacional establecido tras la II Guerra Mundial ha sido casi uniforme: evitar a toda costa una “escalada” con el presidente estadounidense, Donald Trump, quien es el principal agitador del escenario global. Sin embargo, si él persiste en sus intenciones de anexar Groenlandia y lleva a cabo sus amenazas arancelarias contra quienes se interpongan en su camino, la UE dispone de “herramientas” para responder y está lista para utilizarlas. Mientras tanto, Dinamarca ha enviado más tropas a la vasta isla y ha propuesto la creación de una misión de la OTAN en el Ártico.

El ejército danés informó a la agencia Reuters que un avión militar con soldados de su país aterrizará este lunes por la noche en Kangerlussuaq, en el oeste de Groenlandia. Fuentes de las Fuerzas Armadas danesas describieron esta acción como “una contribución significativa” a las maniobras programadas para los próximos meses en la isla ártica, aunque no ofrecieron más detalles.

“No tenemos interés en provocar un conflicto, pero nos mantendremos firmes. Europa posee un conjunto de herramientas para salvaguardar sus intereses”, ha manifestado la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, tras reunirse en Bruselas con el viceprimer ministro danés y ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, y la ministra de Asuntos Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeld.

Ambos también se han reunido, en privado, con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a quien han propuesto una misión de la Alianza en el Ártico. “Lo hemos discutido y lo hemos propuesto”, afirmó Poulsen a los medios daneses después del encuentro. “Espero que podamos establecer un marco para llevarlo a cabo”, añadió. Rutte, cercano a Trump y que ha evitado pronunciarse públicamente sobre las tensiones en torno a Groenlandia, se limitó a declarar, en X, que en la reunión se trató “cuán importante es el Ártico, incluida Groenlandia, para la seguridad colectiva”. “Continuaremos colaborando como aliados en estos asuntos relevantes”, concluyó.

“La seguridad del Ártico es un interés transatlántico compartido y un tema que podemos debatir con nuestros aliados estadounidenses. Pero las amenazas arancelarias no son la solución. La soberanía no es negociable”, enfatizó Kallas en su mensaje en redes sociales.

“Las amenazas de aranceles no son aceptables como método para abordar estas cuestiones”, coincidió el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, al inicio de un Eurogrupo donde varios líderes europeos de Economía y Finanzas coincidieron en exigir “firmeza” y “unidad” del bloque ante Washington.

“Deseamos mantenernos firmes, tanto como país como continente”, manifestó en Berlín el canciller alemán, Friedrich Merz, quien ha sido uno de los líderes más cautelosos ante las amenazas de Washington.

Desde que Trump concretara el sábado su amenaza de imponer aranceles de hasta el 25% a los ocho países europeos —seis de ellos miembros de la UE y todos aliados de la OTAN— que enviaron un pequeño contingente militar a Groenlandia para “explorar” posibles maniobras militares más amplias, Europa ha actuado rápidamente para coordinar su respuesta.

Una reacción que no excluye, como ya se sugirió en una primera reunión el domingo a nivel de embajadores, la activación del instrumento anticoerción que nunca se ha utilizado hasta ahora, pero que según fuentes comunitarias está “preparado y sobre la mesa”, aunque enfatizan que aún no hay suficientes apoyos para emplear una medida que algunos consideran comparable a un botón nuclear. Una respuesta anterior, más rápida y casi lista, sería aplicar aranceles adicionales a las importaciones estadounidenses de productos por valor de 93.000 millones de euros, que se acordó suspender tras el controvertido acuerdo comercial con Estados Unidos de agosto, pero que podrían reactivarse a principios de febrero, cuando expira la actual moratoria tarifaria.

“La UE tiene herramientas a su disposición y está dispuesta a responder si se aplican los aranceles con los que Washington ha amenazado”, subrayó un portavoz comunitario este lunes. “Usaremos esas herramientas según sea necesario (…) para proteger los intereses económicos de la UE”, añadió, aunque aseguró que, antes de tomar cualquier medida retaliatoria, la idea es buscar el diálogo para evitar “escaladas” que no benefician a los ciudadanos de ninguna de las orillas del Atlántico.

Una primera oportunidad para avanzar en ese diálogo es el foro de Davos, al que se espera la asistencia de Trump y varios líderes europeos. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha enfriado las expectativas europeas al llegar a la ciudad suiza, donde advirtió que “todo el mundo debería confiar en la palabra del presidente” estadounidense, mientras calificó de “muy imprudente” la posibilidad de que Europa responda con represalias comerciales a Trump. Después del encuentro suizo, los Veintisiete están convocados este jueves en Bruselas para una cumbre extraordinaria centrada en la crisis de Groenlandia y las amenazas de Trump, que no parecen disminuir.

Desde Londres, el ministro de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, ha respaldado la línea del diálogo, pero con límites: “Hay líneas claras que ni siquiera el presidente estadounidense puede cruzar. Por eso es esencial enviar una señal clara a EE.UU. de que debe respetar la soberanía y la integridad territorial de los países”, declaró tras reunirse con su homóloga británica, Yvette Cooper. “Si no respondemos con firmeza, estaremos enviando una señal de debilidad”, advirtió.

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