Efectos del cierre de la Línea 7B del Metro: desafíos de transporte y repercusiones sociales en San Fernando y Coslada.
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La Línea 7B de Metro ha llegado a sus tres años de suspensión este 24 de agosto, interrumpida entre las estaciones de San Fernando de Henares y Hospital del Henares. Este tramo erweitió su parálisis en 2024 hasta Barrio del Puerto, en Coslada. Desde su inicio en mayo de 2007, el recorrido ha enfrentado nueve paradas debido a problemas estructurales.
El Ayuntamiento de San Fernando ha hecho un balance de estos últimos tres años, un período del cual desconocen cuánto se podría extender, dado que la Comunidad de Madrid, la única entidad responsable de esta infraestructura, no ha proporcionado una fecha específica para la reanudación del servicio.
El Consistorio destaca que el cierre del tramo ha ocasionado dificultades de movilidad para los residentes de San Fernando y Coslada, incrementando el uso del transporte por carretera y ocasionando embotellamientos, especialmente en las salidas del municipio en horas pico.
Además, los responsables municipales subrayan que perduran consecuencias sociales y urbanísticas relacionadas con la infraestructura. Casi 200 personas han perdido sus hogares debido a los daños causados por el paso del Metro, mientras que otros vecinos enfrentan problemas estructurales como grietas o inestabilidad en sus propiedades.
Dotaciones públicas demolidas
El propio Ayuntamiento se ha visto afectado por el desmantelamiento de varios edificios municipales, incluyendo la Escuela Oficial de Idiomas, la Escuela Infantil ‘El Tambor’, la Escuela de Personas Adultas, la Casa de la Mujer, el Centro Joven ‘El Laboratorio’ y la Sala de Exposiciones. El Consistorio exige que estas instalaciones sean reconstruidas en otros lugares para restaurar los servicios públicos que ofrecían.
El alcalde de San Fernando, Javier Corpa, ha reiterado que el Gobierno autonómico “debe brindar soluciones adecuadas a las familias que han perdido sus hogares, algunas ya han recibido indemnizaciones, pero estas no son suficientes y han tenido que recurrir a instancias judiciales porque no cubren sus necesidades; y otras están a la espera de esa compensación y, además, hay muchos/as vecinos/as que viven con incertidumbre porque desconocen el futuro de sus casas, que presentan afecciones”.
En esta línea, el regidor ha declarado que el Consistorio “continuará colaborando con el tejido social, la plataforma y las asociaciones, como hemos estado haciendo desde 2019, para que se escuche la voz de los/as afectados/as por la negligencia de la Comunidad de Madrid, que no construyó la línea 7B de Metro como era necesario».
Durante esta legislatura se ha establecido una vía de diálogo entre el Gobierno regional y el Ayuntamiento para tratar los efectos del cierre y sus consecuencias. «Aunque valoramos de manera positiva la comunicación iniciada, el Ejecutivo regional debe proporcionar respuestas concretas”, ha concluido el primer edil.
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