Don Juan Carlos llega a Madrid para conmemorar en privado, en compañía de su familia, los 50 años de su ascenso al trono.


Juan Carlos I ha llegado poco después de las doce del mediodía de este sábado al Palacio de El Pardo, donde la familia Borbón celebra un almuerzo privado con motivo del cincuentenario de su proclamación. El padre de Felipe VI ha aterrizado en Madrid en un vuelo procedente de Abu Dabi y, sin detenerse más de lo necesario, se ha dirigido a esta residencia situada a pocos kilómetros del Palacio de la Zarzuela, su hogar hasta 2020.

Don Juan Carlos ha llegado solo, ocupando el asiento del copiloto de un coche desde el cual ha saludado a periodistas y fotógrafos sin bajar la ventanilla. Han pasado quince minutos antes de que comenzaran a llegar los demás invitados. La Reina Sofía ha accedido al recinto en un vehículo, acompañada por la Infanta Cristina, mientras que la Infanta Elena ha llegado en su propio coche junto a su hijo Felipe de Marichalar. También se han unido a la comitiva los hijos de Doña Cristina, quienes han entrado por una de las puertas laterales habilitadas para los asistentes.


Los Reyes y sus hijas, a su llegada a El Pardo


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Eran las dos en punto de la tarde cuando Don Felipe ha llegado a El Pardo conduciendo su vehículo Lexus, el cual ha utilizado durante años en sus compromisos privados. Con él estaban la Reina Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Al llegar, bajaron la ventana para saludar a la prensa, siendo los últimos en arribar a la reunión familiar.

El Pardo, que fue levantado como pabellón de caza de los Austrias y fue la residencia privada de Franco, se ha consolidado como el lugar para eventos privados de la familia Borbón. Fue allí donde se celebró la fiesta por la mayoría de edad de la Princesa de Asturias y es donde hoy se conmemoran los 50 años de aquel 22 de noviembre de 1975 que marcó el inicio de la Monarquía parlamentaria y el sistema democrático actual.

Viaje relámpago de Don Juan Carlos

Tras el acto institucional celebrado ayer en el Palacio Real, donde Don Felipe reconoció la figura de la Reina Sofía durante todos estos años al imponerle el Collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro, la cita de hoy se ha planteado para celebrar en privado esta distinción que el Rey ha otorgado a su madre y, al mismo tiempo, honrar el papel de Juan Carlos I durante el «gesto político revolucionario» que fue la Transición, liderada por el anterior jefe del Estado.

Hace solo unos días, Don Juan Carlos, ausente en los actos institucionales organizados ayer por la Casa del Rey, confirmó al Palacio de la Zarzuela su asistencia a la reunión familiar de hoy. El padre de Felipe VI ha optado por realizar un viaje relámpago: almorzará con su familia y regresará a Abu Dabi esta misma tarde sin pernoctar en España.

La comida tiene lugar en un momento familiar complicado, marcado por la publicación en Francia de las controvertidas memorias de Don Juan Carlos, donde dedica pasajes críticos tanto a su hijo como a la Reina Letizia. La expectación en torno al clima familiar es notable, por lo que esta visita genera más interés que su otro viaje exprés hace dos años, cuando también estuvo en El Pardo para celebrar la mayoría de edad de la Princesa Leonor. En aquella ocasión, Juan Carlos I tampoco fue invitado a actos institucionales, pero sí a la celebración familiar. En esta ocasión, desde el Palacio de la Zarzuela se ha seguido el mismo esquema, respetando la decisión de Don Juan Carlos de mantener sus actividades en el ámbito privado desde que en 2019 decidió abandonar su agenda pública y convertirse en una persona privada. Si no fuera por las memorias, el viaje de hoy de Don Juan Carlos habría pasado desapercibido.

Debido a la naturaleza privada de este encuentro, la Casa del Rey no ha proporcionado información sobre el mismo. Sin embargo, se sabe que hoy en el Palacio de El Pardo compartirán mesa los familiares directos de Doña Sofía y Don Juan Carlos. Los duques de Soria —la Infanta Margarita y Carlos Zurita— junto con sus hijos y su nieto han sido invitados; los tres hijos de la Infanta Pilar —Simoneta, Bruno y Beltrán Gómez-Acebo— con sus respectivas parejas e hijos; y representantes de las ramas de Fernando y Juan Gómez-Acebo. Por la parte griega, la princesa Irene, que reside en Zarzuela, está invitada, aunque su estado de salud es delicado. También han sido invitados los hijos del rey Constantino y la reina Ana María —Alexia, Pablo, Nicolás, Teodora y Felipe— y las familias de cada uno de ellos.

Se trata de una convocatoria familiar amplia, pero diseñada para ser estrictamente privada. Sin fotografías oficiales, sin presencia de prensa ni protocolos, la familia Borbón ha vuelto a convertir El Pardo en su refugio para celebrar un acontecimiento que, además de institucional, tiene una vertiente familiar y homenajea a un rey que, medio siglo después de su proclamación, regresa a Madrid solo por unas horas y estará a escasos kilómetros de su hogar hasta 2020, cuando salió de España para establecerse en Abu Dabi.

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